Javier Milei busca llevar al Congreso una nueva versión del régimen para atraer capitales a gran escala. El Presidente anunció que enviará un proyecto de ley al que llamó “Súper RIGI”, con beneficios superiores a los del régimen vigente y dirigido a actividades que, según planteó, todavía no existen en la Argentina.
La iniciativa apunta a ampliar el menú de incentivos para compañías internacionales y a abrir la puerta a negocios vinculados a nuevos segmentos productivos. Milei lo presentó como una herramienta para crear empresas, satisfacer las demandas de sectores de alto potencial y multiplicar el empleo privado.
El anuncio llegó a través de su cuenta de X, mientras el mandatario regresaba de Estados Unidos tras participar de la 29° Conferencia Global del Instituto Milken, en Los Ángeles, donde presentó resultados económicos de su gestión e invitó a los inversores a apostar por Argentina.
En su mensaje, Milei escribió: “Dado que no podemos comprarnos un B2 Spirit no me queda otra que lanzar una MEGA BOMBA desde el avión presidencial. Estaremos mandando al Congreso una ley sobre SÚPER RIGI, el cual tiene mayores ventajas que el RIGI original y que aplicará para sectores que nunca han existido en Argentina”.
La señal al mercado se dio después de reuniones con empresarios y con Michael Milken, anfitrión del foro internacional. En ese marco, representantes de Chevron anunciaron una inversión de US$ 10.000 millones vinculada al RIGI, un dato que el Gobierno utiliza como ejemplo del potencial del esquema para acelerar proyectos intensivos en capital.

El RIGI, sigla del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, nació con la Ley Bases como una herramienta para captar proyectos de alto volumen de capital. El esquema apunta, principalmente, a actividades como energía, minería, infraestructura e industria, donde los desarrollos suelen exigir desembolsos de gran escala y plazos largos de ejecución. La meta es generar condiciones más atractivas para el ingreso de inversiones millonarias y acelerar iniciativas consideradas estratégicas para la economía local.
Para las compañías que ingresan al régimen, el programa contempla ventajas fiscales, beneficios cambiarios y facilidades aduaneras. Entre los puntos más relevantes aparecen la estabilidad tributaria por varios años, la baja de cargas impositivas y un acceso más flexible a divisas para operaciones vinculadas con el exterior.