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Liderazgo

Foto: Bryan Bedder/Getty Images para Bloomberg Philanthropies.

Impuestos a los robots y empleos reservados para humanos: el plan de Bill Gates para contener el impacto de la IA

Gabriel Alin Zainescu

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El cofundador de Microsoft advierte que la automatización puede destruir puestos de trabajo y profundizar las desigualdades. Por eso, reclama nuevas reglas para distribuir sus beneficios y reducir sus riesgos.

26 Agosto de 2026 22.00

Bill Gates publicó este miércoles en Gates Notes, su blog personal, un ensayo de casi 6.000 palabras en el que advierte que la inteligencia artificial puede provocar una transformación laboral y social más rápida que la de otros cambios tecnológicos. Frente a ese escenario, reclama que los gobiernos definan, durante los próximos años, reglas capaces de distribuir sus beneficios y limitar sus riesgos.

Después de dedicar dos etapas de su carrera a apostar por la tecnología, Gates adopta ahora una posición diferente. Por primera vez, pide al mundo frenar y reflexionar antes de realizar la próxima apuesta tecnológica. El cofundador de Microsoft sostiene que la era de la IA será uno de los períodos más turbulentos de la historia de la humanidad y advierte que nadie se está preparando para lo que viene. La tecnología puede convertirse en la mayor herramienta para reducir las desigualdades jamás creada o en una fuente aún más profunda de injusticia.

El resultado, afirma, dependerá de las decisiones políticas y regulatorias que adopten los gobiernos. El texto está dirigido principalmente a quienes tendrán la tarea de establecer esas reglas, aunque también ofrece varias advertencias para quienes crean o dirigen empresas.

Por qué Gates cree que esta vez es diferente

Gates dedica buena parte del ensayo a cuestionar la tranquilidad que ofrecen las comparaciones con otros cambios tecnológicos. El traslado del campo a las oficinas llevó generaciones y creó trabajos que todavía requerían criterio humano. La computadora personal, por su parte, tardó dos décadas en transformar el empleo.

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Gates sostiene que las decisiones de los próximos años definirán si la IA reduce las desigualdades o termina por profundizarlas. (Foto: © Unión Europea vía Wikimedia Commons)

Antes de que esa tecnología pudiera extenderse, fue necesario desarrollar software, reducir los precios y lograr que las personas aprendieran a utilizar las nuevas herramientas. Gates sostiene que la IA evita buena parte de esos pasos porque funciona con dispositivos que ya están en todos los bolsillos, comprende el mismo lenguaje que usan sus usuarios y puede entrenarse con los materiales empleados por una compañía para incorporar personal.

Con la IA, el proceso de adaptación funciona al revés. Las personas pueden darle instrucciones en su propio lenguaje y es la herramienta la que aprende a responder a esas indicaciones.

Gates también responde a una de las principales objeciones sobre estos modelos, que todavía cometen errores básicos. A su criterio, los problemas de fiabilidad se resuelven con rapidez y el verdadero punto de inflexión para las empresas llegará cuando el trabajo producido por la IA quede prácticamente libre de errores. Cuando eso ocurra, sostiene, la justificación económica para mantener a una persona dentro del proceso perderá buena parte de su sustento.

Los tres riesgos que Gates identifica

El impacto sobre el empleo

El impacto en el mercado laboral ocupa el primer lugar entre las tres categorías de posibles daños. Gates sostiene que la pérdida de puestos de trabajo será estructural y que no se explicará únicamente por los altibajos de la economía.

Como primera señal, menciona que los trabajadores jóvenes en empleos más expuestos a la IA ya registraron una reducción en sus niveles de ocupación, mientras que entre sus colegas de mayor edad no ocurrió lo mismo. Anticipa que esa tendencia podría extenderse a las ventas, la atención al cliente, el desarrollo de software, la asistencia jurídica, la evaluación de préstamos, el análisis de datos y la clasificación de pacientes según la prioridad de atención médica.

