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Sam Altman y Peter Thiel
Innovación
Sam Altman y Peter Thiel
Foto: imagen creada con IA.

La startup respaldada por Sam Altman y Peter Thiel que sueña con aviones comerciales de velocidad supersónica

Monica Hunter-Hart

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Hermeus busca fabricar aviones para las Fuerzas Armadas de Estados Unidos que vuelen a más de cinco veces la velocidad del sonido y, quizás, incluso inaugurar una nueva era de viajes aéreos comerciales hipersónicos.

1 Junio de 2026 19.35

El miércoles pasado, una empresa aeroespacial de defensa que cuenta con el respaldo de Sam Altman, Peter Thiel y Founders Fund de Thiel probó con éxito un avión no tripulado a velocidad supersónica y marcó un hito: logró que el primer avión a reacción de desarrollo privado del mundo alcanzara esa velocidad.

Hermeus, una compañía fundada hace siete años, anunció el martes que hizo volar su "Quarterhorse", el nombre de su aeronave experimental, sobre una base militar en Nuevo México a 1,21 veces la velocidad del sonido, o aproximadamente 1.497 kilómetros por hora.

El logro marcó un paso clave hacia el objetivo de la startup con sede en El Segundo, California: alcanzar el vuelo hipersónico, es decir, superar cinco veces la velocidad del sonido. Ningún avión operativo actual puede llegar a esa velocidad.

"El vuelo supersónico representa un hito importantísimo que, en mi opinión, nos va a impulsar enormemente", afirmó Zach Shore, quien comenzó su transición al cargo de CEO de Hermeus la semana previa al vuelo de prueba del Quarterhorse, en reemplazo del cofundador de la compañía, AJ Piplica. Piplica continúa como presidente del directorio; el cofundador Skyler Shuford ocupa un puesto de observador, y otros dos cofundadores ya no forman parte de la empresa.

"La razón por la que importaba era que necesitaba demostrar que mi avión era estable en el rango de velocidad transónica", señaló Shore sobre el vuelo de prueba, en referencia al rango que se ubica justo por debajo de la velocidad supersónica. "Lo logramos. ¡Genial! Eliminamos un gran riesgo. Ahora sé que mi avión es estable", remarcó.

Próximamente alcanzará Mach 2, es decir, el doble de la velocidad del sonido, una marca que la compañía espera superar este año. Según Shore, Hermeus alcanzaría Mach 3 durante la primera mitad de 2027. La capacidad hipersónica todavía necesitará al menos varios años más para concretarse.

Estados Unidos ya cuenta con misiles que vuelan a velocidades hipersónicas y algunos programas experimentales demostraron desde la década de 1960 que los aviones también pueden hacerlo. Sin embargo, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos ahora buscan una flota operativa de este tipo de vehículos, especialmente ante la fuerte inversión de China y Rusia en sus propios programas hipersónicos, que llevan ventaja sobre el país norteamericano en algunos sistemas de armas.

En parte, por eso el Pentágono ya le otorgó varios contratos a Hermeus, incluido uno por US$ 60 millones en 2021 para seguir desarrollando y probando el Quarterhorse. La Casa Blanca también sigue de cerca el progreso del avión: su Oficina de Política Científica y Tecnológica publicó el martes un post en X sobre este hito supersónico.

"Estados Unidos se encuentra en el umbral de un nuevo y audaz capítulo en la innovación aeroespacial", escribió la oficina. "Hoy, los viajes aéreos más rápidos, silenciosos, seguros y eficientes están a la vuelta de la esquina", agregó. La declaración llamó la atención del dueño de la plataforma, Elon Musk, quien respondió con un elogio simple: "Genial", escribió. El CEO de OpenAI, Sam Altman, también compartió el anuncio de Hermeus.

Altman invirtió por primera vez en Hermeus en mayo de 2022, cuando lideró la ronda Serie B de la compañía, que recaudó US$ 100 millones. Thiel también participó en la ronda, tanto a título personal como a través de su firma de venture capital, Founders Fund. Ni Altman ni Thiel revelaron cuánto invirtieron. Founders Fund volvió a invertir en una ronda Serie C de US$ 350 millones en abril de este año, que le asignó a Hermeus una valuación de US$ 1.000 millones.

