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En vez de prohibirlas, EE.UU. debería reforzar la seguridad de las aplicaciones

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Como en muchos casos, lo mejor es la trasparencia: en vez de censurar, el Gobierno norteamericano debería exigir trasparencia y rendición de cuentas para todas las apps, no solo las provenientes de China.

29 Septiembre de 2020 11.48

Pase lo que pase en el litigio de EE.UU. con TikTok y WeChat ?dos órdenes judiciales provisorias frenaron la prohibición de ambas aplicaciones?, el país debe adoptar un enfoque más amplio para asegurarse de que las aplicaciones que usan sus ciudadanos sean seguras. Como en muchos casos, lo mejor es la trasparencia: en vez de censurar y prohibir, el Gobierno debería exigir trasparencia y rendición de cuentas para todas las aplicaciones, no solo las provenientes de China.

Las evaluaciones deberían detectar problemas de seguridad como puertas traseras y códigos que permitan transmitir información a agencias de inteligencia extranjeras. También deberían detectar pruebas de campañas de censura y desinformación. Este sería un primer paso para proteger a EE.UU. del espionaje y la manipulación.

Pero no es lo único que puede hacer el Gobierno si además de los ciberataques le preocupan la manipulación y la propaganda. También sería necesario llevar a cabo estudios de datos entrantes y salientes para medir la prevalencia de ciertos contenidos en las redes sociales y así detectar posibles casos de censura, sesgos o campañas de desinformación. La clave es que los que auditen sean independientes de las empresas. 

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Estos controles de seguridad básicos tienen que aplicarse a todas las aplicaciones, no solo a las extranjeras. Los servicios parecidos que prestan empresas estadounidenses como Facebook, Google, Amazon y Apple generan riesgos que merecen la atención de los entes reguladores. Facebook ya fue acusada muchas veces de tener un algoritmo que fomenta ciertos contenidos, si bien sus críticos no parecen poder definir si fomenta o censura los contenidos conservadores. Como ya propusieron muchos, la operación de esas plataformas estadounidenses debería estar sujeta a auditorías de organismos independientes, que deberían incluir controles de seguridad.

Cuestión de geopolítica

Naturalmente, este tema plantea grandes interrogantes respecto al flujo libre de la información y el futuro de una economía global integrada en plena competencia geopolítica entre EE.UU. y China. Muchos analistas, empresarios y funcionarios de todo el mundo ?sobre todo en China? concluyeron que el verdadero objetivo de las medidas de EE.UU. contra las empresas de tecnología chinas es frenar el avance económico y tecnológico de China, especialmente en un área fundamental: la IA.

Es cierto que EE.UU. enfrenta el mayor desafío en la tecnología avanzada desde que los japoneses empezaron a fabricar semiconductores en los ochenta. Y como en aquel entonces, su rival tiene un sistema político mucho más eficiente para destinar recursos a la investigación, el desarrollo, la inversión y la implementación de tecnologías estratégicas. La mejor respuesta para EE.UU. sería no intentar paralizar a un competidor económico y tecnológico, sino, como defendieron tanto un senador republicano (Marco Rubio) como uno demócrata (Mark Warner), invertir sus propios recursos para enfrentar este verdadero reto a su supremacía tecnológica.

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La preocupación por el espionaje de China, que sin duda es legítima, no debería usarse para justificar prohibiciones contra empresas o aplicaciones específicas. Una extensa auditoría, minuciosa y pública, realizada por entidades independientes, ayudaría a mostrar evidencias que justificarían mejor la toma de medidas contra empresas que planteen amenazas a la seguridad, incluyendo la prohibición de operar en EE.UU.

Suena raro pensar que un servicio de videos cortos como TikTok sea algo más que una curiosidad entretenida. Pero los servicios de redes sociales, y especialmente las superaplicaciones como WeChat, son los centros de información de hoy, tal como lo fueron la tele y el cable en el siglo XX. Antes de salir corriendo a prohibirlos o censurarlos, las autoridades de EE.UU. deberían ser más transparentes, obligarlos a rendir cuentas, recopilar mucha más información que hoy y recién ahí ver qué hay que hacer.

Autores: Mark MacCarthy y Washington Bytes

Podés leer la nota completa en inglés acá