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Claude Antrophic
Innovación
Claude Antrophic
Matthias Balk/dpa (Photo by Matthias Balk/picture alliance via Getty Images

Claude lanza una nueva función: cómo aprovecharla al máximo

Jon Markman

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Anthropic anunció Dreaming, una función que permite a los agentes revisar experiencias pasadas, detectar patrones, ordenar la memoria y descartar lo que ya no sirve de forma automática.

13 Mayo de 2026 19.10

En un espacio industrial reconvertido de San Francisco, este martes por la mañana, Dario Amodei se paró frente a varios miles de desarrolladores en la segunda conferencia anual Code with Claude, de Anthropic, y reveló un número que todavía no había entrado en la conversación que la industria de la IA tiene sobre sí misma.

Según Amodei, Anthropic había previsto crecer x10 durante el primer trimestre de 2026. El resultado real fue ocho veces mayor. El volumen de API en la plataforma Claude aumentó casi 70 veces interanualmente. El desarrollador promedio que usa Claude Code ya dedica 20 horas por semana a la herramienta. "Intentamos planificar muy bien para un crecimiento multiplicado por diez. Y, aun así, crecimos 80 veces respecto de donde veníamos. Por eso tuvimos dificultades con el cómputo", dijo Amodei ante el público.

Esa sola revelación explica casi todos los ciclos de noticias que tuvieron a Anthropic en el centro de la escena durante los últimos 30 días. El acuerdo de cómputo con Amazon por US$ 33.000 millones. La expansión con Microsoft Azure. El acuerdo sobre los TPU de Google. El alquiler del centro de datos de SpaceX en Memphis

Pero la revelación sobre el crecimiento no fue el título central. La gran noticia fue una nueva función con un nombre deliberadamente inusual: Anthropic les enseña a sus agentes de IA a soñar.

Qué es Dreaming

La función es un sistema integrado en Claude Managed Agents que opera en segundo plano cuando el agente no tiene una tarea activa. Anthropic eligió el nombre con cuidado. El sistema hace lo que, según algunas teorías, hacen los sueños en la cognición humana: revisa experiencias pasadas, detecta patrones, ordena la memoria y descarta lo que ya no sirve.

En esta ilustración fotográfica, el logotipo de la IA de Anthropic
ESPAÑA - 04/02/2026: En esta ilustración fotográfica, se muestra el logotipo de Claude, el chatbot de IA de Anthropic, en un smartphone, con el logotipo de Anthropic visible al fondo. (Ilustración fotográfica de Davide Bonaldo/SOPA Images/LightRocket vía Getty Images).

En la práctica, Dreaming funciona como un flujo de trabajo asincrónico y programado. Un cliente corporativo que usa Claude Managed Agents —un agente de programación, un agente de análisis financiero o un agente de atención al cliente— puede configurar Dreaming para que revise las sesiones previas del agente con una frecuencia regular. El sistema analiza el repositorio de memoria del agente, las transcripciones de conversaciones anteriores y los resultados de tareas previas. Luego realiza cuatro acciones:

  • Fusiona información duplicada entre sesiones
  • Elimina entradas obsoletas que ya no aplican
  • Destaca patrones recurrentes, como errores que el agente repitió o preferencias específicas que un equipo definió
  • Reorganiza la capa de memoria del agente para que las sesiones futuras puedan apoyarse en las anteriores

El resultado es un repositorio de memoria depurado que la empresa puede aprobar automáticamente o revisar antes de su implementación. Anthropic aclaró explícitamente que las transcripciones originales de las sesiones no se modifican. El proceso de Dreaming opera sobre una capa separada, lo que permite a los equipos revisar los cambios de forma segura antes de que entren en vigencia.

Esta es, de verdad, una categoría distinta de capacidad de IA frente a cualquier otra que llegó antes al mercado con este nivel de escala. Hasta ahora, los agentes de IA eran stateless —cada sesión empezaba desde cero— o tenían ventanas de contexto limitadas, que se llenaban rápido. Dreaming crea algo más parecido a una memoria de largo plazo. Un agente que soñó durante seis meses acumuló patrones de cientos de tareas previas, sabe en qué falló antes y mejoró de forma progresiva su propia memoria de trabajo, sin que los humanos tuvieran que reentrenarlo de manera manual.

