Kristof Henningsson Reyes en Forbes Studio: el emprendedor que dejó el fútbol para hacer goles en el mercado inmobiliario de Estados Unidos
De origen boliviano, llegó a ser convocado por la selección juvenil de su país, pero eligió el mundo de los negocios. A través de Reborn Development, administra 45 desarrollos en Texas. Ahora enfrenta un nuevo desafío: transformar la enseñanza del inglés en América Latina mediante una plataforma de tecnología educativa.

Cuando hace un repaso de su historia, Kristof Henningsson Reyes vuelve siempre a Bolivia. A la infancia entre Oruro y Cochabamba, a los años con sus abuelos, a la calle donde vendía gelatina, mates, collares y lo que hubiera para ayudar en su casa. Hijo de madre boliviana y padre sueco, recién conoció a sus padres a los 18 años. Para él, esa distancia no aparece como una herida: “Fue necesaria para forjar mi carácter”.

En una entrevista con Forbes, Henningsson Reyes repasa los distintos momentos que fueron moldeando su recorrido: la necesidad como primer impulso para salir adelante, la ambición como motor para no conformarse con lo posible y la educación como herramienta para ampliar oportunidades. Habla de su paso por el fútbol profesional, de su formación en Oxford, de sus inversiones inmobiliarias en Texas y de la creación de Global Growth Academy, una startup que busca llevar clases de inglés accesibles a distintos países de América Latina.

Desde su mirada, emprender no es solo construir negocios rentables, sino también generar acceso, empleo y movilidad social. Y explica por qué cree que el éxito, en una Latinoamérica que durante años tendió a mirarlo con desconfianza, también puede convertirse en una forma concreta de servicio.

Todas las preguntas y sus respuestas, pueden verse completas en el canal de Forbes en YouTube

Kristof Henningsson Reyes en el Forbes Studio de Miami.

Acá, algunos extractos de la charla:

Forbes: Tu madre es boliviana y tu padre es sueco, pero los conociste recién a los 18 años. ¿Cómo fue eso?

Kristof Henningsson Reyes: Por cosas de la vida, mi mamá buscó la forma de tener un trabajo y se fue a Estados Unidos ilegalmente, donde se esforzó trabajando para poder superarse. A los meses de nacer, nos fuimos a vivir a Suecia, pero mi mamá no tenía la mejor relación con mi padre. Entonces, nos sacó de Suecia y nos dejó en Bolivia con mi abuela hasta los 18 años. Doy gracias a esa experiencia de la infancia porque me ayudó a forjar el carácter necesario para superarme hoy en día.

Forbes: ¿Qué hacía tu padre en la guerra?

Kristof Henningsson Reyes: Mi papá es piloto. Trabajaba en DHL como contratista para mover cosas para el gobierno en ese entonces.

Forbes: ¿Y en qué ciudad te criaste?

Kristof Henningsson Reyes: Me crié entre Oruro Cochabamba. Primero en Oruro hasta los 10 u 11 años, y después en Cochabamba hasta los 18.

Forbes: ¿Cómo pasas de ser jugador profesional de fútbol a estudiar en Oxford?

Kristof Henningsson Reyes: Es una historia súper divertida. Jugué en Petrolero del Chaco en Primera División, en San José. No fui el mejor jugador; si no, hoy seguiría jugando. Sin embargo, me convocaron a la Selección Nacional Sub-20 en Bolivia. Debuté en Segunda División a los 17 años y, a los 18, decidí que quería conocer a mis padres. Fui a Suecia, encontré un equipo de tercera división y ahí conocí a mi padre en persona. Jugué, trabajé un poco y seguí mi carrera futbolística en Europa pasando por divisiones menores en ItaliaEspañaSuizaSuecia Rumania.

Forbes: ¿Cuándo decidiste que ibas a ser empresario?

Kristof Henningsson Reyes: Mucha gente empieza por necesidad, y yo he tenido bastante necesidad. Ya emprendí de chico vendiendo gelatina en la calle con mi abuela. Vendía mates y muchas otras cosas. Aunque estaba en un colegio relativamente bueno en Bolivia, faltaba dinero, así que iba a la calle a vender bisutería, collares y lo que pudiera. A los 16 años, abrí una empresa de serigrafía de remeras que iba relativamente bien. Siempre tuve la ambición de ser algo más. Y sabía que el fútbol no me daría eso, porque nunca gané miles de millones con él, aunque sea mi pasión total.

Forbes: ¿El fútbol te permitió pagar la Universidad de Oxford?

Kristof Henningsson Reyes: No. Mi mamá me ayudó en ese entonces. Yo la ayudé en sus negocios para poder costear la universidad; fue una ayuda mutua. Nada fue gratis. Mis padres nunca me dieron nada gratis y lo agradezco.

Forbes: Tu mamá tenía sus negocios... ¿tu gen emprendedor viene de ahí?

Kristof Henningsson Reyes: Viene de los dos. Mi padre, además de piloto, es emprendedor en bienes raíces tradicionales. Con él aprendí lo que es trabajar duro; me quedaba renovando departamentos hasta las tres de la mañana isolando paredes. Hacer eso con mi papá, a quien recién conocía, era un sueño. Me enseñó a trabajar muy duro.

 

Forbes: ¿Y cuándo decidieron lanzarse a la aventura en Texas, donde tienen más de 40 desarrollos?

Kristof Henningsson Reyes: Ahorita tenemos 45 propiedades en Texas. Tengo socios locales porque operamos a través de un equity llamado Reborn Development. Es mejor tener gente local que sepa cómo funciona el mercado. Texas surgió de un capital inicial muy chiquito que necesitábamos hacer crecer. Empezamos con arbitraje de rentas, pasamos a Property Management y, tras muchos fallos y enfrentar incluso terremotos, operamos rentas de corto plazo mediante Airbnb y Booking. Fue estresante pero divertido. Ahora pasamos a Section 8, porque todo lo que emprendemos debe tener impacto social.

