La conciliación, el proceso de cruzar y validar que lo que “dice” cada sistema coincide con el dinero que efectivamente se movió, suele ser un tema invisible para el usuario final, pero determinante para bancos, adquirentes, orquestadores de pagos, billeteras virtuales y exchanges cripto. Rexi apuesta a convertir ese backoffice en un proceso automatizado con IA y machine learning, con una tesis clara: el futuro de estas operaciones “de infraestructura” será agéntico, por eficiencia, velocidad y precisión.
La compañía fue fundada en junio de 2025 por Ignacio Berardi, Teo Zavalia Gahan y Sebastián García. Entre los tres acumulan una amplia trayectoria por las principales fintech de la región, como Mercado Libre, Bitso, Naranja X y Pomelo. Y es justamente todo ese trabajo el que dio vida a Rexi.

De un dolor operativo a una compañía
Según Berardi, la idea nació de experiencias directas en compañías donde la conciliación era un cuello de botella y un riesgo latente. “Operando un producto de pagos vi la necesidad y el dolor que era conciliar transacciones”, explicó. Luego, ya en Estados Unidos, se encontró con el mismo problema desde adentro: crecimiento acelerado y controles que dejaban de escalar.
En ese contexto, un caso que marcó al equipo fue el de Synapse en Estados Unidos, que, según el relato del fundador, expuso un “agujero” de US$160 millones asociado a flujos que no estaban bien reconciliados. “Esto fue como un terremoto en el mundo fintech”, dijo Berardi. Para Rexi, el punto no es solo el fallo: es el recordatorio de que, cuando la conciliación se hace mal, se pierde dinero real.
La propuesta: conciliaciones sin Excel y sin margen de error humano
Rexi se presenta como una plataforma para automatizar el proceso de conciliación en empresas de servicios financieros mediante IA y algoritmos de machine learning. En la práctica, el diagnóstico que recogen al hablar con equipos de finanzas y operaciones es consistente: tareas manuales, dolores repetidos y riesgo operativo.

Berardi lo resumió con una imagen que se repite en la industria: “Hay equipos enteros metidos en Excel todos los días buscando diferencias”. Y remarcó un dato que, para ellos, revela la magnitud del problema: compañías que no logran conciliar todo a fin de mes terminan abriendo un asiento contable llamado “pérdidas irreconciliables”, es decir, plata que no saben exactamente dónde quedó.
El argumento de Rexi es que, en un entorno de millones de transacciones, delegar el proceso en humanos no solo es caro y lento: también aumenta el riesgo. En servicios financieros, un error no es anecdótico: puede implicar dinero perdido por la empresa o por el usuario final.
Mercado: foco en EE.UU., tracción en LatAm
Aunque el mercado principal es Estados Unidos, la startup ya trabaja con compañías de Latinoamérica. Hoy, según el fundador, tienen “varios clientes en producción pagando”, incluyendo billeteras, bancos y procesadores de pagos, y están empezando a trabajar con compañías de seguros.
La estrategia comercial es selectiva: las oportunidades en LatAm, por ahora, son “reactivas” (por redes), mientras construyen marca y ventas en EE.UU. El desafío, dice Berardi, no es solo tecnológico: al tratarse de un proceso crítico, la adopción depende mucho de confianza. “El precio no les interesa; terminan comprando al equipo y a la marca”, explicó, en referencia a cómo evalúan estas herramientas instituciones con alta aversión al riesgo.

Rexi levantó una ronda pre-seed de US$1,2 millones en julio de 2025, con inversores de Estados Unidos: Underscore, Flybridge, Pear, NFX y Textbook. Su plan es levantar una ronda seed en Q2/Q3 de 2026.
El uso de fondos, según Berardi, se concentra en dos rubros: capital humano (el principal costo) y, a medida que crezcan, infraestructura (almacenamiento y procesamiento asociados a herramientas de IA). En el corto plazo, explican, operan con el margen que les da un equipo pequeño: “Somos siete”.
La ambición: backoffice agéntico para que los humanos se enfoquen en diferenciarse
Más allá del producto puntual de conciliaciones, el equipo sostiene una visión más amplia: en los próximos años, muchas funciones “de enablement” dentro de las compañías se automatizarán con sistemas agénticos. En esa lectura, las personas deberían concentrarse en lo que realmente diferencia a una empresa: producto, servicio y experiencia.
Para Rexi, conciliaciones es un proceso de “higiene” —como “lavarse los dientes”, en palabras de Berardi—: no te hace mejor que tu competencia, pero si falla, el impacto es directo. Su apuesta es convertirse en una plataforma para que CFOs y CEOs construyan flujos agénticos que reduzcan fricción, minimicen errores y aumenten el control operativo. Mientras tanto, el norte inmediato es menos grandilocuente y más concreto: “Poner un cliente nuevo, que nos digan ‘nos cambia la vida’”, señaló Berardi. Partido a partido.