La novedad se presentó junto con otras dos funciones que, ese día, salieron de la vista previa de investigación y entraron en beta pública. Outcomes habilita a los agentes a medir su desempeño con rúbricas, como haría una compañía al revisar el trabajo de un perfil junior. A la vez, la orquestación multiagente le da a un agente la capacidad de coordinar subagentes en procesos complejos, con varios pasos. Según informó Anthropic, Netflix ya la utiliza en su equipo de plataforma.

La diferencia que la mayoría de las coberturas pasó por alto

Hay una forma útil de entender por qué esto importa más que una noticia típica de producto, y tiene que ver con lo que realmente es un agente de IA. Hasta esta semana, la descripción más precisa de un agente de IA era "una herramienta que realiza tareas en tu nombre". Le das un trabajo. Lo hace. Lo vuelve a hacer la próxima vez que se lo pedís. Cada sesión es independiente. El agente puede ser muy bueno en esa tarea, pero no mejora en ella. Repite su desempeño.

Dario Amodei, CEO de Anthropic (Foto: TechCrunch, CC BY 2.0, via Wikimedia Commons)
Dario Amodei, CEO de Anthropic (Foto: TechCrunch, CC BY 2.0, via Wikimedia Commons).

Lo que cambia Dreaming es que el agente ahora acumula aprendizaje. Un Claude Managed Agent que opera en una empresa con Dreaming activado mejora cada noche, mientras nadie lo usa. Revisa qué funcionó, qué no funcionó, cuáles fueron en la práctica las preferencias reales del equipo y actualiza su modelo interno sobre cómo hacer el trabajo. La próxima vez que le des esa tarea, la hará un poco mejor. Con suficientes ciclos, esas mejoras se acumulan. Eso no es una herramienta. Es un activo que gana valor con el tiempo. Y es una categoría de activo que, hace una semana, no existía en los balances contables de las empresas.

Las consecuencias para la manera en que las compañías piensan la implementación de IA son directas. Una compra tradicional de software corporativo entrega una capacidad fija. Esa capacidad puede recibir actualizaciones del proveedor, pero el valor que el cliente obtiene se mantiene más o menos estable con el paso del tiempo. Un Claude Managed Agent con Dreaming activado funciona al revés: la capacidad que el cliente obtiene aumenta con el uso. El agente que una empresa implementó hace seis meses hoy es mucho más capaz que el que implementó el mes pasado, no porque Anthropic lanzó una nueva versión, sino porque aprendió de su propio trabajo.

Esto es lo que el software corporativo prometió ser durante dos décadas. Los proveedores de software para empresas prometieron "sistemas que aprenden" e "IA que se adapta a tu negocio" al menos desde los primeros años de la década de 2010. Nada de eso cumplió de verdad. Dreaming es la primera vez que esa promesa llegó al mercado en una forma que realmente funciona.

Por qué la cifra de un crecimiento por 80 debería cambiar tu lectura sobre Anthropic

Tomá distancia de la función Dreaming y mirá la cifra de crecimiento que Amodei deslizó en esa misma conferencia. Crecimiento 80 veces. No de 8. Ni siquiera de 10, que era el techo previsto. Ochenta veces.

La trayectoria de ingresos de Anthropic a fines de 2024 rondaba los US$ 1.000 millones en ingresos recurrentes anuales (ARR). A fines de 2025, se ubicaba cerca de los US$ 9.000 millones. Ahora Amodei dice que el primer trimestre de 2026 mostró un crecimiento anualizado de 80 veces en ingresos y uso frente al mismo período del año anterior. El ARR implícito actual estaría en algún punto entre US$ 25.000 millones y US$ 30.000 millones, en línea con la cifra de US$ 30.000 millones que circuló en conversaciones privadas sobre la valuación.

