Hay una imagen que resume bien el momento que atraviesa el mundo empresarial en materia de sustentabilidad: los CEOs siguen invirtiendo, comprometiéndose y actuando —pero en silencio. El estudio Turning the Key del Pacto Global de las Naciones Unidas y Accenture, elaborado sobre la base de casi 2.000 CEOs de todo el mundo, lo pone en números: las menciones de temas climáticos y de energía limpia en las conferencias de resultados de las 2.000 mayores empresas del mundo cayeron casi un 45% desde su pico de 2021 hasta 2024. Al mismo tiempo, el 99% de esos mismos líderes dice que va a mantener o ampliar sus compromisos de sustentabilidad.
Es la paradoja del momento: más convicción, menos decibeles.
El contexto que explica esta tensión es brutal. 2024 fue el primer año en la historia en superar el umbral de 1,5°C de calentamiento global que fija el Acuerdo de París —no como promedio multidecadal, sino como dato anual concreto. Al mismo tiempo, solo el 35% de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) están en camino de cumplirse. El tiempo se acorta, y el tablero muestra señales preocupantes.
Sin embargo, el estudio también registra avances reales: el 88% de los CEOs considera que el caso de negocio para la sustentabilidad es hoy más sólido que hace cinco años. Los consumidores —y no los inversores ni los gobiernos— se convirtieron en el principal motor de cambio: el 60% de los encuestados los ubica entre los tres principales impulsores de su agenda. Y más del 75% de los CEOs está construyendo activamente cadenas de suministro responsables.
El empresariado argentino: entre vanguardia y rezago
Flavio Fuertes, Director Ejecutivo de Pacto Global Argentina —la mayor red de sustentabilidad corporativa del país, con más de 1.000 organizaciones participantes—, lee los resultados del estudio con una mirada local precisa.
"El empresariado argentino, en su conjunto, se encuentra en una etapa intermedia: la sustentabilidad ya dejó de ser solo un movimiento moral, pero todavía no está plenamente integrada como prioridad estratégica en todos los sectores", señala. "Conviven empresas líderes —que miden, reportan, innovan y gobiernan con criterios ESG— con otras que aún operan desde el cumplimiento mínimo. La buena noticia es que seguimos elevando la vara: hoy nadie discute la relevancia del tema; el desafío es acelerar la profundidad y la escala".

Ese diagnóstico coincide con una de las tensiones más llamativas del informe global: el 96% de los CEOs considera que la innovación y la tecnología son "críticas" o "importantes" para avanzar en la agenda de sustentabilidad, pero solo el 26% las ubica entre sus tres prioridades estratégicas principales. La brecha entre el discurso y la asignación de recursos sigue siendo ancha.
Para Fuertes, esa brecha tiene una explicación cultural y macroeconómica: "En muchos casos, la innovación sigue viéndose como un 'piloto' o un área aislada, y no como una palanca transversal del negocio. En contextos macroeconómicos desafiantes, además, las decisiones de corto plazo suelen ganar terreno".
Tres frentes urgentes para descarbonizar
El estudio global identifica cinco "llaves" que los CEOs deben activar para pasar de la intención al impacto: colaborar en regulación, aprovechar la demanda de los consumidores, democratizar el acceso a tecnología, capacitar a los equipos y liderar con credibilidad. En la lectura de Pacto Global Argentina, esto se traduce en tres acciones concretas para las empresas locales, especialmente en el Sur Global.
La primera es descarbonizar el core del negocio, no solo con compromisos lejanos sino con "planes claros de reducción de emisiones basados en ciencia (SBTi), especialmente en energía, transporte y procesos productivos", según Fuertes. La segunda es atacar el Alcance 3, es decir, las emisiones de la cadena de valor: "Allí se concentra la mayor huella y también la mayor oportunidad." La tercera es invertir en adaptación: "En países como Argentina, donde los eventos extremos ya impactan en costos, logística y producción, adaptarse es tan estratégico como mitigar".

