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Buenos Aires quiere ser la primera "ciudad sandbox" de innovación de América Latina con el nuevo Distrito IA del microcentro

Redacción Forbes

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Augusto Ardiles, subsecretario de Inversiones de la ciudad, destacó la envergadura de este ecosistema ante líderes del sector.

27 Marzo de 2026 08.56

La Ciudad de Buenos Aires inició una ambiciosa transformación de su fisonomía urbana y económica con el lanzamiento del Distrito de Inteligencia Artificial (IA), un proyecto que busca posicionar a la capital argentina como el principal nodo regional de innovación tecnológica de frontera. Esta iniciativa, que se asentará en un polígono estratégico del microcentro porteño, pretende revitalizar una zona neurálgica de la ciudad castogada por la pandemia, y atraer a las empresas más disruptivas del mundo. El plan permitirá que la ciudad se convierta en un laboratorio vivo para el testeo de nuevas tecnologías como la robótica avanzada y la computación cuántica.

Durante su participación en el Forbes IA Summit Total Disruption, Augusto Ardiles, subsecretario de Inversiones de la ciudad, destacó la envergadura de este ecosistema ante líderes del sector: “Trabajamos en fomentar la innovación, queremos ser la primera ‘ciudad sandbox’ de América Latina, tener la primera computadora cuántica por fuera de Estados Unidos, Suiza y de China y que se asiente en el distrito IA del microcentro”. Con estas palabras, el funcionario planteó que el gobierno local busca liderar la carrera por la tecnología que definirá las próximas décadas a nivel global, con su crecimiento económico asociado.

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Augusto Ardiles, subsecretario de Inversiones de CABA.

Uno de los ejes de esta propuesta es un fuerte alivio impositivo diseñado para seducir al sector privado en un contexto de alta competencia internacional. Según detalló Ardiles, el compromiso gubernamental es total en términos de beneficios: “La ciudad adopta un compromiso fiscal, el máximo esfuerzo por incentivar el desarrollo a la IA en la Argentina, y como anunció el Jefe de Gobierno (Jorge Macri) vamos a tener cero impuesto a los ingresos brutos, de impuesto de sellos y ABL para todas las empresas de IA que utilicen robótica y generen valor de esta tecnología, que se asiente en el polígono determinado por la Av. de 9 de Julio, Av. Santa Fe, Av. Belgrano y el Bajo”.

Esta estrategia es la evolución de un modelo que ya demostró resultados tangibles en el pasado reciente. El funcionario reseñó en ese sentido que “además del máximo esfuerzo fiscal que puede hacer la ciudad, hay un enfoque innovador y claro hacia el futuro utilizando una herramienta que ya funcionó. El Distrito Tecnológico con sede en Parque Patricios fue absolutamente exitoso lanzado en 2009, e hizo que 312 empresas se asienten en la zona y se genere un ecosistema muy dinámico”.

Sin embargo, el diagnóstico actual del Distrito Tecnológico porteño exige una intervención urgente, y la creación del Distrito IA aparece como la respuesta a un estancamiento en la zona. “Desde 2020 no entran permisos de obra, desde 2022 no crecen las empresas, llegó un techo y ahora tenemos que apuntar con los incentivos fiscales poder impulsar una nueva área del microcentro e ir hacia la tecnología de frontera”, explicó el subsecretario, subrayando que el objetivo es que el acompañamiento fiscal tenga una “lógica de innovación permanente” para revertir el flujo de inversiones.

En este desafío de desarrollo hay pilares que sostienen la competitividad de la ciudad frente a otros polos regionales y que son de distinción mundial. Ardiles destacó que “el mayor valor de la ciudad es su capital humano, de altísima calidad con 46 universidades, con un montón de institutos terciarios pero un recurso humano que se forma y crece en la ciudad, con una conectividad con otras partes del mundo de primer nivel que representa la menor latencia de toda Latinoamérica”.

Para las empresas que operan en la frontera del conocimiento, las condiciones de infraestructura son tan vitales como el marco normativo. En este sentido, el subsecretario analizó las demandas de las corporaciones globales de tecnología: “Cuando uno analiza qué buscan las empresas a nivel mundial es conectividad, recurso humano y ventajas impositivas, con la particularidad de que en esta tecnologías de frontera el estado les deje hacer, no quieren una regulación que les dice hasta dónde llegar”. Este enfoque  regulatorio en áreas controladas es lo que define el concepto de "ciudad sandbox".

Bajo esta premisa, la administración de la ciudad busca proyectar un escenario donde la tecnología se integre de forma natural a la vida urbana, permitiendo pruebas que hoy parecen futuristas. “En lo conceptual es como fomentar la innovación, queremos ser la primera ciudad sandbox de América Latina, queremos que lo que vemos cuando viajamos también suceda acá, que se puedan utilizar drones para transportar cosas, que se pueda testear autos autónomos. Y cuando uno prueba estas tecnologías de frontera tiene riesgos, pero queremos que esos riesgos estén controlados”, señaló Ardiles en el Summit.

La convicción del gobierno porteño es que el sector privado es el verdadero motor de la riqueza, y que el rol del Estado debe ser el de facilitador. “Queremos acompañar a la innovación para que crezca en la ciudad de Buenos Aires con un estado que deje hacer, y lo venimos haciendo hace 18 años porque el valor lo genera el privado. Acá se genera el 21% del PBI de la Argentina, el 79% de las exportaciones de servicios del país, y hay que seguir generando las condiciones para que eso suceda”, enfatizó el funcionario con respecto al peso económico de la Capital Federal.

A pesar del optimismo, no se ignoran los desafíos éticos y sociales que plantea la inteligencia artificial, y como se desgtacó a lo largo del encuentro, la regulación debe encontrar un equilibrio entre el fomento y la protección. “Es entender que hay riesgos, con una mirada humana, pero es una revolución como nunca nos imaginamos. El salto cuántico que va a significar la revolución de la IA no lo estamos previendo”, admitió Ardiles, reconociendo la magnitud del fenómeno que el mundo está atravesando y la imposibilidad de anticipar todos sus efectos.

Finalmente, la garantía que ofrece la ciudad a los inversores es la continuidad de sus políticas públicas a lo largo del tiempo, un valor escaso en el panorama nacional. La estabilidad de las reglas de juego es, según el subsecretario, la mayor carta de presentación: “El Distrito Tecnológico sigue funcionando con las empresas que están, hubo un Parque de la Innovación que se lanzó en 2018 muy orientado a startups, con el claro mandato de seguir bajando impuestos. Nuestra mayor presentación es lo que hicimos, siguiendo una línea de políticas públicas exitosas, y la voluntad de cumplir la palabra”.

Con el Distrito de Inteligencia Artificial, la ciudad de Buenos Aires no solo busca recuperar el esplendor de su zona céntrica, sino también inscribirse en el mapa global de la computación cuántica y la robótica. La fórmula es con el incentivo de impuestos cero para quienes decidan innovar en suelo porteño y un Estado que se compromete a no ser un obstáculo para el progreso tecnológico. De cumplirse los objetivos, la Argentina podría ver nacer el primer gran laboratorio de IA de la región, transformando para siempre la matriz productiva de la ciudad.

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