La pasión argentina, en números: el rasgo cultural que se convierte en un activo codiciado por las marcas durante el Mundial
La intensidad argentina no es autopercepción: es un diagnóstico compartido por locales y extranjeros. Y eso tiene implicancias concretas para las marcas que eligen a Argentina como plataforma de comunicación.

El Mundial 2026 ya mostró, en su primera semana, una asimetría llamativa: la Selección argentina generó más de 20.100 posteos positivos en toda la región latinoamericana, superando a Brasil y Francia juntos, según un relevamiento de GlobalNews Group publicado por Forbes Argentina. El dato habla de volumen. Pero una investigación paralela, realizada entre el 18 y el 28 de mayo por la consultora U Grow Insight por encargo de Fratelli Branca, intenta responder una pregunta distinta: ¿de dónde viene esa energía? ¿Es solo fútbol, o hay algo más estructural detrás?

Los resultados del estudio —que relevó a ciudadanos argentinos y extranjeros residentes en el país mediante metodología cuantitativa online, con cobertura nacional— sugieren que hay algo más estructural. Y que ese algo tiene un nombre: intensidad.

Un rasgo que el mundo ya identificó

El hallazgo central del estudio es que la intensidad argentina no es una construcción interna. En casi todas las afirmaciones evaluadas, el nivel de acuerdo supera el 90% tanto entre argentinos como entre extranjeros. El 93,7% de los argentinos y el 93% de los extranjeros coinciden en que "los argentinos no vivimos: sentimos todo intensamente". El 92,3% de ambos grupos acuerda con que "el resto nos dice exagerados, nosotros decimos pasión". Y el 96,3% de los argentinos —y el 91% de los extranjeros— afirma que los argentinos son reconocibles en cualquier lugar del mundo por la forma en que festejan y gritan.

Estudio de Intensidad (Fuente: U Grow Insight por encargo de Fratelli Branca)

Hay un dato que merece atención particular para quienes piensan en términos de imagen de país: frente a la afirmación "Nada más lejos de un argentino que la moderación", los extranjeros mostraron más acuerdo que los propios argentinos —84% frente a 79,3%—. Desde afuera, los argentinos parecen incluso más intensos de lo que ellos mismos reconocen. Y el 88% de los extranjeros encuestados declara que, si bien los argentinos son exagerados, su cercanía y hospitalidad es lo que más valoran de ellos.

Para las marcas, esa combinación —intensidad reconocida globalmente, leída como hospitalidad y no como exceso— es un territorio de comunicación con base empírica. No una intuición creativa, sino un dato.

La generación de Qatar 2022, el segmento más identificado

El estudio también revela una brecha generacional que tiene implicancias para cualquier estrategia de comunicación dirigida a públicos jóvenes. Los encuestados de entre 18 y 24 años lideran todos los indicadores vinculados a festejos, emoción colectiva e identidad. El 82,5% de ese grupo afirma que "nuestros festejos son de otro planeta", frente al 64,9% de los mayores de 50 años. El 74,6% dice que "los argentinos nos abrazamos y lloramos con desconocidos", contra el 54,4% en la franja etaria más alta.

Estudio de Intensidad (Fuente: U Grow Insight por encargo de Fratelli Branca)

El estudio atribuye este fenómeno a Qatar 2022: esa generación vio a Argentina campeón del mundo por primera vez, en un contexto que combinó fútbol, redes sociales y celebraciones masivas con alcance global. El género también aparece como variable: las mujeres muestran niveles de acuerdo más altos en los ítems emocionales, con brechas que en algunos casos superan los 15 puntos frente a los hombres. El 73,7% de las mujeres acuerda con que los argentinos "sentimos todo intensamente", frente al 52,8% de los varones. La argentinidad más intensa, concluye el informe, tiene cara joven y femenina.

Fernet Branca construyó su campaña mundialista exactamente sobre esa base. Tomó una conversación que ya circulaba en redes —influencers de México, Brasil y República Dominicana describían como "insoportable" la posibilidad de que Argentina volviera a ser campeona— y la resignificó como declaración de orgullo. Lo que desde afuera se lee como exceso, la campaña lo convierte en identidad.

La decisión de respaldar esa campaña con un estudio cuantitativo de campo, realizado por una consultora externa, no es un detalle menor. Es una forma de operar que cada vez más marcas adoptan durante eventos de alto impacto: convertir una hipótesis cultural en dato verificable, y ese dato en narrativa de comunicación con credibilidad.