En un contexto de discursos polarizantes y cambios sociales rápidos, sostener la diversidad, equidad e inclusión requiere más que programas: exige cultura, liderazgo y visión estratégica de largo plazo.
Mostrar que sabés usar inteligencia artificial no significa enumerar herramientas, sino contar cómo las aplicaste para resolver problemas reales, ahorrar tiempo o mejorar decisiones. Las empresas buscan criterio, no solo habilidades técnicas.
Muchos jóvenes priorizan evitar el ridículo por sobre mostrarse capaces y eso les impide avanzar. El temor a ser juzgados frena ideas, apaga la ambición y deja talento afuera del radar de los jefes.
Gestionar apropiadamente a nuestros jefes no significa adular ni someterse, sino aprender a construir una relación consciente, madura y estratégica con quienes reportamos. Una gestión adecuada de este vínculo tiene un impacto directo en nuestro desarrollo profesional y en los resultados de la organización.
Aunque produzcan tareas idénticas, las empleadas que recurren a herramientas automatizadas enfrentan un castigo extra: reciben peores evaluaciones que sus colegas varones, incluso dentro de empresas que promueven activamente su uso.
Hoy no necesariamente gana quien tiene todas las respuestas, sino el que sabe hacer las preguntas correctas. Y para eso, hace falta algo que ni la tecnología ni los algoritmos pueden suplir: pensamiento crítico, aprendizaje constante y criterio contextual.
Quedarse callado no siempre es resignación. Muchas veces, es una forma de resguardar la dignidad frente a situaciones que desgastan, confunden y aíslan.
Mientras muchos emprendedores se jactan de trabajar sin parar, algunos de los más efectivos hacen exactamente lo contrario: recortan sus horas, defienden su descanso y se enfocan solo en lo que realmente mueve el negocio.
Una investigación encabezada por un equipo canadiense analizó cómo resuelven dilemas personales miles de individuos en contextos sociales y geográficos muy distintos. La mayoría, más allá de su cultura o nivel económico, elige enfrentar momentos clave sin pedir ayuda, confiando en el juicio propio.
La energía con la que un líder se presenta ante su equipo se contagia de inmediato. Y suele influir mucho más que los números en una hoja de Excel: se traduce en motivación y resiliencia para toda la organización.
Las herramientas de IA se volvieron tan decisivas que dominar su uso ya no es una ventaja competitiva, sino una expectativa básica para quienes buscan trabajo en sectores como tecnología, marketing o gestión de proyectos.
La culpa, el miedo a quedar afuera y el mandato de complacer siguen pesando fuerte en la oficina. Mientras tanto, crece el negocio de renunciar por encargo y aparecen estrategias concretas para poner límites sin romper relaciones.
Empresas y consulados empezaron a usar inteligencia artificial para analizar perfiles digitales y detectar inconsistencias. Ahora, esconder la huella online puede levantar sospechas o dejar afuera de una entrevista.
Como escribió Lao Tzu, maestro chino del siglo VI antes de Cristo: "El mejor líder es aquel cuya existencia apenas se percibe". Tanto la piedra como la persona comparten una verdad: su valor no nace de un momento, sino de un largo camino de presión, transformación y pulido.
A veces, la clave no está en los cargos ni en la experiencia, sino en lo que cada uno aporta como persona. Una invitación a repensar liderazgos, roles y vínculos a partir de figuras literarias que dejaron huella.
Más que una moda pasajera, esta técnica alterna caminatas rápidas y suaves en ciclos cortos, sin necesidad de gimnasio ni equipo especial. Ideal para quienes buscan moverse más, bajar la ansiedad y cortar con el desgaste diario sin sumar exigencias extras.
La rotación entre los más jóvenes ya no responde solo a cuestiones salariales o de estabilidad. Prima la necesidad de desarrollo, flexibilidad y conexión con valores personales.
La cruda realidad del acoso laboral en las empresas es un tema en la agenda. Por qué el maltrato psicológico en el trabajo es más común de lo que pensamos. Las claves para detectarlo.
Además del talento técnico, hay competencias personales que pueden inclinar la balanza entre un ingreso esporádico y una carrera sólida. Cinco destrezas clave para destacarse en un mercado cada vez más exigente.