Cumbre de inversores argentinos: el avance de la IA y las elecciones 2027, las principales preocupaciones
La aceleración tecnológica obliga a los fondos de venture capital a preguntarse si una empresa podrá sobrevivir los próximos seis meses. En private equity, en cambio, la falta de previsibilidad todavía impide proyectar inversiones a cinco o diez años. Ambos temas se debatieron en el Foro de Inversiones Córdoba 2026.

El capital enfrenta dos relojes completamente diferentes en la Argentina. El primero avanza al ritmo de la inteligencia artificial: una startup que hoy presenta una tecnología novedosa puede perder su ventaja competitiva en cuestión de meses. El segundo está marcado por la macroeconomía: los fondos que invierten en compañías maduras todavía necesitan mayor previsibilidad para comprometer capital durante los próximos cinco o diez años.

Esas dos preocupaciones atravesaron el Foro de Inversiones Córdoba 2026, organizado por el Gobierno provincial y la Asociación Argentina de Capital Privado, Emprendedor y Semilla (ARCAP). El encuentro reunió a más de 900 inscriptos entre inversores y emprendedores.

Martín Llaryora, Gobernador de Córdoba, en el Foro de Inversiones Córdoba 2026

La principal conclusión es que el riesgo argentino no pesa de la misma manera para todos. Mientras los fondos de venture capital miran empresas tecnológicas que nacen con una estrategia regional, el private equity necesita proyectar el consumo, las regulaciones y el acceso al financiamiento durante períodos mucho más largos.

El riesgo de no sobrevivir seis meses

Para los fondos que invierten en startups, la discusión cambió desde la irrupción de la inteligencia artificial generativa. La estabilidad económica continúa siendo relevante, pero ya no es necesariamente el factor que más condiciona una inversión.

“Lo que cambió la tecnología desde 2022 condiciona mucho más qué miramos, qué no miramos, qué invertimos y qué dejamos pasar que la situación política o económica particular de un país”, explicó Leandro Pisaroni Gerbaldo, general partner de Kalei Ventures.

Alrededor de 1.000 personas se registraron al evento

Durante años, una pregunta habitual antes de invertir en una startup era qué sucedería si Google desarrollaba el mismo producto. La amenaza existía, pero pocas veces se concretaba con la velocidad suficiente como para modificar una decisión. La IA alteró esa lógica.

Hoy Anthropic hace de todo y todas las semanas saca nuevas soluciones que ponen en jaque a muchas tecnologías. Te puede matar tecnológicamente y esa es la realidad”, sostuvo Pisaroni Gerbaldo.

El riesgo no se limita a que una plataforma replique una funcionalidad. Los modelos avanzan sobre categorías completas de software, reducen las barreras para desarrollar productos y permiten que los competidores incorporen nuevas capacidades en menos tiempo.

Para el venture capital, esa velocidad genera una contradicción. Los fondos invierten con la expectativa de que una compañía cree valor durante una década, pero deben analizar si su producto conservará relevancia durante los próximos meses.

Los Venture Capital analizaron la actualidad del sector en la región

El riesgo de hoy, al mirar una startup, es saber si puede subsistir los próximos seis meses. Es mucho más difícil determinar cuánto valor podrá crear en diez años. Y nuestro negocio depende de que la compañía cree valor en ese plazo”, agregó.

Cuando el emprendedor se convierte en la ventaja

Si las funcionalidades pueden ser replicadas y la tecnología cambia cada semana, el equipo fundador adquiere mayor importancia en la decisión. “Por eso el emprendedor se vuelve lo relevante. Al final será ese emprendedor el que pueda dar vuelta el partido, que hoy es también contra la propia tecnología”, afirmó Giuliana Bonaparte, CFO de Alaya Capital.

En este escenario, los fondos ya no evalúan solamente el producto, el tamaño del mercado o las primeras métricas comerciales. También buscan fundadores capaces de interpretar los cambios, abandonar una estrategia cuando deja de funcionar y reconstruir la compañía alrededor de una nueva oportunidad.

La capacidad de adaptación comienza a funcionar como una ventaja competitiva. Un producto puede perder vigencia, pero un equipo con conocimiento de la industria, velocidad de ejecución y acceso a clientes todavía puede modificar el rumbo.

Foro de Inversiones Córdoba 2026

Luis Bermejo, managing partner y cofundador de Alaya Capital, considera que la inteligencia artificial también terminó de integrar al ecosistema emprendedor con el resto de la economía. “Antes las startups éramos una isla, un compartimiento estanco. Hoy, con la IA, todo está atravesado por la tecnología”, explicó.

El cambio amplía las oportunidades de inversión, pero también vuelve más difícil diferenciar una compañía con capacidad para construir una posición sostenible de otra que solamente utiliza herramientas disponibles para todo el mercado.

La macro pierde peso para el venture capital

La economía argentina sigue formando parte del análisis, aunque su incidencia se reduce cuando una startup nace con una estrategia internacional. “En venture capital es suficientemente arriesgado invertir y la macro argentina no es algo que miremos todo el tiempo”, señaló Patricia Sáenz, managing partner de EWA Capital.

La ejecutiva explicó que los emprendedores argentinos suelen pensar desde el inicio en salir del país y regionalizar sus operaciones. Esa estrategia disminuye la dependencia del consumo local y permite generar ingresos en diferentes mercados. “Los emprendedores argentinos vienen con un mindset de salir del país desde el comienzo y regionalizarse”, sostuvo.