Altman diversifica sus inversiones en tecnología supersónica. Invirtió dos veces en Boom Technology, competidora de Hermeus, valuada en US$ 1.500 millones tras una ronda de financiamiento en diciembre. El avión XB-1 de Boom completó su primera prueba supersónica exitosa en enero de 2025. La principal diferencia entre ese vuelo y el nuevo hito de Hermeus radica en que el primero llevó a un piloto humano. Boom busca recuperar los viajes aéreos comerciales supersónicos, una capacidad que el mundo perdió en 2003 con el retiro del Concorde, el avión anglo-francés.

Hermeus también comenzó con ambiciones comerciales, pero en los últimos años reorientó su foco hacia la defensa, un sector en el que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos ya figura como cliente importante y en el que la justificación comercial resulta más sencilla. El vuelo supersónico tiene costos extremadamente altos: los vuelos transatlánticos del Concorde consumían una tonelada de combustible por asiento, según el Smithsonian, una cifra entre siete y nueve veces superior a la de los aviones modernos, de acuerdo con un estudio de HAW Hamburg

Quarterhorse. (Foto: Hermeus)
Sam Altman y Peter Thiel invirtieron en Hermeus. (Foto: Hermeus)

Si Hermeus logra alcanzar la velocidad hipersónica, su avión volará al menos al doble de velocidad que el F-15 Eagle, el caza más rápido que utilizan actualmente las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, y 2,5 veces más rápido que el Concorde. Hermeus todavía espera que sus aviones puedan usarse algún día para viajes comerciales, pero solo después de consolidar un negocio exitoso en el sector de defensa.

Los usos potenciales de un avión militar hipersónico son múltiples: ataques sorpresa, respuestas más rápidas ante una ofensiva, mayor facilidad para evadir interceptores y mejor recopilación de inteligencia. Los beneficios serían aún mayores en una aeronave no tripulada y relativamente económica, como la que promete Hermeus, gracias en parte al uso de motores ya existentes, aunque modificados, en lugar de diseñarlos desde cero. 

Según Shore, su costo final rondará la mitad del de un caza F-15, cuya nueva variante se ubica cerca de los US$ 100 millones. Ese menor precio haría que los Quarterhorse resultaran más prescindibles, por lo que las Fuerzas Armadas podrían adquirir varios y abrumar una posición enemiga con menos temor a perderlos en el proceso.

La prueba de Hermeus resultó exitosa. (Foto: Hermeus)
Hermeus probó con éxito un avión no tripulado a velocidad supersónica. (Foto: Hermeus)

Shore cita el testimonio que Kenneth S. Wilsbach, jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea, dio la semana pasada ante el Congreso de Estados Unidos como una prueba de que el gobierno necesita nuevas soluciones tecnológicas. 

En la audiencia, Wilsbach declaró que las Fuerzas Armadas tienen la intención de adquirir más drones MQ-9, cuyas capacidades no tripuladas los convirtieron en el "recurso más valioso" en la guerra de Irán, además de F-15 de nueva generación, que también se usaron en Medio Oriente y son los únicos cazas capaces de transportar las armas más potentes de Estados Unidos. Sin embargo, como señala Shore, Estados Unidos utiliza esos recursos desde hace aproximadamente entre 20 y 50 años, respectivamente.

"Comprás dos aviones diferentes, ambos obsoletos, para resolver problemas que se superponen", afirmó Shore. "Nuestro avión puede transportar todo lo que puede transportar el F-15 y hacerlo sin tripulación a bordo. Incluso antes de hablar de alcanzar Mach 3", agregó.

En cuanto a cómo avanza hasta ahora la transición al cargo de CEO, Shore se muestra eufórico: "¡Es genial cuando tu avión puede alcanzar velocidades supersónicas!", dijo entre risas. "Es una excelente manera de empezar", remarcó.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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