La NBA decidió que Los Angeles Clippers cruzaron una frontera que la liga protege con especial rigor: la que separa los contratos comerciales legítimos de los mecanismos para eludir el tope salarial. La organización comandada por el ex Microsoft Steve Ballmer recibió una multa de U$S 30 millones -una nimiedad para #15 hombre más rico del mundo- y, lo más duro para la entidad, perderá una selección de primera ronda del draft en cada año entre 2029 y 2033 y quedará bajo un programa de cumplimiento y monitoreo de la NBA durante cinco años.
La liga también suspendió por un año al propietario de los Clippers, Steve Ballmer, una de las figuras más ricas y poderosas del deporte estadounidense. Kawhi Leonard -en sus inicios jugó 6 temporadas con Manu Ginobili en los Spurs- deberá pagar U$S 700.000 a la NBA; el presidente de Operaciones de Básquetbol, Lawrence Frank, fue suspendido sin goce de sueldo durante seis meses; y la presidenta de Operaciones Comerciales, Gillian Zucker, recibió una suspensión de un año.
No es una sanción menor. Los U$S 30 millones son una cifra simbólica para el gran negocio de la NBA, pero la pérdida de cinco primeras rondas consecutivas es el castigo realmente estructural. En una liga que construye buena parte de su equilibrio competitivo a partir del draft, los Clippers quedan sin uno de los instrumentos más valiosos para renovar talento, negociar traspasos o corregir ciclos deportivos fallidos.

Para una franquicia que todavía persigue su primer campeonato de la NBA, la penalidad puede pesar más que cualquier multa. Ballmer compró los Clippers por U$S 2.000 millones en agosto de 2014 con una promesa implícita: transformar a un equipo históricamente subordinado a los Lakers en una potencia deportiva, comercial y cultural del sur de California. Doce años después, el proyecto enfrenta su mayor crisis institucional y sin dudas debido a un mal manejo por parte de Ballmer y su directiva.
El contrato de U$S 28 millones
Lo peor de toda la crisis en la que se involucró la dirigencia de la empresas son los valores del fraude a la NBA. La investigación comenzó en septiembre de 2025, luego de un informe del periodista Pablo Torre. El foco estuvo puesto en un contrato de patrocinio por U$S 28 millones entre Kawhi Leonard y Aspiration Fund Adviser LLC, una empresa de servicios de sostenibilidad que patrocinaba a los Clippers y que luego se declaró en quiebra.

Leonard firmó ese acuerdo con Aspiration en 2022, un año después de renovar con los Clippers por U$S 176 millones. La investigación apuntó a determinar si ese contrato externo funcionó como un mecanismo elusivo para otorgarle una compensación adicional que no figurara dentro de la estructura salarial de la franquicia.
La NBA concluyó que Ballmer buscó deliberadamente "ayudar" a Leonard a obtener oportunidades de ingresos fuera de la cancha, aprobó un acuerdo comercial que sabía que resultaba condición previa para que Aspiration contratara al jugador y no creó las condiciones necesarias para que la organización cumpliera las normas contra la elusión del tope salarial.
El comisionado Adam Silver calificó el caso como una falla institucional. "Estoy profundamente decepcionado por las flagrantes violaciones de nuestras reglas y por las fallas institucionales y de liderazgo de los Clippers que llevaron a esta mala conducta", dijo. "La severidad de las sanciones refleja la gravedad de las infracciones".
La liga sostuvo que Leonard, a través de su exgerente de negocios y tío, Dennis Robertson, presionó a los Clippers para obtener ingresos externos, logró esas oportunidades y no reembolsó pagos que la franquicia realizó por gastos personales. Robertson recibió una prohibición de cinco años para hacer negocios con equipos de la NBA.
Leonard, dos veces MVP de las Finales y campeón con San Antonio Spurs y Toronto Raptors, asumió parte de la responsabilidad en un comunicado emitido a través de su nuevo agente, Harrison Gaines. "Acepto toda la responsabilidad por los errores de juicio de personas dentro de mi círculo íntimo y lamento la distracción que esta situación ha causado a los aficionados y a mi familia", afirmó.
Al mismo tiempo, negó haber tenido conocimiento de una maniobra para evitar las reglas. "Firmé mi contrato con los Clippers, así como los acuerdos en cuestión, de buena fe, plenamente comprometido a cumplir mis obligaciones y sin conocimiento de ninguna intención por parte de nadie de eludir el tope salarial", sostuvo.
El límite del marketing deportivo
El caso muestra cómo el crecimiento del negocio deportivo volvió más compleja la frontera entre salario y patrocinio. Las superestrellas ya no dependen solo de sus contratos de juego: construyen ingresos alrededor de acuerdos de indumentaria, tecnología, bebidas, apuestas, entretenimiento, plataformas y compañías de servicios financieros. Todo ello bajo la estricta mirada de la NBA que exige que su reglamentación comercial sea cumplida de manera casi religiosa.
Esa economía de la imagen es parte central del marketing deportivo moderno. Pero la NBA impone límites muy claros para evitar que una franquicia utilice a patrocinadores, proveedores o socios corporativos como canales indirectos para pagarle más a un jugador y sortear el sistema de tope salarial.
El abogado de Ballmer, David Kelley, socio del estudio O’Melveny & Myers, cuestionó de manera frontal la decisión. En una carta dirigida a Silver, calificó la investigación como "una cacería de brujas" y las sanciones como una "injusticia flagrante".

