El Gobierno encabezado por Javier Milei impulsó un esquema de bandas de flotación para el dólar oficial que se ajusta de forma más flexible, aunque sigue con un fuerte componente de intervención para contener la inflación y evitar saltos bruscos del tipo de cambio. En este marco, el mercado se pregunta qué hacer con los bonos dollar linked.
Los dollar linked, cuyo capital se ajusta de acuerdo con la evolución del tipo de cambio oficial, fueron protagonistas en varias licitaciones recientes del Tesoro y constituyen un punto de debate para cualquier cartera de inversión orientada a mitigar el riesgo cambiario.
A diferencia de los títulos tradicionales en pesos como los ajustados por inflación (CER) o los que pagan tasa fija (Lecap), los bonos dollar linked ofrecen a los tenedores la devolución del principal en pesos al tipo de cambio oficial, lo que en teoría protege contra una devaluación del peso.
Esta característica es especialmente relevante ahora que el nuevo régimen aún carece de un historial amplio y persisten dudas sobre cómo evolucionará la relación entre inflación, reservas del Banco Central y el dólar oficial.
En la práctica, estos títulos mostraron una demanda variada. En licitaciones recientes, la participación de bonos dollar linked fue significativa, con más de la mitad de algunas colocaciones absorbida por estos instrumentos, lo que señala que una parte del mercado institucional busca cobertura cambiaria formal a través del calendario de vencimientos establecido por el Tesoro.
Esta preferencia surgió principalmente en momentos de intensa liquidación de exportaciones, cuando las empresas cerealeras y otros agentes institucionales buscan retener valor de sus posiciones en pesos frente a posibles ajustes del dólar oficial.

No obstante, no todos los documentos de licitación encontraron entusiasmo. En algunas emisiones específicas, los dollar linked no recibieron propuestas significativas, lo cual refleja que hay segmentos del mercado que aún dudan de la sostenibilidad de la estrategia oficial o prefieren otros instrumentos más líquidos o de retorno más inmediato, como los títulos CER o los de tasa fija a corto plazo.
“En los últimos días, el tipo de cambio mostró una apreciación, en un contexto en el que la suba de la tasa de interés real vuelve a incentivar estrategias de carry trade. Este fenómeno tiende a desincentivar la dolarización en el corto plazo, aunque no está exento de costos para la economía real, especialmente en términos de actividad y crédito”, relató el analista y asesor financiero Mariano Monferini.
“En niveles actuales del tipo de cambio, la estrategia se inclina más hacia mantener o incorporar bonos en dólares, preferentemente corporativos, dado que los ciclos de carry trade suelen revertirse de forma abrupta. Por su parte, los bonos dollar linked continúan siendo una herramienta útil principalmente para personas jurídicas con restricciones cruzadas, que les impiden acceder al dólar MEP, y buscan cobertura cambiaria”, añadió.
Por su parte, el consultor Fernando Villar indicó que los dollar linked son una opción atractiva principalmente para empresas que busquen cobertura, evitando tener que exponerse o administrar la cobertura mediante futuros.
“Pueden ser una buena alternativa, aunque los bonos dollar linked, por el momento, bajo el esquema actual, deberían estar topeados por el techo de la banda que se actualiza por inflación. Entonces, hoy en día, tener un bono dollar linked, así como tener un bono CER, puede llegar a tener una cierta relación a la hora de tenerlos en cartera”, aclaró.