Durante el Best Employers Summit de Forbes Uruguay, la psicóloga y escritora chilena Pilar Sordo analizó qué hábitos y creencias pueden impedir una relación más saludable con el trabajo. La especialista cuestionó la hiperproductividad, la culpa por descansar y la costumbre de postergar el disfrute, y propuso revisar cómo se abordan la motivación, el reconocimiento y la incomodidad.
“Yo creo que se puede ser feliz en la vida”, afirmó Sordo. Para ella, la felicidad está más relacionada con la paz y la tranquilidad que con permanecer alegre o contento. El trabajo puede formar parte de ese equilibrio, pero no debería convertirse en el centro de todo.
También señaló que uno de los principales problemas actuales es la hiperproductividad y la sensación de culpa que aparece durante el descanso. “Siento que todos estamos esperando algo para empezar a vivir”, explicó. El viernes, el inicio de una dieta o las próximas vacaciones funcionan como momentos futuros de los que parece depender el disfrute, mientras que producir y hacer terminan por definir la identidad.
1. Mirar hacia adentro
Sordo sostiene que la tranquilidad se vuelve difícil de alcanzar cuando depende por completo de factores externos. “Si ponés el foco del bienestar afuera, nunca vas a poder estar en paz. La salida siempre es hacia adentro de uno”, afirmó. La especialista aplica esa idea a la vida laboral. El trabajo puede formar parte del propósito personal y aportar sentido, aunque no debería ocupar todos los espacios de la vida.
2. Dar lugar a distintas versiones de uno mismo
Para explicar este punto, Sordo recordó una mañana en la que se despertó muy triste y pasó varias horas llorando. Esa misma tarde debía visitar a un amigo y grabar un video para una fundación, pero el desánimo se reflejó en la primera toma.
“Estaba tan desanimada que grabé el video sin maquillarme. Cuando lo vi, pensé que no podía mandarlo porque parecía que estaba invitando a la gente al suicidio”, contó. Entonces decidió arreglarse y repetir la grabación. Al mirar la segunda versión, se preguntó si había mentido por la mañana o frente a la cámara. Su respuesta fue que ambas facetas eran auténticas. “Esas dos soy yo, pero ¿cuántas versiones de mí hay dentro mío?”, planteó.
Sordo considera necesario reconocer esas distintas facetas y darles lugar según la situación. También trasladó la reflexión al ámbito laboral. “Si tuviera que pedir un aumento de sueldo, no podría mandar la versión de esa mañana”, explicó.
3. La acción aparece antes que la motivación
Para Sordo, la motivación suele recibir una importancia excesiva, sobre todo en la educación. Su planteo invierte el orden habitual porque considera que las ganas surgen después de comenzar una actividad.

“Yo me motivo después de hacer, no antes”, afirmó. Una persona que se levanta a las cinco de la mañana para salir a correr probablemente no empiece con entusiasmo, pero puede sentirlo al regresar y encontrar ahí el impulso para repetir la actividad al día siguiente.
La idea propone dejar de esperar el estado de ánimo perfecto para actuar. Según Sordo, el movimiento inicial puede generar la motivación necesaria para continuar.
4. El peso de sentir que nunca alcanza
“No soy suficiente” y “no alcanzo” fueron las frases que Sordo más escuchó durante el último año. La especialista vincula esa percepción con la comparación permanente que impulsan las redes sociales. La exposición constante a la vida de los demás puede generar la sensación de que siempre queda algo pendiente. Frente a esa inseguridad, el reconocimiento y el refuerzo externo adquieren una importancia cada vez mayor.
5. Aprender a convivir con la incomodidad
Sordo considera que el crecimiento exige soportar situaciones incómodas en lugar de evitarlas de inmediato. Para conseguirlo, propone aceptar el error, la ignorancia y las contradicciones como partes inevitables de la experiencia personal.
“Somos seres contradictorios y la contradicción es una invitación al crecimiento”, afirmó. La especialista aclaró que su planteo no consiste en abandonar voluntariamente cualquier espacio de comodidad, ya que la propia vida se encarga de generar cambios y desafíos.
“No estoy diciendo que salgan de la zona de confort. Quédense ahí, disfrútenla y gócenla sin culpa, porque la vida se encarga sola de sacarnos”, explicó. La incomodidad, desde su perspectiva, llegará de todos modos y aprender a atravesarla permite crecer.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes Uruguay.