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Foto: KENT NISHIMURA

Cumbre en la Casa Blanca: qué negocian Donald Trump y Xi Jinping y quiénes estarán en la cena con los gigantes de la IA

Nicolás Della Vecchia

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Estados Unidos y China buscan avanzar en comercio, tierras raras, seguridad y tecnología, mientras mantienen abiertas sus diferencias sobre Taiwán, Irán y los controles a la exportación de chips avanzados.

24 Septiembre de 2026 14.47

Donald Trump y Xi Jinping continuaron con su esperada cumbre en la Casa Blanca, después de una ceremonia de bienvenida que incluyó gestos diplomáticos, honores militares y mensajes públicos orientados a mostrar voluntad de mantener estable la relación entre las dos mayores economías del mundo. Tras las declaraciones iniciales, ambos mandatarios pasaron a conversaciones privadas, en una reunión cuyo resultado no fue comunicado oficialmente. 

La agenda formal comenzó poco después de las 10 de la mañana, hora del este de Estados Unidos. Trump y la primera dama, Melania Trump, recibieron a Xi y a su esposa, Peng Liyuan, en la Casa Blanca antes de participar de una ceremonia en el Grand Foyer y de una revista militar en el Rose Garden, que terminó con el sobrevuelo de un bombardero B-2 y cuatro aviones de combate. 

En sus palabras antes de las negociaciones, Trump volvió a poner el acento en su relación personal con Xi y aseguró que ambos construyeron una "amistad verdaderamente grande". 

El presidente estadounidense anticipó que durante la visita se discutirán cuestiones de seguridad, tecnología e inteligencia artificial, a la que viene denominando "super intelligence". 

Xi, por su parte, sostuvo que la competencia entre Washington y Beijing debe mantenerse dentro de ciertos límites y pidió reforzar los canales de comunicación entre ambos gobiernos y sus Fuerzas Armadas. 

La parte central del encuentro se trasladó luego al Salón Oval, en una reunión cerrada prácticamente por completo a la prensa. La Casa Blanca permitió durante unos minutos el ingreso de fotógrafos, pero dejó afuera al resto del pool de periodistas. Tampoco figura en la agenda oficial una conferencia de prensa conjunta posterior, por lo que cualquier anuncio concreto podría conocerse mediante comunicados o declaraciones separadas. 

Comercio, tierras raras e inteligencia artificial

Los dos gobiernos llegaron con un primer entendimiento ya encaminado. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, informó el miércoles que Estados Unidos y China acordaron extender hasta el 10 de enero la tregua comercial que frenó una escalada en la que los aranceles recíprocos habían llegado a superar el 100%. La extensión reduce, al menos temporalmente, el riesgo de una nueva confrontación arancelaria mientras continúan las negociaciones. 

Sin embargo, el comercio es apenas una parte de una negociación mucho más amplia. Las tierras raras ocupan un lugar central, debido al peso de China en la extracción y, especialmente, en el procesamiento de estos minerales utilizados en semiconductores, autos, computadoras, sistemas de defensa y otras industrias estratégicas. Pese al aumento de la producción estadounidense, Reuters señala que Estados Unidos todavía depende de importaciones y que esa dependencia continuará durante buena parte de la próxima década. 

Otro punto que adquirió mayor peso durante las últimas horas es la inteligencia artificial. Antes de recibir a Xi, Trump escribió que sería uno de los grandes temas de conversación, aunque dio a entender que no busca avanzar hacia una nueva estructura regulatoria bilateral. Xi planteó públicamente otra dimensión del asunto: sostuvo que ambos países tienen la responsabilidad de desarrollar y administrar la IA de modo que permanezca bajo control humano. 

Trump cenará con el líder chino y empresarios de la IA - KENT NISHIMURA
Foto: KENT NISHIMURA

Las conversaciones técnicas previas ya habían explorado la posibilidad de establecer mecanismos de comunicación frente a incidentes graves relacionados con sistemas de inteligencia artificial. Sin embargo, la competencia entre ambos países continúa atravesada por las restricciones estadounidenses a la exportación de chips avanzados y otras tecnologías. Reuters informó que, pese a la presencia de empresarios tecnológicos en Washington, la administración Trump no prevé abandonar los principales controles de exportación que Beijing busca flexibilizar.

Taiwán e Irán, los puntos geopolíticos más sensibles

La cumbre también tiene una dimensión geopolítica. Taiwán continúa siendo uno de los asuntos más sensibles de la relación bilateral. China considera a la isla parte de su territorio, mientras Washington mantiene vínculos políticos y militares con Taipei. Xi podría volver a plantear ante Trump su rechazo a las ventas estadounidenses de armamento a Taiwán, un tema que seguirá presente durante el resto de la visita. 

Irán será otro eje de las conversaciones. Trump busca que Beijing utilice su relación económica y diplomática con Teherán para contribuir a las negociaciones sobre el conflicto, aunque hasta ahora no hay señales de un acuerdo amplio en ese terreno. Las discusiones también podrían abarcar cooperación contra el narcotráfico, contactos militares y la situación de ciudadanos estadounidenses detenidos en China. 

Una cena de Estado con los grandes nombres de la tecnología

La jornada diplomática continuará esta noche con una cena de Estado en el East Room de la Casa Blanca, organizada por Trump y Melania en honor a Xi y Peng Liyuan. El encuentro reunirá a las delegaciones de ambos países con altos funcionarios y referentes empresariales, y convertirá a la tecnología en uno de los elementos centrales de la puesta en escena de la visita. 

Entre los invitados previstos aparecen Jensen Huang, de Nvidia; Sam Altman, de OpenAI; Elon Musk; Sundar Pichai, de Alphabet; Jeff Bezos y Tim Cook, entre otras figuras de primera línea del ecosistema tecnológico y empresarial estadounidense. La composición de la mesa refleja hasta qué punto la relación entre Estados Unidos y China está atravesada por la disputa alrededor de los chips, los modelos de IA, la capacidad de cómputo y los controles a la transferencia de tecnología avanzada. 

La Casa Blanca también difundió este jueves detalles del menú. La cena combinará ingredientes estadounidenses con referencias a la cocina china e incluirá lubina con costra de sésamo y un postre elaborado con miel de la Casa Blanca. El brindis se realizará con Schramsberg Blanc de Noir, el mismo productor de vino espumante estadounidense asociado al histórico brindis de Richard Nixon y Zhou Enlai durante el viaje presidencial a China de 1972. 

El punto decisivo, sin embargo, seguirá siendo lo que ocurra puertas adentro. Hasta este mediodía, Washington y Beijing no habían anunciado un acuerdo final surgido de la reunión entre Trump y Xi. La extensión de la tregua comercial ya ofrece un primer resultado concreto, pero resta saber si las conversaciones producen avances adicionales sobre tierras raras, inteligencia artificial, comercio o seguridad. El programa continuará el viernes, cuando está prevista una visita de ambos mandatarios a los Archivos Nacionales de Estados Unidos. 

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