El mercado vitivinícola cerró el último año con números en rojo. Las exportaciones de vino argentino alcanzaron su nivel más bajo desde 2004 en volumen y desde 2009 en valor, encendiendo señales de alerta en las principales bodegas del país.
Así lo reflejan los datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), que muestran una caída del 7% entre enero y diciembre del año pasado en comparación con el mismo período del año anterior.
Durante ese lapso se exportaron 1,9 millones de hectolitros de vino blanco y tinto, frente a los 2 millones de hectolitros vendidos en igual período del año previo. “Lo que ocurre dentro de la economía argentina influye directamente. Los costos de producción están más altos y, aunque la inflación esté más controlada, sigue afectando”, explicó Magdalena Pesce, CEO de Wines of Argentina (WofA).
A este contexto se suma un “combo explosivo” que el sector arrastra desde hace años. “Costos logísticos elevados, dificultades para competir con precios atractivos en el mercado internacional y, además, un condimento adicional vinculado a la situación de los mercados externos”, detalló Pesce. @@FIGURE@@
En ese sentido, la ejecutiva se refirió a Estados Unidos y China, dos de los principales destinos del vino argentino, que atraviesan una desaceleración. “En Estados Unidos, como categoría, siempre fuimos muy atractivos para ciertos consumidores que hoy se ven afectados por la situación económica. No es un problema exclusivo de la Argentina, sino del sector en general”, agregó.
Estados Unidos continúa siendo un mercado clave para la industria vitivinícola. La Argentina exporta entre el 25% y el 28% de su producción, y la mitad de ese volumen tiene como destino el mercado estadounidense.
De hecho, para Trivento, el mayor exportador de vino argentino a nivel mundial, el balance fue distinto. Pese al incremento del 10% en los aranceles, la bodega logró “un crecimiento sólido, no solo en términos de envíos, sino también en ventas efectivas realizadas por nuestros clientes de Estados Unidos, según datos de Circana Trends”, sostuvo Marcos Jofré, CEO de Trivento en la Argentina.
“Nuestro desempeño se destaca en los segmentos Premium, Ultra Premium y Luxury, con productos como Golden Reserve, que creció un 30%; White Malbec, con un aumento superior al 60%; y el Cabernet Sauvignon de la línea Reserva”, agregó. @@FIGURE@@
Cuestión de hábitos
La caída general en la comercialización de vino argentino a nivel global no fue tan abrupta si se tiene en cuenta que en otros períodos la baja superó el 15% interanual -como julio y agosto-.
“La generación Z no consume alcohol como las anteriores. No es que no les interese el vino, sino que buscan opciones más livianas. Quedamos atrapados en un combo explosivo para el sector”, reconoció Pesce.
En la misma línea, Milton Kuret, director ejecutivo de Bodegas de Argentina, sostuvo que “hay una disminución del consumo a nivel mundial y, obviamente, acompañamos esa caída”.
Aunque advirtió que “los cambios en los hábitos de consumo y la falta de competitividad internacional siguen siendo un desafío para el mundo vitivinícola en general y para la Argentina en particular”.
En este escenario, las categorías más premium son las que mejor logran sostenerse. En Trivento, por ejemplo, apuntan a un público más gourmet. “Estamos diversificando nuestra oferta con varietales como el Cabernet Sauvignon y con una fuerte inversión en el innovador White Malbec, un vino que busca atraer nuevos consumidores y abrir nuevas ocasiones de consumo, más allá del Malbec tradicional”, concluyó Jofré.