La pyme textil que invirtió US$ 3 millones y quintuplicó su producción de toallas para dar pelea a la ola importadora
Rizo, fabricante de la marca Franco Valente, tecnificó su planta de San Martín con maquinaria 4.0 traída de Europa para elevar su capacidad a 200.000 kilos mensuales. Frente a las asimetrías de costos con Brasil y China, la firma descartó exportar y concentró su estrategia en abastecer a 832 puntos de venta de todo el país con algodón 100% argentino.

Laura Mafud Editora

La compañía textil Rizo, fabricante y titular de la marca de toallas y toallones Franco Valente, concretó un desembolso cercano a los US$ 3 millones para renovar sus instalaciones fabriles. La inyección de capital le permitió quintuplicar el volumen en sus líneas premium y elevar su capacidad productiva hasta los 200.000 kilos mensuales, tras haber iniciado históricamente con 30.000 kilos. 

La empresa despliega sus operaciones en un predio que suma 5.000 metros cuadrados dedicados a manufactura y 2.000 metros cuadrados para depósito, administración y comercialización en el partido bonaerense de San Martín, complementados por un centro de distribución en el barrio porteño de Barracas.

Actualmente, la firma opera con un nivel de utilización de capacidad instalada del 75%, lo que representa una elaboración efectiva de entre 90 y 100 toneladas mensuales de toallas 100% algodón. Con más de 80 colaboradores, su red comercial abastece a 832 clientes y puntos de venta activos en todas las provincias argentinas. El esquema histórico de distribución se divide en partes iguales con un 33% dirigido al canal minorista, 33% al mayorista y 33% a hipermercados, con un reciente avance de la demanda minorista.

(Gentileza Franco Valente)

Fundada por José Ini, David Setton y Adolfo Setton, la empresa inició su camino con un taller de bordado para terceros denominado La Bordadora, instaló su primera planta en San Martín en 1991 con 90 clientes y formalizó la fabricación textil entre 1999 y 2000. La denominación social Rizo surgió en alusión técnica a la estructura del tejido toallero, mientras que el sello comercial Franco Valente se inspiró en un viaje a Italia para incorporar concepto y diseño al segmento de la blanquería local. "Toda empresa tiene una historia y la nuestra empezó con mucho entusiasmo, trabajo y ganas de hacer las cosas bien. Más de dos décadas después seguimos manteniendo el mismo compromiso: desarrollar productos de calidad que se distingan por su absorción, durabilidad y esa suavidad que también seca", remarcó Ini.

Tecnología europea y reconversión de procesos

La inversión financió la puesta en marcha de una línea de producción de generación 4.0 automatizada con equipamiento importado de Bélgica, Italia y Alemania, junto a una línea continua de terminación de 42 metros de longitud. La incorporación técnica recortó un 18,9% el tiempo de confección por unidad fabricada y redujo en un 1,3% el índice de reprocesos industriales. 

Para definir las adquisiciones, los socios recorrieron 18 fábricas textiles en Brasil, Francia, Italia, Portugal y Turquía, además de evaluar maquinaria en la feria internacional ITMA, incorporando telares belgas programados individualmente para tejer toallas, repasadores y toallones pesados o livianos sin recurrir a la costura manual. "Hoy contamos con una planta completamente renovada que nos permite seguir creciendo, mejorar nuestros procesos y desarrollar una toalla que combina suavidad con un secado realmente eficiente", afirmó Adolfo Setton.

En tintorería, la planta aplica un esquema técnico dual. El sistema procesa tiradas masivas continuas enfocadas en el color blanco, que representa casi el 50% de la demanda e incluye al sector hotelero, mientras que el sistema tradicional atiende lotes reducidos de tonos específicos como verde manzana para adecuarse al ritmo de absorción del mercado local. 

(Gentileza Franco Valente)

Los insumos químicos y fijadores se importan de Alemania para tolerar el lavado constante y la radiación solar sin perder color ni encoger el tejido. Asimismo, bajo certificación de norma ISO 9002, la fábrica cuenta con una planta de tratamiento de efluentes de siete piletas donde separa fibras y sólidos mediante coagulantes y floculantes para compactarlos en ladrillos retirados por camiones especializados, neutralizando el agua tratada antes de evacuarla a la red pública.

Hilado nacional, costos y el foco en el mercado local

La compañía confecciona sus prendas exclusivamente con materia prima argentina. Las hilanderías locales desarrollan los hilados bajo fichas técnicas estrictas de fibra larga y baja torsión, lo que aporta mayor capacidad hidrófila, esponjosidad y vida útil al producto. "Seleccionamos hilados con características específicas para cada producto y trabajamos cada etapa del proceso con controles que nos permiten garantizar la absorción, la suavidad y la durabilidad", destacó David Setton. El portafolio incluye toallas, repasadores, batas de baño, pareos, turbantes, piezas bordadas y toallones de pesos variables que oscilan entre los 100 y los 900 gramos.

La exportación fue descartada por la pérdida de competitividad frente a potencias industriales como Brasil o China. Entre las variables locales inciden salarios industriales del orden de los US$ 1.300 mensuales con cargas sociales e indemnizaciones, frente a remuneraciones de US$ 600 a US$ 700 vigentes en el mercado brasileño, una tarifa eléctrica local cuyo costo por kilovatio duplica al de Brasil con referencias de $ 18,47 por kWh en enero de 2024, un esquema impositivo distorsivo y un tipo de cambio considerado atrasado para manufactura.

 (Gentileza Franco Valente)

Frente a la entrada de mercadería importada de bajo precio y los artículos masivos de 300 gramos por metro cuadrado, la firma sostiene su operación sobre la durabilidad, el cumplimiento de pautas sanitarias para el cuidado de la piel y un esquema de entrega inmediata con financiamiento propio a distribuidores. "Decidimos competir en el mercado con buena calidad, con productos del mejor algodón. A diferencia de los productos importados, el servicio real es la atención al cliente y la entrega inmediata que ofrecemos", subrayó Ini. 

Para el ciclo próximo, el foco comercial estará puesto en el crecimiento del merchandising bordado para empresas y laboratorios, sumado a una línea especializada de toallas para hotelería proyectada para soportar hasta 30 ciclos de lavado por mes.