Suscribite
    ¡Hola!
    Cuenta
Forbes Argentina
Burnout
Liderazgo

El peligro del sobrecompromiso: cuando decir sí demasiado seguido nos juega en contra

Alejandro Melamed

Share

Vivimos en un mundo que enaltece la "agenda llena" como símbolo de éxito, pero el sobrecompromiso es una trampa silenciosa. Entre la necesidad de validación y la hiperexigencia, aceptar cada vez más tareas pone en riesgo no solo la calidad del trabajo, sino también el bienestar emocional.

31 Enero de 2026 08.30

“No me lo vas a creer, pero para nuestra próxima sesión vamos a tener que esperar por lo menos seis semanas. No tengo ni media hora disponible, estamos a full”.

Así de atareado estaba el director de Operaciones de una empresa multilatina a la que estaba coacheando. No me sorprendió tanto que esta persona estuviera muy ocupada, sino la forma en que me lo transmitió: sentí en él cierto “orgullo” de contarme que no tenía ni un hueco en su agenda, como si se tratara de un logro per se.

Su colega de Marketing me comentó algo similar: “Entre los viajes, las reuniones con las agencias, las presentaciones internas y las activaciones, dudo que podamos continuar con el proceso hasta la siguiente temporada”.

Burnout
 

Cada vez que escucho este tipo de justificaciones asumo que vivimos en un mundo que enaltece la híperproductividad, la inmediatez y la “agenda llena” como símbolos de éxito y prestigio. El sobrecompromiso se ha convertido en una trampa silenciosa que aprisiona a cada vez más profesionales de los ámbitos más diversos. Sobre este fenómeno, omnipresente en las organizaciones, vamos a explayarnos en estas líneas.

La era de la hiperexigencia

Aceptar demasiados proyectos, asumir más responsabilidades de las que podemos manejar o comprometernos con múltiples iniciativas a la vez puede sonar apasionante a primera vista, pero la evidencia demuestra que es un camino que lleva al desgaste, la baja calidad de los resultados y, en casos extremos, el burnout.

El término “sobrecompromiso” no es nuevo, existen registros de su utilización en el siglo XIX y es mencionado en numerosos estudios de mediados del XX, pero su impacto se siente hoy con más fuerza que nunca.

El sobrecompromiso retrata el fenómeno de asumir más obligaciones de las que es posible cumplir con los recursos disponibles: tiempo, energía y capacidades. Es un concepto profundamente asociado con la cultura contemporánea de la hiperexigencia. Reconocerlo, identificar sus señales y encontrar estrategias para gestionarlo apropiadamente es clave para desarrollar trayectorias profesionales sostenibles.

Como dijimos, el sobrecompromiso ocurre cuando una persona acepta más tareas, proyectos o responsabilidades de las que realmente podría sostener, poniendo en juego su salud, su rendimiento o su bienestar emocional. Pero el trasfondo es más complejo. No se trata solo de “mala organización del tiempo”, sino de factores emocionales, sociales y culturales que nos empujan a decir que sí incluso cuando deberíamos decir que no.

La psicoterapeuta y escritora Israa Nasir, en “Why you’re chronically overcommitted”, dice que el sobrecompromiso no es tanto un error en la gestión del tiempo, sino un reflejo de la presión cultural que nos empuja a trabajar en exceso, aun cuando el costo sea evidente para la salud física y mental.

Burnout
 

Sobrecompromiso no es sobreimplicación

Es importante distinguir este concepto de la idea de sobreimplicación planteada por el sociólogo francés René Lourau. Para ello, despejemos los términos:

  • Compromiso: es esa voluntad consciente de involucrarse y cumplir, una decisión profesional saludable y necesaria.
  • Sobrecompromiso: aparece cuando esa decisión se desborda y la persona empieza a dar más de lo que puede sostener: trabajar más de la cuenta, cargar culpas por no llegar, sentirse indispensable.
  • Implicación: no es una actitud visible, sino la relación estructural —a veces inconsciente— que tenemos con la organización.
  • Sobreimplicación: es el lado oscuro de la implicación y se da cuando la organización convierte la entrega emocional en una obligación; pide entusiasmo permanente, exige “poner el cuerpo” siempre y transforma el compromiso en una especie de mandato moral.

