A pesar de la mejora en varios indicadores macroeconómicos (como el superávit fiscal, la desaceleración de la inflación y las mejores señales crediticias), las acciones argentinas continúan sin encontrar un rumbo alcista sostenido.
Para el mercado, el problema no pasa por la falta de expectativas positivas, sino por la ausencia de catalizadores concretos que permitan validar una recuperación duradera. En otras palabras, los inversores siguen esperando señales más contundentes antes de volver a apostar de lleno por el equity local.
De acuerdo con Bruno Bonacina Rogliano, asesor financiero en Bull Market Brokers, uno de los principales factores es la persistencia de los controles cambiarios sobre empresas. Aunque el cepo para personas físicas fue levantado en 2025, todavía existen restricciones para las personas jurídicas, lo que limita el ingreso de capitales extranjeros.
“El primer driver es también el más estructural. Mientras esos controles sigan vigentes, una parte del capital extranjero permanece al margen”, sostuvo.
En este contexto, la acumulación de reservas del Banco Central aparece como una condición clave para avanzar hacia una apertura cambiaria más profunda. Bonacina destacó la reciente aceleración en la compra de divisas y remarcó que el organismo llegó a adquirir US$ 329 millones en una sola rueda, el pasado 20 de mayo.
Otro de los grandes catalizadores esperados es una eventual reclasificación de Argentina dentro de los índices MSCI. Actualmente, el país permanece catalogado como mercado standalone, la categoría más baja dentro de la clasificación global, lo que deja a las acciones argentinas fuera del radar de muchos fondos internacionales.
La expectativa del mercado es que Argentina pueda ingresar primero a una watchlist en 2026 y, más adelante, recuperar el estatus de mercado frontera o emergente. Según Bonacina, una recategorización podría implicar ingresos de capitales pasivos por entre US$ 2.300 millones y US$ 3.700 millones.
A esto se suma la mejora en la percepción de riesgo soberano. El ejecutivo recordó que Fitch elevó recientemente la nota crediticia argentina de “CCC+” a “B-”, una señal que el mercado interpretó como una validación parcial del rumbo económico.
Sin embargo, el componente político sigue siendo uno de los factores más determinantes para explicar el comportamiento de los activos locales.
“No se trata solo de qué hace el Gobierno, sino de cuán lejos queda la alternativa que aterrorizaba a los inversores”, afirmó Bonacina, en referencia al temor del mercado a un eventual regreso de políticas intervencionistas.
En esa línea, las elecciones legislativas de 2025 fueron vistas como un punto de inflexión. El fortalecimiento del oficialismo mejoró las perspectivas de gobernabilidad y permitió avanzar con reformas clave, como el Presupuesto 2026 y la reforma laboral.
Para Mariano Monferini, analista y asesor financiero independiente, la política tendrá cada vez más peso sobre la dinámica bursátil.
“A medida que se acerquen las elecciones, el principal driver del mercado comenzará a ser político. Encuestas, resultados provinciales y expectativas electorales pasarán a explicar gran parte del movimiento accionario”, explicó.
Monferini también señaló que el mercado muestra actualmente una dinámica muy heterogénea. Mientras las compañías energéticas continúan liderando las subas, otros sectores permanecen rezagados.
“El sector energético sigue siendo uno de los grandes ganadores del último tiempo, impulsado tanto por el contexto internacional de precios de la energía como por las expectativas alrededor de Vaca Muerta”, señaló.
En ese marco, mencionó la reciente incorporación de acciones argentinas (especialmente YPF) a la cartera del reconocido inversor Stanley Druckenmiller como una señal positiva para el sector energético.
Por el contrario, las compañías vinculadas a construcción, real estate y parte del sistema financiero todavía muestran debilidad, en gran medida por la falta de recuperación del crédito y del consumo.
Asimismo, Ian Colombo, asesor financiero en Cocos Gold, agregó que el mercado también necesita un contexto internacional más favorable para que las acciones argentinas puedan recuperar impulso.
“Para que las acciones vuelvan a tomar un sendero alcista primero necesitas un contexto global ordenado donde las tasas de interés de largo plazo empiecen a bajar nuevamente”, explicó.
Además, sostuvo que el crecimiento económico local todavía es demasiado concentrado en sectores específicos. “Hoy el crecimiento económico viene liderado solamente por minería y oil & gas, pero necesita ser un crecimiento más ordenado y homogéneo”, señaló.
Por último, el especialista consideró que la combinación de desinflación, baja de tasas y recuperación del crédito será determinante para que las empresas vuelvan a expandirse y, eventualmente, las acciones retomen una tendencia alcista sostenida.