Para acompañar esa transición, Pacto Global Argentina desarrolló el programa Ambición Climática, un acelerador regional de seis meses que ayuda a las empresas a construir un diagnóstico y un plan de largo plazo con metas intermedias basadas en evidencia científica.
El consumidor manda —pero el precio sigue siendo una barrera
Uno de los datos más relevantes del CEO Study es el desplazamiento del poder de influencia: los consumidores superaron a inversores, gobiernos y hasta a los propios directorios como el grupo con mayor impacto sobre la agenda de sustentabilidad corporativa. En Argentina, con una economía marcada por la inflación y la volatilidad, esa señal genera una pregunta inevitable: ¿Puede el consumidor argentino pagar más por ser sostenible?
Fuertes sostiene: “El consumidor hoy no solo compra productos: compra coherencia. La respuesta no pasa por trasladar costos, sino por innovar en eficiencia, rediseñar productos, reducir desperdicios y comunicar con transparencia”. Y agrega: "No somos ingenuos, creyendo que el precio no es un condicionante en países donde atravesamos graves crisis económicas y matriz productiva, sin embargo, consolidar la reputación, y un recorrido sólido en torno a sostenibilidad, acompañan la competitividad".
En esa lógica, la sustentabilidad no es una variable de lujo: es gestión de riesgo reputacional y competitividad de largo plazo.
Los directorios que no planifican escenarios están volando a ciegas
El informe expone otro dato que debería prender alarmas en cualquier directorio: solo el 26% de los CEOs globales cuenta con equipos dedicados a la planificación de escenarios ante riesgos globales, y menos del 14% se siente bien preparado para enfrentar desafíos como la inflación, la regulación comercial o el cambio climático.

Para Fuertes, los directorios argentinos deberían mirar ese dato con urgencia: "Los directorios deberían mirar los riesgos de manera sistémica: cambio climático, disrupciones en cadenas de suministro, crisis sociales, desinformación, ciberseguridad y retrocesos institucionales. No son riesgos separados: se potencian entre sí. La planificación de escenarios dejó de ser un 'nice to have' y pasó a ser una herramienta de supervivencia empresarial".
Y agrega una dimensión conceptual que gana terreno en la región: "Por eso tomaron fuerza los reportes de sustentabilidad de doble materialidad, porque analizan no solo los impactos que tiene la empresa, sino el impacto económico que pueden tener los riesgos identificados en la empresa".
IA, pymes y el desafío de escalar sin dejar a nadie atrás
El estudio advierte que la inteligencia artificial puede profundizar la brecha entre el Norte y el Sur Global, con América del Norte y China capturando las mayores ganancias de eficiencia. Pero también señala su potencial como palanca de sustentabilidad.

En Argentina, ese potencial ya tiene casos concretos. En el Tour Federal de Pacto Global 2025, que recorrió distintas provincias, se presentaron dos experiencias locales: Andreani Grupo Logístico, que usa IA para optimizar rutas y calcular su huella de carbono en tiempo real; y Cervecería Maltería Quilmes, que aplica inteligencia artificial para medir la disponibilidad de agua en sus cuencas. "La IA no reemplaza la estrategia: la acelera. Y bien utilizada, puede ser una aliada decisiva para cerrar la brecha entre ambición y acción", resume Fuertes.
El desafío de la escala también pasa por las pymes. Para no quedarse en la auditoría y avanzar hacia el acompañamiento real de los proveedores, Pacto Global Argentina creó el programa SPARK: las grandes empresas se inscriben e invitan a sus proveedores a formarse de manera gratuita durante un año, con capacitaciones sincrónicas y a demanda. La lógica es simple pero poderosa: "La sustentabilidad de una empresa es tan sólida como la de su proveedor más pequeño".
El futuro se construye hoy
El CEO Study cierra con una convicción que Fuertes también suscribe: "El liderazgo empresarial del futuro no se medirá solo por resultados financieros, sino por la capacidad de generar valor sostenible en contextos complejos".
En ese marco, el silencio corporativo que describe el informe global —más acción, menos decibeles— puede leerse de dos maneras. Como greenwashing al revés: empresas que hacen y no lo cuentan, perdiendo la oportunidad de generar confianza y tracción colectiva. O como una transición pragmática, donde los líderes prefieren consolidar resultados antes de salir al frente con promesas.

Lo que el estudio deja en claro es que el tiempo para elegir cuál de los dos caminos tomar —aceleración coordinada o adopción fragmentada, en los términos del propio informe— se está acabando. El umbral de 1,5°C ya fue superado. Los ODS tienen cuatro años más de plazo. Y el 96% de los CEOs globales les pide a sus sucesores que anclen la visión y la cultura de sus empresas en la sustentabilidad.
Para Fuertes, el mensaje es directo: "Ese futuro conviene abordarlo hoy mismo".