Forbes: ¿Cuál es el balance actual de esa unidad de negocios y en qué estado están con esas 45 propiedades?

Kristof Henningsson Reyes: Están muy bien. El fondo empezó con 100.000 dólares y hoy genera entre dos y tres millones anualmente. Pasamos momentos difíciles, como un terremoto en Houston que nos afectó mucho, porque en el sector de la hospitalidad cualquier falla te tira todo abajo. Pero nos sirvió para crecer. Hoy es una operación muy estable.

Forbes: Sin embargo, el proyecto que más te entusiasma es una startup de educación que empezó a generar ingresos muy pronto.

Kristof Henningsson Reyes: En marzo del año pasado traje a Bolivia a una delegación de la Sociedad Diplomática de la Universidad de Oxford. Organicé un viaje para más de 30 personas y les mostré Uyuni, La Paz, Santa Cruz, Oruro Cochabamba, además de nuestras autoridades y medios. A raíz de eso, recibí premios en Bolivia y la prensa empezó a notar mi faceta como emprendedor. Entonces me pregunté qué más podía hacer por Latinoamérica con un gran impacto social. En redes sociales, la gente me pedía educación y, al preguntar qué necesitaban específicamente, todos respondían: "Inglés, inglés, inglés".

Forbes: ¿Por qué inglés si existen cientos de academias?

Kristof Henningsson Reyes: En Latinoamérica la mayoría no puede costear 60 o 100 dólares al mes, especialmente si son padres de familia. Por eso, creamos una plataforma tecnológica que combina profesores en vivo con inteligencia artificial, cubriendo desde el nivel A1 hasta el C2, con acreditaciones internacionales del CPD de Inglaterra y convenios con la Cámara Nacional de Comercio de Bolivia para que tengan reconocimiento nacional.

Forbes: ¿Y cómo les ha ido financieramente?

Kristof Henningsson Reyes: Obtuvimos ganancias desde el primer mes, rompiendo el mito de que las startups tardan años en ser rentables. Democratizamos la educación dando accesibilidad a la gente, y eso nos permitió crecer exponencialmente. En cinco meses, alcanzamos los 5.480 estudiantes bolivianos activos desde Bolivia, ArgentinaChile España. Estamos replicando esta idea en toda Latinoamérica.

Kristof Henningsson Reyes repasa su infancia en Bolivia.

Forbes: ¿Cuál es la diferencia con la infinidad de aplicaciones que ya existen?

Kristof Henningsson Reyes: El impacto social: somos la academia más accesible de Latinoamérica. Si pagás mensualmente, te sale 10 dólares; semestralmente, 50 dólares; y el curso completo de 20 meses cuesta 120 dólares, lo que termina siendo 6 dólares por mes incluyendo todo: profesores en vivo y acreditaciones. La gente comparte esa idea del impacto social y, por eso, el crecimiento es exponencial.

Forbes: ¿Cuándo lanzan en Argentina y cómo se llama la compañía?

Kristof Henningsson Reyes: Se llama Global Growth Academy (GGA). Vamos a Argentina en agosto; tenemos alianzas con medios y figuras importantes que serán nuestros embajadores. Elegimos Argentina porque, aunque mucha gente habla inglés, hay una brecha en la clase media baja que necesita esa oportunidad de acceso. Después, seguiremos en septiembre con Ecuador, en octubre con México y en noviembre con Chile. Estamos atacando el mercado de forma agresiva.

Forbes: ¿Cómo ves a Bolivia hoy?

Kristof Henningsson Reyes: Mejorando. Creo que hay un "efecto Milei" en toda Latinoamérica que contagia la energía de progreso y de que ser exitoso no es malo. Bolivia tuvo una tranca de 25 años de socialismo muy burocrático que no dejaba crecer ni daba espacio a los emprendedores. Hoy, con Rodrigo Paz Pereira, creo que las cosas están cambiando, aunque no sea fácil debido a la división ideológica que hay en Bolivia. Pero la gente está cansada y quiere trabajar y progresar. Queremos abrir nuestro país al mundo y ver a emprendedores bolivianos construyendo unicornios, como sucede en Argentina.

Forbes: ¿Cómo convencés a un empresario para que invierta hoy en Bolivia?

Kristof Henningsson Reyes: Se lo digo a los empresarios bolivianos: para que un extranjero venga a invertir, primero nosotros como bolivianos debemos dar el ejemplo invirtiendo nuestros recursos acá y demostrando que sí se puede. No podemos pedir que vengan de afuera si nosotros mismos no queremos emprender ahí.

Forbes: ¿Te imaginás participando en la vida política de Bolivia en el futuro?

Kristof Henningsson Reyes: Es interesante porque mucha gente me pide que sea alcalde. Otro sí me comentan como futuro Presidente. Sin embargo, aunque me encanta ayudar, he entendido que puedo hacer más bien a la gente desde el sector privado que desde el lado político.

Forbes: Te criaste con tus abuelos. ¿Qué son ellos para vos?

Kristof Henningsson Reyes: Mi abuelo, que en paz descanse, fue un gran ejemplo de inteligencia, sencillez y humildad. Con él y mi abuela aprendí a no rendirme nunca y a tener la esperanza de que la vida no es solo problemas, sino de levantarse y luchar para vencer los retos diarios.

Forbes: Muchas gracias por esta charla con Fuerza Argentina.

Kristof Henningsson Reyes: Muchas gracias, Alex.