Lo que vuelve distinto este crecimiento frente a los números típicos de una startup de expansión veloz es qué lo impulsa. El 80x no proviene de un producto viral ni de un mercado específico. Surge de:

  • Volumen de API: subió cerca de 70 veces interanual.
  • Adopción de Claude Code: los desarrolladores promedian 20 horas semanales de uso.
  • Implementaciones corporativas: más de 1000 clientes corporativos ya gastan más de US$ 1 millón por año.
  • Implementaciones en servicios financieros: el anuncio de Wall Street del 5 de mayo, ya tratado esta semana.
  • Implementaciones de agentes de programación: Claude Code generó cerca del 20% del nuevo código de Airbnb en el primer trimestre, con una penetración similar en otras grandes organizaciones de ingeniería.
Software: Anthropic PBCCaptura de pantalla:VulcanSphere, Dominio público, via Wikimedia Commons
Captura de pantalla del sitio web de Claude AI  (Crédito: Software: Anthropic PBCCaptura de pantalla:VulcanSphere, Dominio público, via Wikimedia Commons).

Esto no es un producto de moda. Es una capacidad transversal que consigue adopción al mismo tiempo en cada categoría de cliente corporativo. Por eso, la escasez de cómputo es tan severa: no hay una única carga de trabajo para optimizar. Todo el stack de software corporativo se reconstruye alrededor de Claude al mismo tiempo, y cada capa exige capacidad ahora.

La lectura más profunda de una cifra de crecimiento por 80 es que el crecimiento real de Anthropic, sin el cómputo como principal límite, podría ser todavía mayor. Este mes, la compañía duplicó los límites de uso de Claude Code para los planes pagos solo porque el acuerdo con SpaceX en Memphis liberó capacidad de emergencia. Sin ese puente, la curva de crecimiento habría quedado limitada por la disponibilidad de infraestructura y no por la demanda de los clientes. El 80x es lo que consiguió atravesar el cuello de botella.

Qué dijo realmente Amodei sobre hacia dónde va todo esto

La parte más provocadora de la conferencia llegó al final, durante la charla informal. Amodei describió lo que llamó "una progresión desde agentes individuales hacia múltiples agentes y, después, hacia una inteligencia organizacional completa". Luego planteó la idea que, desde entonces, apareció en casi todos los resúmenes de la conferencia: una transición de "un equipo de personas inteligentes en una sala" a "un país de genios en el centro de datos".

También reiteró una predicción que hizo hace aproximadamente un año: que en 2026 aparecería la primera compañía de US$ 1.000 millones dirigida por una sola persona. "Todavía no ocurrió del todo", dijo. “Pero nos quedan siete meses”, deslizó.

La idea de "país de genios" vale la pena leerla en relación directa con el anuncio de Dreaming. Un solo agente que sueña acumula mejoras con el tiempo. Varios agentes que sueñan, coordinados entre sí mediante orquestación multiagente y evaluados contra rúbricas a través de la función Outcomes, pueden simular el flujo de trabajo de una organización formada por empleados capaces. Cada agente mejora. Cada agente recibe evaluación. Cada agente se coordina con los demás. El punto de llegada que describe Amodei no es "herramientas de IA para empleados". Son estructuras de IA que se acercan al trabajo de organizaciones completas.

Si esa lectura es correcta, la captura de valor es enorme y el desplazamiento es estructural. Una compañía de US$ 1.000 millones manejada por una sola persona es la expresión más simple de esa tesis. La persona define los objetivos. Los agentes hacen el trabajo. Los agentes se mejoran a sí mismos. Y esa única persona captura lo que antes habría requerido decenas de empleados y decenas de millones de dólares en salarios.

Interior de oficina luminoso y espacioso con cubículos diáfanos, mobiliario moderno e iluminación empotrada en el techo.
 En 2026 aparecería la primera compañía de US$ 1.000 millones dirigida por una sola persona (Créditos: Pexels).

Si esa visión está a seis meses o a seis años es otra discusión. Lo que cambió el 6 de mayo es que la base técnica para hacerlo ya existe en una versión lista para producción, que las empresas pueden implementar de verdad.

Qué les dice esto a los inversores

Hay tres observaciones que vale la pena tomar de esto para cualquiera que quiera leer con claridad el escenario de inversión en IA.

