El franchising atraviesa una transformación estructural. De un modelo históricamente asociado a pequeños emprendedores, está evolucionando hacia una industria cada vez más corporativa, profesional y orientada a escala. En Argentina, se estima que operan en el país cerca de 1.900 marcas bajo este modelo, con aproximadamente 55.000 puntos de venta y casi 258.000 empleos directos. A fin del año pasado, se anticipaba para 2026 una expansión a 60.000 tiendas y 270.000 puestos de trabajo.
El desafío ya no pasa por sumar puntos de venta. El modelo del inversor que abre un local y lo opera de manera individual comienza a dar paso a un nuevo perfil de empresario: el multifranquiciado.
Se trata de operadores que administran varias unidades, en muchos casos de distintas marcas y rubros, y que convierten su primera franquicia en una plataforma de negocios, con escala, equipos, procesos, administración y visión de largo plazo.
El salto de una unidad de varias cambia la lógica del negocio: deja de ser un comercio individual para convertirse en una organización que requiere profesionalización, mandos medios, control financiero y capacidad de gestión a escala.
Uno de los focos de la Convención Nacional de Franquicias 2026, organizada por la Asociación Argentina de Marcas y Franquicias (AAMF) junto a Somos Pymes, fue el avance de este perfil empresario. El panel dedicado al fenómeno mostró que operar múltiples locales exige pasar de una lógica de comercial a una estructura empresarial. Los multifranquiciados aportan escala, conocimiento operativo y capacidad de ejecución.
De comerciante a empresario
El consultor Daniel Arce, fundador de Franquicias que Crecen, explica que el fenómeno en Argentina está protagonizado, en su mayoría, por familias que administran varias franquicias de distintas marcas bajo una misma estructura empresarial.
“Con cinco o diez franquicias, que es lo habitual, ya no hablamos de un emprendimiento chico sino de empresas familiares consolidadas”, asegura. Y remarca que diversificar rubros, como hamburgueserías, heladerías, agencias de viaje o tiendas de indumentaria, permite equilibrar temporadas, públicos y niveles de consumo durante el año.
“Una vez que aprendiste a manejar dos franquicias, el resto es más fácil. De hecho, es puede ser más sencillo que administrar diez que dos porque aparece la economía de escala y podés contratar profesionales”, sostiene.
El especialista destaca además que, en los modelos de franquicias más profesionalizados, la relación entre marca y multifranquiciado es “horizontal” y basada en la colaboración mutua. También señala que el criterio de inversión ya no pasa solamente por la rentabilidad, sino por la calidad de la marca, la experiencia del cliente y la capacidad de capacitación y soporte.
El valor de la escala y la diversificación
Carlos Canudas, socio de Canudas Franquicias, considera que el crecimiento de los multifranquiciados refleja una evolución del sistema hacia un modelo más profesional y empresarial.
Según explica, muchos operadores suman diferentes marcas no solo por rentabilidad, sino también para diversificar riesgos, aprovechar estructuras ya armadas y ganar escala operativa. Canudas destaca que las cadenas valoran cada vez más a franquiciados con experiencia de gestión, capacidad financiera y potencial de expansión. Asegura, además que este fenómeno impulsa la profesionalización del sector. Las marcas deben ofrecer mejores procesos, soporte real y números claros para atraer a operadores cada vez más analíticos.
“Hoy aparece un franquiciado más empresario, más analítico y más financiero. Ya no mira solamente si le gusta el producto o la marca, sino también la inversión, el retorno, el punto de equilibrio y la posibilidad de escalar”, afirma.
El consultor internacional sostiene que un multifranquiciado bien gestionado puede convertirse en un motor de expansión para las cadenas, aunque advierte sobre los riesgos de crecer sin control o perder foco entre distintos rubros.
Además, remarca que este modelo no es exclusivo de Argentina. En mercados como Estados Unidos, Brasil, México o España ya existen grupos empresarios especializados en operar múltiples franquicias y marcas.