Foro de Inversiones Córdoba 2026

En años anteriores, las restricciones para mover capital obligaban a los fondos a revisar con mayor detenimiento una inversión. La reducción de esas dificultades mejora las condiciones operativas, aunque no elimina los riesgos propios de invertir en compañías jóvenes.

La diferencia está en el horizonte. Una startup tecnológica puede adaptar su estructura, cambiar de mercado y vender internacionalmente. Una empresa madura, una fábrica o un proyecto inmobiliario enfrentan mayores costos para responder a un cambio económico o regulatorio.

El private equity todavía necesita certezas

Para los fondos de private equity, la macroeconomía conserva un peso determinante. Estas firmas invierten en compañías consolidadas, generalmente mediante posiciones relevantes o controlantes, y necesitan proyectar flujos durante períodos extensos. “Es muy difícil avanzar con una inversión, por más atractiva que sea, si no tenemos certeza sobre los próximos cinco o diez años”, explicó Mario Santarelli, managing partner de Alba Capital Partners.

Santarelli reconoce que comenzaron a aparecer oportunidades, pero considera que todavía no se consolidaron las condiciones para avanzar con operaciones importantes. “Hay oportunidades latentes, pero no se consolidan por la falta de certeza. Están apareciendo cosas, aunque todavía no como para dar un paso certero”, afirmó.

Foro de Inversiones Córdoba 2026

La estabilización de algunas variables y la expectativa de recuperación aumentaron el interés. Sin embargo, para transformar consultas en inversiones, los fondos necesitan proyectar qué sucederá con las regulaciones, los impuestos, el consumo, el acceso al crédito y la posibilidad de retirar el capital en el futuro.

El contraste con el venture capital es directo: un fondo tecnológico teme que la IA vuelva obsoleta a una compañía en seis meses; uno de private equity necesita saber si podrá sostener su inversión durante diez años.

Argentina no necesariamente está barata

Jerónimo Bosch, partner de Grupo Pegasus, observa compañías regionales que volvieron a mirar el país ante la posibilidad de una mejora del consumo y los salarios. El interés también alcanza al mercado inmobiliario.

Pero esa expectativa todavía convive con una posición de espera. “Estamos evaluando muchas cosas, pero nos nutrimos de inversores de afuera que todavía miran Argentina y piden ver un poco más”, señaló.

Bosch también cuestionó la idea de que la Argentina representa una oportunidad simplemente porque sus activos estarían baratos. “Hay una sensación de que es momento de meterse en Argentina porque está barata, pero no es así. Las compañías argentinas, al haber sobrevivido tantos períodos, son compañías sólidas”, afirmó.

Esa capacidad para atravesar crisis sucesivas también tiene valor. Los compradores no solamente adquieren activos: incorporan equipos, marcas, clientes y estructuras que demostraron capacidad para operar en contextos adversos.

La recuperación de la inversión privada, además, sigue una secuencia. Primero mejora la percepción sobre la deuda soberana y baja el riesgo país. Después aparece la demanda por bonos de grandes empresas, luego el financiamiento llega a compañías medianas y, finalmente, se generan mejores condiciones para el private equity. 

“El playbook del capital empieza por la deuda soberana y el riesgo país; luego pasa a los corporativos de compañías sólidas, después a las medianas y así se va alimentando el mercado hasta llegar al private equity”, explicó Bosch. El proceso ya comenzó, pero no avanza con la velocidad que muchas empresas esperan. “A veces la ansiedad a los argentinos nos come”, resumió.

Córdoba busca sostener una política de largo plazo

El Foro de Inversiones Córdoba 2026 funcionó como punto de encuentro entre esas diferentes miradas. La provincia buscó mostrar un ecosistema que mantuvo sus políticas de apoyo al capital emprendedor durante distintas administraciones. “Hay una política de Estado real en Córdoba”, sostuvo Bermejo. Como ejemplo, mencionó el lanzamiento de un fondo de fondos después de varios gobiernos que conservaron lineamientos similares hacia el ecosistema.

El inversor también destacó la aparición de exits, una señal que durante años estuvo ausente en la industria local. La posibilidad de vender una participación o concretar una salida permite devolver capital a los inversores y alimentar nuevos fondos.

Desde ProCórdoba, su presidente Pablo De Chiara consideró que la estabilización de algunas variables comenzó a modificar la percepción internacional sobre el país. “Argentina está siendo muy atractiva y está en boca de todo el mundo. Hay variables macro que se estabilizaron y eso permite construir algo más a largo plazo. Eso lo ve el mundo y nuestros inversores se animan”, explicó.

Sin embargo, también advirtió que ese interés depende de la continuidad de las reglas. “Cuando vas al mundo y un día hay una regla y al siguiente otra, es mucho más difícil. Construir lleva mucho tiempo y destruir es muy rápido”, concluyó.

El Foro dejó así dos preguntas para los inversores. Una es si la Argentina podrá sostener durante los próximos años las condiciones necesarias para atraer capital. La otra, mucho más nueva, es si las compañías tecnológicas que hoy buscan financiamiento seguirán siendo relevantes cuando ese capital finalmente llegue.