Tras la reelección de Lula: los sectores que lideran la agenda de negocios entre Argentina y Brasil
Laura MafudEditora
Laura MafudEditora
La definición electoral en el principal socio comercial de la Argentina concluyó en las urnas: Luiz Inácio Lula da Silva renovará su gestión y será presidente de Brasil por cuarta vez tras imponerse en segunda vuelta con el 51,79% de los votos frente al 48,21% obtenido por Flávio Bolsonaro.
Para el sector corporativo, la atención se concentra en las implicancias directas sobre la actividad económica, comercial e industrial. En diálogo previo al ballotage con Forbes Argentina, Analía Canale, directora Ejecutiva de la Cámara de Comercio Argentino Brasileña (Cambras), analizó las perspectivas del sector privado y remarcó la importancia de sostener la previsibilidad, las reglas claras y las inversiones a largo plazo más allá de las diferencias políticas.
"Más allá del resultado electoral, el interés de las empresas está puesto en conocer cuáles serán las políticas económicas, comerciales, industriales y regulatorias de la próxima administración, y cómo podrán articularse con las prioridades de Argentina. Las empresas necesitan previsibilidad, reglas claras y condiciones que favorezcan las inversiones de largo plazo. Lo importante no es solamente quién gobierne, sino la capacidad de ambos países para sostener una agenda de cooperación que trascienda las diferencias políticas".
Consultada sobre las prioridades que podrían consolidarse bajo la administración de Lula da Silva, Canale subrayó que existen oportunidades clave para profundizar la integración industrial y productiva: "Una de las más relevantes es la energética. El desarrollo de Vaca Muerta y la posibilidad de ampliar el abastecimiento de gas argentino al mercado brasileño representan una oportunidad estratégica para ambos países: Argentina puede acceder a un mercado de gran escala y Brasil, a una fuente competitiva y cercana de energía".

Asimismo, la ejecutiva sumó otros sectores al mapa de trabajo bilateral: "También identificamos posibilidades de cooperación en la industria automotriz, la agroindustria, la minería, los minerales críticos, la infraestructura, la tecnología y la economía del conocimiento. Para que estas oportunidades se consoliden, será necesario avanzar en infraestructura, marcos regulatorios estables, financiamiento y acuerdos que favorezcan las inversiones de largo plazo. Desde CAMBRAS entendemos que la prioridad debería ser transformar esa complementariedad económica en una agenda concreta de desarrollo productivo compartido".
En materia comercial, el vínculo mantiene dimensiones determinantes para la región. Durante 2025, el intercambio bilateral alcanzó aproximadamente US$ 29.000 millones, con exportaciones argentinas hacia Brasil por US$ 11.757 millones e importaciones por US$ 17.286 millones, lo que dejó un déficit para la economía argentina de US$ 5.529 millones. No obstante, los primeros ocho meses de 2026 marcaron el inicio de un reequilibrio en la balanza, con un déficit argentino que se redujo a US$ 1.635 millones en comparación con los más de US$ 4.100 millones registrados en el mismo período del año anterior.
Esta tendencia hacia la moderación del desbalance bilateral se confirmó en el informe técnico del Intercambio comercial argentino (ICA) publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) el 19 de octubre. De acuerdo con las cifras oficiales, en el acumulado de los primeros nueve meses de 2026, Brasil se mantuvo como el principal destino de las exportaciones argentinas al absorber US$ 9.789 millones (el 12,7% del total de las ventas externas del país).

Por el lado de las importaciones acumuladas a septiembre, Brasil representó el segundo proveedor de bienes de la Argentina con US$ 12.005 millones (21,4% del total), solo por detrás de China. En septiembre, las exportaciones hacia Brasil alcanzaron US$ 1.206 millones frente a importaciones por US$ 1.375 millones, arrojando un déficit mensual contenido de US$ 169 millones. Los principales despachos argentinos hacia dicho mercado estuvieron liderados por vehículos para transporte de mercancías, trigo y morcajo, automóviles de pasajeros y aceites crudos de petróleo.
Pese a estos números, la directiva advirtió: "Son señales relevantes, aunque creemos que el análisis no debería limitarse al resultado comercial de un período determinado. Lo verdaderamente importante es fortalecer la competitividad de ambos países, diversificar el intercambio y profundizar una integración productiva que genere nuevas oportunidades de inversión, exportaciones y empleo".
A pesar de la complementariedad consolidada en cadenas de valor como la automotriz, la siderúrgica, la petroquímica, la energía y los alimentos, persisten cuellos de botella que van más allá de las barreras arancelarias. "Uno de los principales desafíos es avanzar hacia una integración que no sea solamente comercial, sino también logística, regulatoria y tecnológica. Todavía existen costos logísticos elevados, demoras fronterizas, diferencias regulatorias y necesidades de mayor coordinación aduanera", dijo.
A esto se suman desafíos vinculados con el financiamiento, la infraestructura y la previsibilidad necesaria para desarrollar inversiones. "No alcanza con reducir aranceles si trasladar un producto entre ambos países continúa siendo caro, lento o imprevisible. También es fundamental facilitar la internacionalización de las pymes, que muchas veces encuentran mayores dificultades para acceder al mercado vecino".
En el plano del comercio exterior y la dinámica del Mercosur, el resultado electoral podría incidir en la orientación de las negociaciones internacionales de Brasil, aunque el proceso clave con la Unión Europea ya constituye un avance concreto: el acuerdo comercial bilateral fue firmado en enero de 2026 y comenzó a aplicarse de manera provisional el 1° de mayo de este año. "La integración regional y la apertura al mundo no deberían entenderse como objetivos contrapuestos. Por el contrario, un Mercosur fortalecido puede funcionar como una plataforma para que las empresas argentinas y brasileñas ganen escala, competitividad y acceso a nuevos mercados", sostuvo.

Finalmente, la dirigencia empresarial enfatizó que la estructura económica y productiva posee una continuidad propia: "Las diferencias políticas pueden modificar el clima o la velocidad de determinadas iniciativas, pero existe una estructura productiva y empresarial que tiene autonomía y una considerable capacidad de continuidad. Esa es, precisamente, una de las principales fortalezas del vínculo bilateral".
Como balance hacia la nueva etapa que se inicia, Canale concluyó: "La relación entre Argentina y Brasil tiene una profundidad que excede ampliamente cualquier coyuntura electoral. Durante décadas, ambos países construyeron una integración económica, industrial y empresarial que logró sostenerse incluso en contextos de crisis y diferencias políticas. Hoy se abre una nueva etapa de oportunidades vinculadas con la energía, la minería, la tecnología, la infraestructura y la transición sostenible. El verdadero desafío es generar las condiciones para aprovechar ese potencial. Desde Cambras, nuestro compromiso es continuar promoviendo el diálogo, la vinculación empresarial y una agenda de cooperación de largo plazo. Porque, más allá de quién gobierne, Argentina y Brasil tienen mucho para construir juntos".