Desde Oslo, enviado especial. Argentina no es un país más para Rystad Energy. La empresa noruega no sólo destaca el potencial de Vaca Muerta como una de las formaciones top 5 de todo el mundo por potencial de crecimiento, sino que también se muestra optimista por el futuro del offshore, las renovables, el litio y el desarrollo de todos los negocios que giran alrededor de la energía.
“Si juegan bien sus cartas, pueden convertirse en una pequeña China de Occidente”, dice Per Magnus Nysveen, Jefe de Análisis y Socio Senior de esta consultora que supo consolidarse como una de las más influyentes a nivel global.
En una entrevista con Forbes desde las oficinas centrales en la capital del país nórdico, traza un panorama muy complejo respecto al conflicto en Medio Oriente, pero se muestra muy optimista por el futuro argentino, incluso con un cambio de gobierno en 2027.
¿Qué piensa sobre la situación del suministro energético global en este momento y cuáles son sus perspectivas para el futuro?
Primero, está claro que esto ha durado mucho más de lo que todos pensábamos. Ahora nos dirigimos al verano, que siempre es un desafío para el mercado petrolero debido a los picos de la temporada de conducción por las vacaciones y la demanda de combustible para aviones.
Todos esperamos un acuerdo final y la apertura de Ormuz. Si eso sucediera mañana, ¿el precio volvería a los niveles previos a la guerra o cree que eso no pasará?
No, incluso en el mejor de los casos, si los flujos comenzaran mañana, los precios no caerían a 60 dólares. Difícilmente bajarían de los 80 dólares, porque todos saben que es necesario reponer los niveles de almacenamiento. Para que el mercado permita esa recuperación de inventarios, se necesita incentivar la producción, y para eso se requiere un precio de petróleo alto. Si ese precio no se mantiene, los niveles de stock no volverán a llenarse.
Con este panorama, ¿hacia dónde se dirigen los precios del petróleo?
Creo que los precios se mantendrán altos incluso hacia el año 2027. Los niveles globales de stock ya se han reducido en un 20% aproximadamente.
¿Esta situación puede beneficiar a países como la Argentina que están en pleno crecimiento de su producción de petróleo?
Absolutamente. Todo el crecimiento de la oferta mundial proviene actualmente del shale (Estados Unidos y Argentina) o de aguas profundas en el Atlántico. La OPEP solía tener potencial, pero ya no creemos que tengan tanto como antes. Argentina se encuentra entre el puñado de países con un potencial significativo. Un precio 10 o 20 dólares más alto marcará una gran diferencia para que los inversores lleguen. Siento que el ánimo respecto a la inversión en Argentina ha cambiado muchísimo y, con la preparación que han hecho para incentivar la inversión extranjera, veremos mucha inversión en infraestructura en los próximos años.
Mencionó que el clima de inversión cambió. ¿Qué tan importante fue el nuevo gobierno de Milei y el cambio en la situación política y económica?
La situación anterior era extremadamente grave; prácticamente nadie consideraba invertir y muchos se retiraban. Eso ha cambiado. Las compañías petroleras internacionales quieren hacer crecer su producción y Argentina es el "swing country” para ese crecimiento. Ustedes son uno de los cinco países en el mundo con potencial de crecimiento, junto con Guyana, EE.UU., Brasil y Canadá, y eso es extremadamente importante para las grandes petroleras.
Si tuviera que hacer un ranking de esos países con más potencial, ¿cómo quedaría?
Creo que el primero sería Brasil, el segundo Guyana, el tercero Estados Unidos (con precios altos) y luego estarían Argentina y Canadá en un nivel similar.
Algunos analistas dicen que alcanzaremos 1,5 millones de barriles diarios y otros dicen 2 millones o más. ¿Cuál es la opinión de Rystad?
Con un precio de petróleo alto que es nuestro escenario base, creo que 1,5 millones es muy factible. También es importante considerar que si incluimos los líquidos de gas natural (NGLs), podríamos alcanzar los 2 millones de barriles en un plazo de 5 a 10 años. Con ese volumen, Argentina entraría en el Top 10 de productores mundiales y hasta podría superarnos a Noruega.
En cuanto al mercado de GNL. ¿Podría Argentina seguir creciendo más allá de los proyectos ya anunciados?