Kelley aseguró que "el abogado de la liga ha reconocido en nuestras conversaciones que la liga no cree que hubiera un acuerdo entre los Clippers y Aspiration para canalizar dinero a Kawhi Leonard". También sostuvo que ese abogado coincidió con el Departamento de Justicia, la Comisión de Bolsa y Valores y un juez federal en que Ballmer fue "una víctima del fraude de Joe Sanberg, no un participante".
Joseph Sanberg, cofundador de Aspiration, fue condenado este año a 14 años de prisión federal luego de declararse culpable de defraudar a inversores y prestamistas por al menos U$S 248 millones.
La defensa de Ballmer también planteó que ninguna norma de la NBA prohíbe que el personal de un equipo presente patrocinadores y proveedores a pedido de un jugador. "Castigar retroactivamente a los Clippers por violar una regla que nunca existió difícilmente es consistente con el debido proceso", escribió Kelley.
Los Clippers mantienen esa posición. "Rechazamos vehementemente las conclusiones de la NBA, que son el resultado de una investigación fuertemente sesgada que busca justificar una narrativa predeterminada en lugar de hechos y pruebas", afirmó la franquicia. El club agregó que impugnará "enérgicamente estas conclusiones y sanciones por todas las vías disponibles".
Una década condicionada
Por si alguna de las partes no comprendió bien la gravedad de la sanción, la NBA aclaró que las sanciones son definitivas y vinculantes para las partes, aunque el estudio jurídico externo continúa recibiendo información y la liga podrá evaluar medidas adicionales si corresponde.
El costo más difícil de cuantificar será deportivo. Sin primeras rondas entre 2029 y 2033, los Clippers perderán flexibilidad para reconstruirse en una Conferencia Oeste que concentra una enorme densidad de talento y que, en los últimos 10 años, vio a equipos de esa conferencia ganar seis campeonatos.
La situación también condiciona el futuro de Kawhi Leonard. El jugador, de 35 años -gran parte de ellos envueltos en problemas evitables-, había quedado en el centro de conversaciones para un posible regreso a Toronto Raptors, equipo con el que ganó el campeonato de 2019 y fue elegido MVP de las Finales. "Mientras regreso a Toronto, estoy enfocado en lo que puedo controlar, cerrar este capítulo y seguir adelante con un borrón y cuenta nueva", dijo Leonard.
Para Ballmer, la sanción representa más que un daño institucional que trasciende una temporada. Más allá del daño reputacional, el ex CEO de Microsoft, que dirigió esa compañía entre 2000 y 2014, llegó a la NBA con una visión de largo plazo: invirtió en la marca Clippers, compró la franquicia por U$S 2.000 millones y desarrolló el Intuit Dome como una nueva casa para el equipo.
La NBA le recordó que en una liga diseñada para proteger el equilibrio competitivo, ni el patrimonio personal, ni la infraestructura de vanguardia, ni la capacidad de atraer estrellas reemplazan las reglas. El marketing puede ampliar una marca, pero no puede transformarse en una puerta lateral para competir con una billetera que el tope salarial busca mantener cerrada.