La primera es que la escasez de cómputo no cede. La cifra de crecimiento por 80 es el dato que explica cada acuerdo de capacidad de Anthropic en los últimos 30 días. Si Anthropic sola avanza a este ritmo, si OpenAI muestra tasas similares y si Gemini, de Google, ya declara un volumen de tokens por minuto de 10 dígitos, la curva de oferta de cómputo para IA no puede seguirle el paso a la demanda. Eso favorece a las empresas que controlan la producción: Nvidia en chips, los hiperescaladores en capacidad y el ecosistema de conectividad en las piezas que van entre racks. Nada de eso es nuevo. Lo nuevo es que la cifra de 80 veces le pone un multiplicador concreto a la cantidad de capacidad que se absorbe más rápido de lo que se puede construir.

La segunda es que la IA corporativa se concentra alrededor de los laboratorios que lanzan capacidades listas para producción, no de los que muestran los mejores benchmarks. Anthropic acaba de presentar Dreaming, Outcomes y orquestación multiagente en un solo anuncio. Son tres capacidades de peso para empresas en un mismo trimestre. OpenAI lanzó funciones similares a un ritmo parecido. Los laboratorios de IA más chicos, que competían solo por calidad de modelo, quedaron atrás no por la calidad de sus modelos, sino por ingeniería de producción. El mercado corporativo va a concentrarse alrededor de los laboratorios capaces de lanzar funciones a este ritmo, no de los que muestran puntajes apenas mejores en benchmarks.

La tercera es el cambio estructural en lo que compran las empresas cuando compran IA. Antes de Dreaming, un agente de IA era una herramienta. Después de Dreaming, un agente de IA es un activo que acumula valor con el tiempo. Eso cambia la conversación de compra. Las empresas van a pagar más por un agente que mejora con el uso que por uno que no lo hace. El poder de precio que Anthropic gana con este cambio es real y probablemente todavía está subestimado en la conversación actual sobre su valuación.

Las compañías que pueden beneficiarse con esto son las obvias —Anthropic, los hiperescaladores que alojan Claude y los proveedores de chips que lo impulsan— y también un grupo menos evidente. Empresas como Palantir, que construyó el modelo de ingenieros desplegados junto al cliente (FDE, por su siglas en inglés) que la IA corporativa ahora toma como referencia, quedan mejor posicionadas. Las compañías que desarrollaron herramientas, evaluación y capas de orquestación sobre modelos de frontera valen más ahora que esas capas pueden operar sobre agentes que acumulan aprendizaje. La capa de productos de IA va a cambiar según qué startups consigan empaquetar Dreaming, Outcomes y orquestación en flujos de trabajo específicos para cada industria.

Qué mirar ahora

Dos señales concretas van a mostrarte si la lectura de esta nota se sostiene durante los próximos 12 meses.

La primera es si las empresas adoptan Dreaming a escala. Una vista previa de investigación no es un producto. La prueba real será si las compañías del Fortune 500 empiezan a implementar agentes con Dreaming activado en sus flujos de trabajo centrales, y si esos agentes producen mejoras medibles de productividad frente a los agentes que reemplazan. Esos datos van a empezar a verse en presentaciones de resultados y reportes de compras hacia la segunda mitad de 2026.

La segunda es si la curva de crecimiento de un cecimiento por 80  se mantiene, se desacelera o acelera aún más. Si el crecimiento anualizado de Anthropic en el segundo trimestre de 2026 es de 80 veces o más, la lectura estructural de esta nota será correcta y toda la historia de infraestructura para IA tendrá otro tramo por delante. Si el crecimiento se desacelera de manera significativa, incluso a 20 o 30 veces, la crisis de cómputo se aliviará y los compromisos de capacidad empezarán a verse excesivos. Cualquiera de los dos escenarios va a aportar información útil.

Lo que no está en discusión es que algo estructural cambió el 6 de mayo. Un agente de IA que puede soñar es un activo distinto de uno que no puede hacerlo. La categoría no existía hace una semana. Ahora existe. Las empresas que descubran cómo construir con esta capacidad, implementarla dentro de compañías y capturar ese valor acumulativo van a ser las que definan la próxima etapa del despliegue de IA.

La conferencia terminó. Los agentes sueñan. Las consecuencias van a verse en los datos durante años.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.

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