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Trump dijo que "revisa" la posición de EE.UU. sobre las Malvinas: el antecedente del Pentágono que inquieta al Reino Unido

Ignacio Alegre Irrazábal

31 Agosto de 2026 18.39
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Donald Trump dijo en el Salón Oval que revisa la postura de Estados Unidos sobre la soberanía de las Islas Malvinas, en respuesta a una pregunta de los periodistas. La declaración llega después de que el Pentágono analizara un posible cambio diplomático para presionar al Reino Unido por su falta de apoyo a las operaciones estadounidenses contra Irán.

Donald Trump habló de Malvinas en la Casa Blanca
Donald Trump habló de Malvinas en la Casa Blanca
Photo by win mcnamee - gettyimages

Datos clave

  • “Siempre reviso todas las posiciones. Esta es apenas una entre muchas”, respondió Donald Trump ante una pregunta sobre la soberanía de las Islas Malvinas en el Salón Oval, según Reuters.
  • El mandatario no explicó en qué consiste esa revisión ni adelantó si podría terminar con un respaldo al reclamo argentino.
  • Estados Unidos reconoce que el archipiélago está administrado por el Reino Unido, pero mantiene una posición neutral respecto de la soberanía. Hasta el momento, la Casa Blanca y el Departamento de Estado no anunciaron modificaciones formales.

Las señales de Washington durante los últimos meses

El debate comenzó en abril, cuando Reuters accedió a un correo interno del Pentágono que evaluaba distintas represalias contra los miembros de la OTAN que no habían respaldado las operaciones estadounidenses contra Irán. 

Entre las alternativas figuraba revisar el apoyo diplomático de Washington a las denominadas “posesiones imperiales” europeas, con una mención expresa a las Islas Malvinas. Se trataba de una propuesta interna que no había sido aprobada por Trump ni implicaba el reconocimiento de la soberanía argentina.

La filtración generó expectativa en la Casa Rosada. El canciller Pablo Quirno reiteró la disposición de la Argentina a retomar las negociaciones con el Reino Unido para alcanzar una solución “pacífica y definitiva”. Javier Milei reforzó el reclamo con un mensaje propio: “Las Malvinas fueron, son y siempre serán argentinas”. El gobierno británico respondió que su postura era inalterable y que la soberanía sobre las islas no estaba en discusión, según Reuters.

En julio apareció otra señal desde Washington. Después de que los jugadores de la Selección argentina mostraron una bandera con la frase “Las Malvinas son argentinas” tras vencer a Inglaterra en el Mundial, la Casa Blanca defendió su derecho a expresarse. Andrew Giuliani, responsable del equipo gubernamental de la competencia, aseguró que en Estados Unidos “tienen la libertad de hacerlo”. La declaración provocó críticas británicas, según The Guardian, aunque no representó un respaldo diplomático al reclamo argentino.

La posibilidad de un giro pareció debilitarse a mediados de agosto. El embajador estadounidense en Buenos Aires, Peter Lamelas, sostuvo que la neutralidad se mantenía y aseguró que la posición sobre las islas no había cambiado en una entrevista con TN.

La discusión volvió a tomar fuerza a finales de mes. Un alto funcionario estadounidense declaró que “no se descarta nada” entre las medidas destinadas a lograr que los aliados aumenten su gasto militar. Londres reaccionó calificando su posición sobre las islas de “inquebrantable”, según Sky News.

La intervención de Trump eleva ahora el nivel de esas señales. La posibilidad de revisar la postura dejó de aparecer únicamente en documentos internos o en declaraciones de funcionarios, y fue reconocida por el propio presidente de Estados Unidos, aunque todavía no existe una decisión oficial.

Qué puede cambiar ahora

Washington podría modificar su postura gradualmente. Una primera medida sería apoyar con mayor firmeza la reapertura de las negociaciones entre la Argentina y el Reino Unido en los organismos internacionales. El escenario de mayor alcance sería abandonar la neutralidad y respaldar explícitamente el reclamo argentino.

Ninguna de esas alternativas cambiaría de inmediato quién administra las islas, pero aumentaría la presión diplomática sobre Londres y le daría a Milei un apoyo internacional de peso. También convertiría las Islas Malvinas en un nuevo punto de tensión en la histórica alianza entre Estados Unidos y el Reino Unido.

La atención ahora estará puesta en el Departamento de Estado de EE.UU. y en las representaciones estadounidenses en Buenos Aires y Londres. Sus próximas definiciones permitirán determinar si la respuesta de Trump fue apenas una señal política o el anticipo de un cambio más profundo.

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