El dólar blue cerró la semana anotando un nuevo récord nominal a $ 386 en la punta vendedora, mientras que los tipos de cambio financieros operaron en alza, según los principales indicadores del mercado cambiario.
La política acumulativa supondría un alivio, pero las perspectivas del crédito serán más complicadas. Los indicadores económicos a nivel mundial predicen una cosa: la recesión.
Según IDESA, el optimismo que genera el éxito del “dólar soja” pasa por alto el crecimiento de las Leliq que provoca. La experiencia del anterior gobierno con las Lebac (antecesoras de las Leliq) es muy aleccionadora, sostiene la consultora. Cuando crecen de manera exagerada, imponen la necesidad de una gran devaluación para licuarlas.
La proporción de pasivos remunerados sobre la base monetaria se acerca actualmente al 200%. Se trata de un nuevo fantasma que no parece un tema urgente, pero que sin dudas es importante.
En los 32 meses de gestión actual, los precios de la economía real acumulan un aumento del 220%, muy por encima de las cifras alcanzadas en los gobiernos anteriores.
El objetivo de la medida, explicó el Central, es normalizar la estructura de tasas de interés activas y pasivas de la economía para acercarlas a un terreno positivo en términos reales.
Explicó que el principal motivo es la enorme emisión monetaria de los últimos tiempos: “Tendremos una recesión porque hemos tenido cinco meses de cero crecimiento de la oferta monetaria (M2), y la Fed ni siquiera lo está mirando”.
Para el economista, es "simplemente divertido" describir como una recesión a los dos trimestres consecutivos de contracción económica que sufrió Estados Unidos.
El Banco Central decidió aumentar las tasas de interés de los depósitos a plazo fijo y ahora muchos ahorristas contemplan la posibilidad de colocar sus ahorros en pesos en estos vehículos financieros.
El dólar atrasado y las minúsculas reservas del Banco Central indican que es necesario un cambio de paradigma que aleje por completo al Estado de las fluctuaciones del precio de la divisa estadounidense.
Los deudores UVA, que mes a mes sufren el impacto de la inflación en las cuotas que deben abonar, tuvieron en los últimos días un nuevo dolor de cabeza, cuando se enteraron de un detalle de la letra chica del congelamiento que había dictado el Gobierno durante los meses más complicados de la pandemia de coronavirus.