Por su lado, Roberto Russo, director general de la Guía Argentina de Franquicias (GAF), afirma que “hoy el multifranquiciado es uno de los principales motores del crecimiento del franchising en Argentina”.
Para Russo, el sistema ya no se expande únicamente sumando nuevos inversores, sino fortaleciendo el vínculo con operadores que ya conocen el negocio y deciden crecer dentro de una misma marca o diversificar en distintas enseñas.
Además, considera que este fenómeno permite una expansión “más eficiente y ordenada”, ya que reduce la curva de aprendizaje, mejora la performance en los locales y aporta mayor estabilidad y previsibilidad al sector.
El modelo que redefine el franchising
El crecimiento de los multifranquiciados responde cada vez menos a una lógica de supervivencia y más a una estrategia empresarial de expansión.
Para Marcelo Schijman, director de Franchising Company, quienes operan varias marcas, incluso distintos rubros, buscan diversificar riesgos, optimizar estructuras y aprovechar la experiencia adquirida en gestión, equipos y operación.
“Los multifranquiciados más exitosos no actúan desde el miedo, sino desde una lógica de expansión estratégica y visión de crecimiento. Diversifican para transformar la incertidumbre en una ventaja competitiva”, explica.
Para el especialista, este perfil se volvió un socio para las cadenas, ya que combina experiencia operativa, capacidad de ejecución y estructuras preparadas para crecer más rápido que el promedio de mercado.
En 2026, el negocio de las franquicias comienza a dejar atrás el esquema de “una marca, un operador”. La tendencia apunta a modelos multimarca y multiunidad, una estrategia que combina mayor eficiencia operativa, diversificación y mejores márgenes de rentabilidad.
Los especialistas coinciden además que el impacto del modelo excede lo económico. Los operadores multimarca construyen relaciones más estratégicas y de largo plazo con los franquiciantes, fortaleciendo la estabilidad y la expansión del sistema.
El fenómeno ya tiene casos concretos en la Argentina
Uno de los ellos es el de Daniel Minuzzi, multifranquiciado de Daniel Helados, Olivia y Coquitos. Inicialmente, Minuzzi analizaba ingresar a una única franquicia premium con una inversión superior a los US$ 100.000. Sin embargo, tras evaluar rentabilidades y riesgos, decidió cambiar completamente la estrategia. En lugar de concentrar capital en una sola marca, optó por construir un portfolio de franquicias de menor inicial y distintos rubros.
“Aunque las rentabilidades eran similares, entendimos que diversificar nos permitía atomizar el riesgo y aprovechar distintas oportunidades de mercado al mismo tiempo”, explica.
Así comenzó con Olivia, una franquicia de empanadas, aunque desde el inicio el objetivo no era tener un único local, sino desarrollar una estructura capaz de operar diferentes negocios.
Hoy analiza cada marca con métricas estrictas: margen, facturación y plazo de recupero. “Buscamos modelos con playback menor a 18 meses. Muchas franquicias de alta inversión, de US$ 150.000 o US$ 200.000, tienen márgenes más bajos y retornos demasiados largos”, afirma.
El empresario asegura que cada categoría aporta ventajas distintas dentro del portfolio. En empanadas encuentra márgenes superiores al 50%, aunque con alta competencia y fuerte dependencia del delivery. En heladerías destaca buenos niveles de facturación y márgenes atractivos, aunque condicionados por la estacionalidad. En cambio, en Coquitos observa ingresos más estables durante todo el año, aun con márgenes más moderados.
“Lo que buscamos es combinar negocios de alto margen con otros de mayor estabilidad. Ahí está la fortaleza del modelo multifranquiciado”, asegura.
El verdadero diferencial no pasa por tener varia marca exitosa, sino por construir estructuras capaces de administrar múltiples negocios con eficiencia, escala y visión de largo plazo. “Nuestro objetivo es convertirnos en operadores oficializados, al punto de que en el futuro sean las propias franquicias las que nos elijan para administrar sus negocios”, concluye.