Configuración informal de oficina en casa con una persona escribiendo en una laptop mientras sostiene una taza de café. (Foto: Pexels)
Dejar de contratar perfiles junior podría dejar a las empresas sin personal con experiencia interna para ascender en los próximos cinco años. (Foto: Pexels)

Los trabajos manuales podrían atravesar el mismo proceso cuando los robots alcancen suficiente destreza física y un precio que les permita su uso a gran escala. Gran parte del desarrollo de estas máquinas se concentra en China, y Gates calcula que ese punto podría alcanzarse hacia fines de esta década.

El mecanismo que describe es familiar para cualquier empresario. Cuando la primera compañía de un sector automatiza tareas y reduce sus precios, obliga a sus competidores a seguir el mismo camino. Si las empresas tradicionales se resisten, aparecen nuevos jugadores dispuestos a ocupar ese lugar. Sin regulaciones que moderen ese proceso, la competencia acelera la automatización y los beneficios económicos se concentran en un grupo reducido.

Los usos malintencionados de la IA

El segundo riesgo es el uso malintencionado de la tecnología. Gates menciona fraudes con IA, deepfakes y ciberataques contra hospitales y redes eléctricas.

También advierte que un modelo capaz de detectar una falla de seguridad para ayudar a quien protege un sistema puede encontrar esa misma vulnerabilidad para quien busca atacarlo. El empresario señala brevemente la posibilidad de que los propios sistemas lleguen a actuar en contra de los intereses humanos, aunque anticipa que profundizará en esa cuestión más adelante. Su ensayo se centra principalmente en los efectos ya observados o en los que podrían aparecer en los próximos años.

El efecto sobre el desarrollo de las personas

El tercer riesgo está relacionado con el desarrollo de las personas. Gates recurre a las dificultades que atravesó durante su adolescencia en Seattle para explicar este riesgo. Según plantea, un compañero de IA diseñado para no contradecir ni incomodar al usuario puede funcionar como un invernadero. La protección constante evita la fricción, pero también puede impedir que los chicos aprendan a enfrentarla en el mundo real.

Chico adolescente sentado en casa enviando mensajes de texto en un smartphone, vistiendo una sudadera. (Foto: Pexels)
Gates advierte que los compañeros virtuales que evitan toda fricción pueden dificultar que los jóvenes enfrenten conflictos reales. (Foto: Pexels)

Según su planteo, los chicos criados bajo esa protección pueden tener más dificultades al enfrentarse al mundo real. También cita investigaciones preliminares que relacionan el uso intensivo de compañeros virtuales emocionalmente cercanos con un peor estado de ánimo. Otros trabajos mencionados en el ensayo asocian un mayor uso de la IA con un pensamiento crítico más débil, especialmente entre los más jóvenes.

Por qué Gates evita una mirada pesimista

Pese a esas advertencias, Gates evita convertir el ensayo en un pronóstico catastrófico. Menciona casos concretos en los que la tecnología puede generar mejoras, como la atención médica, la agricultura en países de bajos ingresos, los servicios estatales, el acceso a la salud mental y la educación.

Su argumento central sostiene que esos beneficios deben llegar a la sociedad desde el inicio. Si el primer efecto que la mayoría de las personas percibe es la pérdida de su trabajo, la confianza pública puede derrumbarse y reducir el margen político necesario para aprovechar las oportunidades que ofrece la tecnología. Para Gates, ampliar los beneficios forma parte de la misma tarea que exige reducir los riesgos.

Las propuestas para contener el impacto

Nuevas instituciones

Gates propone crear un organismo nacional capaz de fijar prioridades en IA para distintas agencias del Estado al mismo tiempo. Su argumento es que cada área observa solo una parte del problema al trabajar de forma aislada.

El Departamento de Trabajo puede detectar una disrupción laboral, pero no necesariamente un riesgo para la seguridad. Un regulador económico puede advertir de una concentración del mercado, pero no identificar sus efectos en los adolescentes. El nuevo organismo debería reunir esas perspectivas y establecer una estrategia común.

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La advertencia forma parte de un ensayo de casi 6.000 palabras que Gates publicó en su blog personal, Gates Notes. (Foto: © Unión Europea vía Wikimedia Commons)

Gates también plantea la creación de una organización internacional que tome como referencia las inspecciones nucleares, las normas de aviación y los acuerdos para proteger la capa de ozono. Reconoce que construir ese esquema llevará años y que algún grado de cooperación entre Estados Unidos y China resultará inevitable.

