Cuáles podrían ser los efectos tributarios de una dolarización
Los argentinos no sólo pasarían a ganar directamente en dólares, sino que también realizarían sus consumos con ellos. Pero también deberían abonar sus impuestos en esta moneda, lo que, en principio, sería más “costoso”.

El plan de dolarización propuesto por el presidente Javier Milei, el cual, según sus propias palabras, está cada vez más cerca, marcaría un antes y un después en la economía argentina, representando un paso más importante que incluso la convertibilidad del Gobierno de Menem.

En este caso, los argentinos no sólo pasarían a ganar directamente en dólares, sino que también realizarían sus consumos con ellos. Pero también deberían abonar sus impuestos en esta moneda, lo que, en principio, sería más “costoso”.

“Partiendo de la base de que las tasas de los impuestos son nominales, por efecto de la inflación/devaluación, podemos afirmar que la dolarización, en condiciones iguales, implica un aumento significativo de las tasas impositivas reales”, comentó Raúl Sanguinetti, socio en Bakertilly Argentina.

 

El especialista puso como ejemplo el caso del impuesto a los bienes personales: US$ 1 millón en el exterior tributó, en promedio, el 0,7% de tasa real en dólar MEP, por efecto del cómputo a dólar oficial, los pagos de los anticipos en pesos fijos sobre el impuesto del año anterior y el saldo de la declaración jurada cinco meses después en moneda del 31/12 del año pasado.

Si bien la tasa nominal del impuesto es del 2,25%, la tasa real fue de apenas el 0,7%. En caso de dolarizarse la economía, la tasa real se acercaría a la nominal, ya que no habría impacto inflacionario, por lo que el incremento sería muy importante.

 

“Este razonamiento aplica al resto de los impuestos más importantes, como ganancias, IVA, ingresos brutos, etc. Obviamente, si el nivel de actividad se mantiene constante, el aumento de la recaudación sería muy importante, por efecto del aumento de las tasas reales de los impuestos dolarizados”, detalló Sanguinetti.

De acuerdo al contador, las empresas también se verían impactadas por la eliminación del impuesto inflacionario, que dejaría de licuar sus activos y pasivos monetarios y demandaría a sus directores financieros una “atención especial” para afrontar la nueva situación.