En resumidas cuentas, compromiso es elegir involucrarse y sobrecompromiso es perder el equilibrio por comprometerse demasiado, mientras que implicación es cómo estamos conectados con el sistema y sobreimplicación es cuando ese sistema nos pide más de lo que podemos dar, no solo en horas, sino en “alma”.

Las causas del sobrecompromiso

Basados en las ideas de Marc Zao-Sanders, autor del método timeboxing, podemos señalar entre las principales razones del sobrecompromiso:

  1. La necesidad de complacer a los demás y la validación externa.
  2. El miedo al rechazo o al fracaso: el temor a que la negativa se interprete como debilidad.
  3. La comparación constante con los otros en entornos hipercompetitivos.
  4. El FOMO (Fear of Missing Out): la ansiedad de no quedar atrás en las oportunidades.
  5. El deseo de control y la falsa sensación de poder.
  6. La falacia de la planificación: subestimar cuánto tiempo llevan las tareas y sobreestimar nuestra capacidad.
  7. El síndrome del impostor: compensar dudas de competencia diciendo “sí a todo”.
  8. Límites difusos o inexistentes en tiempo y responsabilidades.

En La sociedad del cansancio, el filósofo Byung-Chul Han señaló que en el capitalismo de rendimiento la represión externa fue reemplazada por la de la autoexplotación, llevando a una sociedad de individuos agotados y frustrados por autoimposiciones. Esta nueva forma de poder se basa en la autoexigencia constante de productividad y el exceso de positividad, lo que hace que las personas se sientan culpables de su propio agotamiento.

Mujer Sentada Trabajando En Equipo
 

Las señales de alerta

Detectar el sobrecompromiso a tiempo puede evitar males mayores. Algunas señales recurrentes son: cansancio constante, descuido de necesidades básicas, ausencia de tiempo libre, errores frecuentes y ansiedad crónica.

Investigaciones demostraron que el sobrecompromiso se relaciona directamente con el burnout y que la insatisfacción laboral agrava ese vínculo: quienes trabajan en contextos donde la motivación se erosiona tienden a comprometerse más de la cuenta como un intento disfuncional de compensar la frustración. La paradoja es clara: cuanto más agotados nos sentimos, más nos sobrecargamos en busca de una validación que nunca llega.

Las consecuencias del sobrecompromiso

Es el camino del desgaste a la despersonalización. Entre las más destacadas derivaciones encontramos:

  1. Problemas de salud física y mental, desde insomnio hasta depresión.
  2. Baja calidad en el trabajo, con incapacidad para innovar.
  3. Pérdida de satisfacción laboral y vital.
  4. Impacto negativo en el clima organizacional, generando equipos agotados y con alto nivel de rotación.

La coach Anna Dearmon Kornick lo explica de manera sencilla: “Al decir sí a todo, decimos no a nuestra salud, a nuestras relaciones y, en última instancia, a nuestro éxito real”.

Qué hacer: estrategias para romper el círculo vicioso

Superar esta trampa exige un cambio profundo en la manera en que entendemos el éxito y los límites personales. Algunas estrategias recomendadas incluyen:

  1. Aprender a decir no de manera inteligente: poner límites como forma de autocuidado estratégico. 
  2. Priorizar con sentido: diferenciar entre lo esencial y lo accesorio.
  3. Manejo estratégico de reuniones: discernir cuándo participar y desafiar su extensión.
  4. Delegar sin culpa: confiar en otros para potenciar el valor del equipo.
  5. Aplicar técnicas de gestión del tiempo y utilizar la tecnología (IA) como aliados.
  6. Fomentar culturas organizacionales sanas que desalienten la glorificación de la agenda saturada.

En síntesis

El sobrecompromiso refleja tanto presiones sociales como inseguridades personales. Decir “sí” puede abrir puertas, pero hacerlo de manera indiscriminada puede cerrarlas. La clave está en reconocer nuestras limitaciones, no como una debilidad sino como una forma de inteligencia profesional.

(*) Alejandro Melamed es Doctor en Ciencias Económicas, speaker internacional y consultor disruptivo. Es autor de nueve libros, entre ellos Liderazgo + humano - Historias de (mi) vida para inspirarnos (2025), El futuro del trabajo ya llegó (2022), Tiempos para valientes (2020), Diseña tu cambio (2019) y El futuro del trabajo y el trabajo del futuro (2017).

10