Vaca Muerta es un play combinado; se puede elegir perforar en la ventana de gas o de petróleo. Con precios internacionales de GNL por encima de 10 dólares, se verá el movimiento hacia la ventana de gas. Pero hay que resolver los problemas de infraestructura; se necesita capacidad de gasoductos hacia la costa. Son distancias largas pero los proyectos planeados son muy buenos.
¿Qué piensa de los precios del GNL? Antes de la guerra se debatía si era un buen negocio porque había muchos proyectos en construcción y la oferta iba a subir mucho. ¿Cómo ve la situación hoy?
Depende del horizonte de tiempo. A 20 años, el GNL será un negocio muy seguro. En los próximos 5 años hay algo de sobreoferta, también por los proyectos estadounidenses. Pero definitivamente necesitaremos más GNL a 10 años vista. Veremos un ciclo de inversión fuerte hacia 2028-2029. Argentina tiene que usar esta ventana para hacer buenos planes a largo plazo. No es urgente empezar el proyecto ya, pero sí es urgente definir el entorno económico y los compromisos de infraestructura. Tienen quizás dos o tres años para planificar eso antes de que venga el gran flujo. Sin nuevas inversiones, el precio del GNL podría crecer hacia los 15 o 20 dólares en la próxima década.
Hay un dicho en Argentina que dice que, por Vaca Muerta, podemos convertirnos en Noruega o Angola según cómo utilicemos los recursos del petróleo. ¿Cuál fue el secreto de Noruega para construir un ecosistema de proveedores locales tan fuerte y a qué país se podría parecer más Argentina?
Es una comparación muy buena. En Angola, la producción offshore no involucró a mucha gente local y fue puramente flujo de caja, sin generar actividad interna. En Noruega generamos muchísima actividad económica. Argentina ya tiene la ventaja de que la actividad onshore impulsa muchos negocios locales, similar a Texas. Así que definitivamente no son como Angola. Probablemente se parecen más a Noruega, y con la llegada del offshore, han aprendido de los servicios onshore. Han aprendido a integrar los negocios. Por lo tanto, creo que podrán beneficiarse tanto como Noruega cuando se desarrollen sus plataformas offshore. Pero llevará algún tiempos, seguramente unos 10 años.
¿Le ve potencial al offshore argentino a pesar del fracaso en el pozo que perforó Equinor?
El potencial offshore argentino no está perdido; su plataforma continental es enorme. Aunque Equinor no tuvo éxito en el primer pozo, no deberían rendirse. En Noruega perforamos 20 pozos antes de encontrar algo. Gracias al nuevo entorno de precios y al riesgo en Medio Oriente, las petroleras tendrán más paciencia con la exploración de frontera en Argentina. Veo un muy buen futuro offshore para el país en 10 años.
Además del petróleo y el gas, ¿qué otras oportunidades ve relacionadas con la energía, como fertilizantes o centros de datos para IA?
La transición energética es una oportunidad inmensa. Argentina tiene todo: litio, renovables, sol, montañas y viento. Si lo juegan bien, pueden convertirse en una especie de "pequeña China del hemisferio occidental" debido a su dotación de recursos
¿No cree que las elecciones del próximo año sean un problema? Muchos temen que las inversiones se frenen a la espera de quién sea el próximo presidente.
Si ambas partes entienden la oportunidad para Argentina, en lugar de pensar tanto en los desastres del pasado, no debería haber mucha diferencia entre los partidos. En Noruega tanto la izquierda como la derecha han sido igualmente positivos para el desarrollo económico. Espero que puedan evitar la polarización política que se ve en EE.UU..
Sobre el debate entre ser Noruega o Angola, hoy tenemos provincias que fuerzan a comprar local y empresas que intentan importar todo de China porque es más barato. ¿Cómo se maneja ese equilibrio?
Hay que ser un poco obstinados en exigir contenido local; de lo contrario, no se logra integrar la economía. No se puede escuchar a la industria todo el tiempo porque siempre preferirán lo más barato, pero para eso necesitamos que los políticos aseguren la participación local. Noruega y Argentina tienen mucho en común: una naturaleza fantástica y gente luchadora. El secreto es aprovechar esta oportunidad ahora.