Laura Mafud Editora
En la era con más fotos y videos de la historia, las narrativas compartidas corren el riesgo de desaparecer en la inmediatez digital. Frente a esta paradoja, una nueva categoría emergente busca posicionarse en la intersección de la tecnología, el storytelling y el comportamiento humano en grupo: el memory tech. Se trata de la utilización de inteligencia artificial para capturar, reunir y preservar memorias humanas que suelen quedar dispersas entre múltiples personas.
Bajo esta premisa opera Mila Memories, una startup fundada en Estados Unidos por el argentino Ezequiel Fonseca Zas, que desarrolló una tecnología capaz de entrevistar a decenas de personas al mismo tiempo a través de WhatsApp para transformar esas charlas en historias únicas y colaborativas. Con apenas meses en el mercado, el proyecto ya superó las 60.000 conversaciones y fue utilizado por más de 1.500 personas en América Latina, capturando tanto memorias familiares como proyectos corporativos de historias fundacionales, aniversarios y legados de marca.
Para apalancar este desarrollo, la firma cerró recientemente una ronda de inversión pre-seed de US$ 800.000. Los fondos provienen principalmente de tres family offices y alrededor de diez friends & family. Esta inyección de capital está destinada fundamentalmente al producto y a ganar product-market fit en mercados clave antes de escalar.
Innovación conversacional sin fricción
La propuesta técnica de la compañía no se basa en ordenar datos o archivos existentes, sino en capturar el input de manera simple. El proceso se inicia cuando una persona u organización crea un proyecto y distribuye un link de invitación. A partir de allí, la herramienta conversa individualmente con cada participante mediante WhatsApp, reemplazando los formularios tradicionales por preguntas que disparan charlas adaptadas al ritmo de cada usuario, quien puede responder con texto, audio, fotos o video.
La inteligencia artificial procesa de forma simultánea todos los relatos, detecta temas comunes y unifica las historias sin alterar la esencia de los participantes. El desafío principal radica en preservar la voz de cada persona; la tecnología no inventa contenido, sino que actúa como un biógrafo que unifica el tono del relato general rescatando las citas y emociones auténticas de cada voz, permitiendo además que el organizador edite o acepte la versión final propuesta.
Actualmente, los formatos de entrega de estas memorias compartidas contemplan libros impresos y videos, aunque la hoja de ruta de la compañía proyecta expandirse hacia nuevos soportes digitales como canciones, documentales y películas.
Un modelo de negocio alejado de las suscripciones
A contramano de las tendencias habituales del sector tecnológico, la startup descarta el modelo de suscripción periódica. La monetización se basa en la venta de productos puntuales y relevantes para el cliente, asociados a una cuenta privada y confidencial que perdura en el tiempo.
"No creemos demasiado en las suscripciones. Vendemos productos puntuales, pero cada cliente tiene una cuenta que perdura —privada y confidencial, no leemos sus historias— donde con el tiempo encontrará nuevos productos a partir de lo que ya construyó. (...) El cliente no paga por guardar datos: paga cuando el producto le resulta relevante", explica Fonseca Zas, founder & CEO de la compañía.
En el segmento corporativo, el valor estratégico se centra en registrar la cultura humana interna y el sentido de pertenencia de los equipos de trabajo. Cuando un colaborador cumple hitos dentro de una organización, la herramienta reúne las anécdotas y recuerdos de sus colegas para traer esa memoria colectiva al presente de la empresa.
La empresa opera con un equipo distribuido geográficamente entre Argentina, España, Colombia, México y Estados Unidos (con base en Miami), gestionando los desafíos de coordinación y husos horarios gracias a una cultura alineada detrás del propósito de la marca.
"Hoy el foco es 100% tracción y métricas: ejecución, crecimiento y validación. Primero queremos demostrar que existe una categoría global alrededor de la memoria y el legado; después pensaremos en los próximos pasos de financiamiento", concluye el directivo.