Mariano Navone tenía 19 años cuando buscaba empresas dispuestas a acompañar la carrera de un tenista argentino que todavía estaba muy lejos de los grandes escenarios. Mandaba mails, conseguía teléfonos y escribía por WhatsApp: necesitaba dinero, raquetas y equipamiento para poder seguir viajando y jugando.
Seis años después entró al Arthur Ashe Stadium y derrotó a Novak Djokovic. El argentino se impuso tras cuatro horas y 36 minutos y consiguió la victoria más importante de su carrera. Djokovic no perdía en la primera ronda de un Grand Slam desde el Australian Open de 2006.
“Cinco sets contra el mejor de todos los tiempos no es algo que se haga todos los días. Estoy muy feliz. Significa mucho para mí. Es un sueño hecho realidad”, reconoció Navone después del partido. La victoria tuvo además un componente especial: el serbio era su máximo ídolo desde chico.
De pedir raquetas a meterse entre los mejores del mundo
Navone nació el 27 de febrero de 2001 en Nueve de Julio, provincia de Buenos Aires. Su recorrido hasta la elite estuvo lejos del de aquellos juveniles que rápidamente consiguen patrocinadores, representantes y lugares en los grandes torneos.
En 2020, durante la pandemia, no tenía agencia ni mánager y necesitaba ayuda para sostener su carrera. Su primer acuerdo fue por seis raquetas, un raquetero, un bolso, una mochila, grips y tinta para los encordados.
El cambio empezó a acelerarse en 2023. Ese año ganó cinco títulos Challenger y comenzó a acercarse al Top 100. Apenas unos meses después, en febrero de 2024, llegó desde la clasificación hasta la final del ATP 500 de Río de Janeiro y empezó a instalarse definitivamente en el circuito principal.
En junio de ese año alcanzó el puesto 29 del ranking, la mejor ubicación de su carrera. Su crecimiento tuvo incluso una particularidad inédita: llegó a Roland Garros 2024 como cabeza de serie pese a no haber disputado nunca antes el cuadro principal de un Grand Slam.
Más de US$ 3,3 millones y el primer título ATP

Navone ya acumula más de US$ 3,3 millones en premios oficiales durante su carrera. Sólo por avanzar a la segunda ronda del US Open agregó otros US$ 190.000 a esa cuenta. La distancia con aquel jugador que buscaba por WhatsApp una marca que le entregara seis raquetas difícilmente podría ser mayor.
En abril de 2026 llegó otro paso importante: conquistó en Bucarest el primer título ATP de su carrera al derrotar al español Daniel Mérida. Había perdido sus dos finales anteriores y volvió precisamente al torneo donde había sido finalista dos años antes.
A los 25 años, Navone ocupa actualmente el puesto 48 del ranking mundial. Su crecimiento ya había dejado de ser una sorpresa antes de llegar a Nueva York, pero faltaba una victoria capaz de cambiar la dimensión de su nombre fuera del circuito.
“Es difícil jugar con Novak”
Ante Djokovic, Navone tuvo que superar también el peso del nombre que estaba del otro lado de la red. “Arranqué 3-0 abajo, un poco nervioso, respetando a la figura que tenía adelante. Ya desde la entrada al partido es difícil jugar con Novak. Unido a lo de bajarlo del póster, difícil”, contó después del encuentro.
El argentino perdió el segundo y el tercer set y quedó frente a un escenario que Djokovic convirtió durante dos décadas en una especialidad: ganar partidos largos cuando el rival parecía haber tenido su oportunidad. Esta vez fue distinto. Navone reaccionó en el cuarto parcial y terminó llevándose 12 de los últimos 15 games.
“No hay muchas chances de jugar con un ídolo así en un escenario como este”. Y agregó otra dimensión personal a la noche: “Estaba mi mamá, mi papá acá, muy emocionante todo”.
También contó que las semanas anteriores no habían sido sencillas y destacó el trabajo de su entorno y de su psicóloga. “Hay algunas victorias que valen mucho más que no sólo haberle ganado a Djokovic. Esta es especial por otra cosa”.
Era, además, la primera vez que Navone ganaba un partido a cinco sets en un Grand Slam. Lo hizo frente al jugador que admiraba desde chico y en el estadio más grande del tenis mundial.
Djokovic y un cuerpo que empieza a poner límites
La victoria de Navone convivió con otra realidad evidente durante el partido. Djokovic, de 39 años, volvió a sufrir serios problemas físicos: tuvo vómitos, calambres y molestias en la espalda y el hombro, hasta quedar muy condicionado durante los dos últimos sets.
El serbio reconoció después que no se trataba de un episodio aislado. “Es algo que, lamentablemente, vengo arrastrando prácticamente en todos los partidos de este año”. Aun así, evitó utilizar su estado físico para quitarle mérito al argentino y lo definió como “un buen chico, un luchador”.
Djokovic llegó a Nueva York todavía buscando el Grand Slam número 25, el título que lo convertiría en el máximo ganador individual de majors de la historia. Su intento terminó esta vez en la primera ronda, algo que no le sucedía desde hacía más de 20 años.
Para Navone, en cambio, la noche puede convertirse en un nuevo punto de partida. Entre aquellos mails enviados para conseguir raquetas y la victoria sobre Djokovic pasaron apenas seis años. En el medio llegaron los Challengers, el Top 30, su primer título ATP y más de US$ 3 millones en premios. Ahora también tiene una victoria que ningún ranking alcanza a explicar.