Detrás del boom de la inteligencia artificial que disparó fortunas y acciones en todo el mundo, Asia concentra la producción de chips, la expansión de los centros de datos y el desarrollo de modelos de bajo costo.
Detrás de la marcha atrás apareció una pregunta incómoda para toda la industria: ¿qué pasa cuando una herramienta promete resolver problemas y al mismo tiempo puede agravarlos?
Inteligencia emocional, criterio, influencia social, construcción de vínculos ganan peso entre empresas y universidades, mientras sube el valor de trayectorias, ejemplos concretos e historias personales con impacto real.
Allbirds anunció este miércoles la decisión y abrió un nuevo capítulo para una compañía que supo ser un símbolo entre emprendedores y ejecutivos del sector tecnológico.
La iniciativa busca montar en Austin una planta capaz de reunir todas las etapas de fabricación de semiconductores y abastecer la demanda tecnológica de Tesla, SpaceX y xAI.
Anthropic planea desplegar 3,5 gigavatios de capacidad de cómputo en centros de datos de EE.UU., apoyada en TPUs de Google y Broadcom, mientras crece la demanda de Claude y persisten las dudas sobre el ritmo y el alcance de su avance en la carrera global de la IA.
Un estudio de Bain & Company proyecta un rápido crecimiento de esta tecnología, impulsado por una mayor inversión y avances en inteligencia física. La madurez del sector depende de la demostración de un retorno de inversión claro y de una mayor tolerancia al riesgo por parte de los usuarios
Bajo la presión de una futura salida a bolsa y la competencia de Anthropic, la compañía deja atrás apuestas virales como Sora para enfocarse en la rentabilidad. Un repaso por los acuerdos con Disney, Nvidia y Walmart que no lograron cumplir las expectativas.
Con apenas dos personas al mando y una red de agentes de IA a cargo de casi toda la operación, Medvi alcanzó una facturación de cientos de millones de dólares y encendió un debate incómodo sobre el futuro del trabajo.
La empresa dejó Stargate UK en pausa ante reglas poco previsibles y costos eléctricos demasiado altos, un revés para los planes de Londres de atraer inversiones y ganar capacidad propia para desarrollar inteligencia artificial.
El magnate activó gestiones ante capitales soberanos y Wall Street en torno a Prometheus, vehículo destinado a chips, defensa y aeroespacial, cuyo plan apunta a comprar compañías fabriles e incorporar automatización avanzada.
Con el lanzamiento de su nuevo modelo de lenguaje, la compañía busca acelerar su carrera frente a OpenAI, Google y Anthropic. El anuncio, además, marcó el debut de una nueva etapa en la estrategia de IA de Meta bajo el liderazgo de Alexandr Wang y empujó al alza sus acciones en Wall Street.
El sistema automatiza retoques de video: elimina objetos, rellena fondos y acelera tareas de efectos visuales. ¿Su objetivo? Recortar tiempos y costos en rodajes, series, películas y avisos.
Rapidus busca producir semiconductores fuera del satélite natural, respaldada por Tokio e IBM, aunque los costos, la radiación y la logística siembran dudas sobre su viabilidad.
Firmas globales amplían búsquedas para sostener la expansión de servidores y refrigeración, con vacantes fuera del circuito tradicional IT. Ganan lugar perfiles de oficio, mantenimiento y gestión en terreno.
La empresa reforzó las protecciones de salud mental en Gemini con alertas ante posibles casos de autolesión, derivaciones a líneas de ayuda y inversiones en asistencia en crisis, en medio de una ola de demandas y de una mayor presión regulatoria sobre la industria de la inteligencia artificial en Estados Unidos.
Documentos presentados ante la SEC revelan que Lunate tomó una participación minoritaria en Insight Partners, una de las firmas más influyentes de Silicon Valley. La jugada expone el avance del dinero emiratí en el negocio global de las startups.