Empleos reservados para humanos

La segunda propuesta consiste en reservar determinados puestos exclusivamente para personas, incluso cuando una máquina ya pueda realizar esas tareas. Gates compara la idea con una reserva natural, un territorio que una sociedad decide preservar aunque pueda utilizarlo para otros fines.

Gates cuenta que pensó en esta propuesta a partir del trabajo de los cuidadores que atendieron a su padre durante su enfermedad de Alzheimer. Algunos puestos quedarían reservados de manera permanente para personas. En otros casos, la medida se aplicaría de forma gradual para proteger a quienes llevan muchos años en una actividad y tendrían dificultades para capacitarse en otra.

En entrevistas previas a la publicación del ensayo, Gates declaró a Axios que, en un escenario extremo, podría imaginar que cerca del 40% de los puestos quedaran inicialmente reservados para personas. También admitió que no podía calcular cuánto más podría aumentar ese porcentaje.

Las preguntas más complejas siguen abiertas. Gates reconoce que todavía sería necesario definir quién tomaría esas decisiones, qué criterios se aplicarían y cómo se evitaría que las empresas eludieran las reglas.

Impuestos a la IA y los robots

Actualmente, los empleadores pagan cargas sobre los salarios cuando contratan a una persona, mientras que pueden descontar fiscalmente la compra de un robot como un gasto empresarial. Gates sostiene que esa brecha en el sistema tributario impulsa a las compañías a la automatización.

Apptronik anunció el Apollo 3 y un nuevo centro de datos, Robot Park.
Gates calcula que la automatización de tareas manuales podría acelerarse hacia fines de esta década, cuando bajen los costos. (Foto: Apptronik)

Su propuesta consiste en aplicar impuestos al uso de la IA y de los robots para moderar ese incentivo y financiar programas de capacitación laboral y una red de protección social más amplia. En 2017 ya había planteado un impuesto a los robots, una idea que en ese momento fue recibida con sorpresa.

Gates le dijo a Axios que una reforma de ese tipo representaría el mayor cambio en el sistema tributario que habría visto a lo largo de su vida. Por ahora se trata de una propuesta y no de una ley, pero su planteo abre la posibilidad de que automatizar tareas con IA deje de ser tan barato. 

Para las empresas, esa discusión plantea tres cuestiones. La primera es calcular si el uso de la IA seguiría siendo rentable en caso de que los gobiernos comenzaran a cobrar impuestos por utilizar estos modelos para procesar información y generar respuestas.

La segunda está relacionada con los puestos iniciales. Los trabajadores junior figuran entre los primeros grupos que muestran señales de deterioro laboral. Las compañías que dejen de contratar personas para cargos de menor responsabilidad podrían encontrarse, dentro de cinco años, sin empleados con suficiente experiencia interna para ascender a posiciones más altas.

La tercera cuestión es la confianza. La advertencia de Gates sobre una posible reacción negativa de la sociedad también se extiende al ámbito corporativo. Si clientes y empleados rechazan la forma en que una compañía utiliza la IA, esa resistencia puede limitar su adopción.

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Para Gates, cualquier acuerdo internacional sobre inteligencia artificial requerirá algún grado de cooperación entre Estados Unidos y China. (Foto: © Unión Europea vía Wikimedia Commons)

Las empresas que mantengan el respaldo de ambos grupos durante la transición tendrán mayores probabilidades de seguir aprovechando estas herramientas.

Gates termina con una convocatoria dirigida a trabajadores, estudiantes, padres, líderes religiosos y referentes de organizaciones comunitarias. También enumera sus propias iniciativas, entre ellas el uso de un chatbot para analizar los cálculos detrás de Human Reserved, su propuesta para preservar determinados empleos. Según le contó a GeekWire, plantea el tema en cada reunión que mantiene en Washington y escribe con regularidad sobre inteligencia artificial. El ensayo funciona como el primer capítulo de una campaña que recién comienza.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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