No hace falta ser un chico para aprender algo de los cuentos de hadas y las fábulas. Algunas de las historias más famosas enseñan lecciones morales que son tan valiosas para un CEO como para un niño. Acá tenés cinco conclusiones para líderes basadas en cuentos populares:
1. Usá el "efecto Ricitos de Oro" en tus estrategias de precios
"En Ricitos de Oro y los tres osos, ella prueba tres bowls de avena, tres sillas y tres camas, buscando siempre la que se siente 'justo a medida'", dice Ann Padley, experta en psicología de precios. "Resulta que no solo tenía hambre y sueño; estaba dando una clase magistral de psicología humana".

En la ciencia del comportamiento aplicada a los precios, el efecto Ricitos de Oro explica la tendencia humana a evitar los extremos y elegir las opciones intermedias o "equilibradas". Es un instinto que vemos todos los días en cómo los clientes deciden una compra.
"Pensá en la última vez que pediste un vino en un restaurante", dice Padley. "¿La botella más barata te hizo dudar de su calidad? ¿La más cara te pareció un exceso? Probablemente, una opción intermedia se sintió como la elección más segura y estratégica. Eso es el efecto Ricitos de Oro". Para los líderes, esto es un recordatorio de que poner un precio no es solo colgar una etiqueta; es diseñar opciones que ayuden al cliente a encontrar lo que le calza "justo a medida".
2. Creé que podés volar, como Peter Pan
"Peter Pan no solo evitaba la adultez, nos estaba enseñando algo sobre liderazgo", dice Gavin Oattes, autor de Confidently Lost. "El nene que se negaba a crecer entendía lo que muchos directorios olvidan: el juego no es algo infantil, es un catalizador".
La alegría, la curiosidad y hasta las tonterías no son lujos, son salvavidas. "Cuando perdemos las ganas de jugar, perdemos la chispa", afirma Oattes. "Los grandes líderes exploran, imaginan y redescubren qué es lo importante. Vuelan porque todavía creen que pueden".
Oattes sugiere que el "País del Nunca Jamás" es una mentalidad: es la reunión donde se permite la risa, el brainstorming que empieza con un "¿y si...?" y el líder que cambia el PowerPoint por la posibilidad. "Incitá a tu equipo a jugar, no solo a rendir. Porque en el momento en que dejás de 'crecer' (en el sentido rígido), empezás a crecer mejor".
3. Hablá con intención, como Rapunzel
"A simple vista, Rapunzel en su torre parece un personaje pasivo", dice Isobel Rimmer, fundadora de Masterclass Training. "¿Pero qué podemos aprender de ella? Rapunzel habla con intención; sus palabras nos guían hacia lo que ella quiere que pensemos, hagamos y, sobre todo, sintamos".
Rimmer explica que para convencer a un príncipe (o a un inversor) necesitás emoción, timing, pasión e inspiración, no una lista de KPIs (indicadores de desempeño). Aunque está sola, Rapunzel sabe que el liderazgo es un diálogo, no un monólogo. "Su mensaje es una señal y un imán que genera una respuesta inmediata".
4. No entregues tu voz, a diferencia de la Sirenita
"Al entregar su voz, la Sirenita revela una verdad incómoda sobre la pertenencia en las organizaciones", sostiene la profesora Ginka Toegel, de la escuela de negocios IMD. "Muchas veces, para entrar en ciertos círculos se exige silencio. Su falta de voz no es una falla de carácter; es un sacrificio estratégico".
Toegel cree que esta distinción es clave en el liderazgo: "Cuando las mujeres dudan en hablar, rápido diagnosticamos una 'falta de confianza'. Casi nunca miramos la realidad externa: las mujeres suelen ser penalizadas por la misma asertividad que decimos buscar en los líderes. Se las interrumpe más y se tilda su franqueza de 'agresiva', mientras que el mismo comportamiento en un hombre se ve como 'decisivo'".
El silencio de la sirena no es debilidad, es adaptación. La inclusión real significa que nadie debería tener que elegir entre ser auténtico y tener un lugar en la mesa.
5. Cuidá a la gallina de los huevos de oro
La famosa fábula de Esopo sobre el granjero que mató a su gallina para sacar todo el oro de un solo golpe es la metáfora perfecta de la falta de visión.
"Como líderes, la lección es que el éxito sostenido depende de cuidar a tu gente a largo plazo", dice Gary Ashworth, emprendedor y autor. El alto rendimiento se logra con inversión constante y apoyo, no explotando a las personas para obtener resultados inmediatos.
Ashworth advierte sobre el peligro de la impaciencia: "Exprimir a tu equipo y priorizar las metas de corto plazo a costa del bienestar termina destruyendo la fuente de tu éxito futuro. Cuando los líderes invierten en el crecimiento de su gente y crean entornos seguros, les dan el espacio para que pongan sus 'huevos de oro' todos los días".
Lecciones de cuentos de hadas
Además de estas lecciones, los cuentos de hadas son herramientas poderosas para el branding y el marketing. Ofrecen una estructura narrativa que conecta emocionalmente con empleados y clientes. No importa la edad que tengamos, siempre podemos llevarnos algo valioso de una buena historia.