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Forbes Argentina
Primer plano de alta resolución de un billete de cien dólares que muestra intrin
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Primer plano de alta resolución de un billete de cien dólares que muestra intrin
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Detrás de este movimiento aparecen varios factores. Por un lado, el mercado absorbió el vencimiento de contratos de dólar futuro correspondientes a mayo, una posición en la que el Banco Central mantenía una importante exposición vendedora.

11 Junio de 2026 08.09

El dólar volvió a ubicarse en el centro de la escena financiera tras encadenar varias jornadas alcistas y alcanzar su nivel más alto desde febrero. La pregunta que comienza a ganar espacio entre inversores y analistas es si este movimiento marca el inicio de una nueva etapa para el tipo de cambio o si se trata de una corrección transitoria dentro de un contexto todavía favorable para el peso.

La última rueda dejó al dólar mayorista en $1.441, mientras que el dólar minorista cerró en $1.460 en el Banco Nación. En sólo un mes, las divisas crecieron más de un 2%.

Detrás de este movimiento aparecen varios factores. Por un lado, el mercado absorbió el vencimiento de contratos de dólar futuro correspondientes a mayo, una posición en la que el Banco Central mantenía una importante exposición vendedora.

Según Gonzalo Lacunza, economista en Empiria Consultores, este elemento tuvo un rol relevante en la suba observada durante los primeros días de junio. "Creemos que esta suba del inicio del mes estuvo asociada a algunos factores puntuales, como el vencimiento de los contratos de dólar futuro de mayo. Esperaríamos una estabilidad desde este nivel por los próximos dos meses", explicó.

En tanto, Pilar Tavella, directora de Research Macro & Estrategia en Balanz Capital, considera que el comportamiento del dólar debe analizarse dentro de un contexto más amplio. Durante la primera parte del año, el tipo de cambio encontró respaldo en varios factores favorables: mayores exportaciones de petróleo, una política monetaria contractiva, colocaciones de deuda corporativa y un fuerte ingreso de divisas del agro.

"Esperamos un tipo de cambio algo más depreciado hacia el segundo semestre del año, a medida que se relaja la política monetaria y cae la estacionalidad de la cosecha, aunque con un sector externo más fortalecido que debería seguir dando soporte al mercado cambiario", sostuvo.

Primer plano de varios billetes de dólares estadounidenses que resaltan las finanzas y la economía. (Foto: Pexels)
 

La especialista agregó que un dólar algo más alto podría incluso contribuir a la actividad económica y permitir llegar a las elecciones con un nivel de tipo de cambio menos apreciado. Las expectativas también juegan un papel central. Para el contador y asesor financiero Matías Battista, el mercado comenzó a anticipar un escenario distinto para la segunda mitad del año.

El ejecutivo recordó que entre enero y marzo el atractivo del carry trade estuvo respaldado por tasas reales positivas y abundantes ingresos de dólares provenientes de emisiones corporativas. Luego, entre marzo y junio, el flujo de la cosecha permitió sostener tasas más bajas sin generar presión sobre el dólar.

Sin embargo, el interrogante aparece a partir de julio. "El mercado no espera. Empieza a tomar decisiones antes. La pregunta es qué ocurre cuando se agota la fuerte liquidación del sector agroexportador", señaló Battista.

Según su visión, parte de la reciente suba podría explicarse por inversores que decidieron cerrar posiciones de carry trade tras varios meses de ganancias. A esto se suma un incremento estacional de la demanda de divisas.

Battista destacó que junio presenta una particularidad adicional: el Mundial de fútbol que se disputa en Estados Unidos, un evento que podría impulsar los gastos en moneda extranjera de los argentinos.

Aun así, los fundamentos externos lucen mucho más sólidos que en años anteriores. El Banco Central ya superó los US$ 10.000 millones de compras de divisas en 2026 y continúa acumulando reservas. Además, la energía y la minería están ganando protagonismo como generadores de dólares, complementando el tradicional aporte del complejo agroexportador.

En este contexto, el consenso entre los analistas es que el reciente movimiento no anticipa una disparada cambiaria. Más bien, parece responder a una combinación de factores técnicos, cierre de posiciones financieras y expectativas sobre el segundo semestre.

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