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Negocios
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Lionel Rodríguez y Marisol Urueña le dieron una nueva vida a la empresa familiar, Laser Disc, y ahora fabrican 2,5 millones de vinilos al año. El futuro de un producto que emergió del pasado y que tiene todo el potencial para quedarse por un largo tiempo.

24 Enero de 2022 18.03

Hay una nueva oportunidad para la industria de la música en tiempos donde todo parece pasar por plataformas como Spotify, Apple Music u otras similares. Se trata de un revival: el vinilo. En 2020, la venta de vinilos en los Estados Unidos destronó -por primera vez en 30 años- a los CD. De acuerdo con datos de la firma MRC Data, en el primer semestre del 2021 se vendieron 19,2 millones de vinilos en los Estados Unidos. Esto es un 108% más que en el mismo período de 2020. Y la Argentina no está ajena a esta tendencia: todo indica que el mercado tiene un volumen interesante. 

Lionel Rodríguez y Marisol Urueña no son unos paracaidistas del sector. Sus padres fundaron la empresa Laser Disc -junto a otro grupo de socios- que supo ser líder en la fabricación de CD, DVD y Blu-Ray. En los 80, sus progenitores habían tenido que dar un giro en la fabricación de vinilos tras la irrupción del CD. Con los años, la firma llegó a tener más de 700 empleados, con presencia en Brasil, Costa Rica, Perú y Chile. En sus mejores años, superaron los más de 50 millones de CD fabricados al año. Pero, con la caída en las ventas de ese soporte tras el surgimiento del streaming, el negocio quedó muy rezagado. “Habían quedado 80 empleados y se hacían unas 500.000 unidades de CD”, grafica el emprendedor. 

Pero en el subibaja del mundo de los negocios, y convencidos de que había un nicho para este producto retro, hace 10 años decidieron experimentar con la vuelta del vinilo. Los primeros pasos los dieron en Chile. “En ese momento, yo vivía en Chile y en 2015 empezamos a desarrollar el mercado, con un posicionamiento fuerte en los puntos de venta y apuntando a un canal masivo para salir del nicho”, cuenta Rodríguez. 

Así, el principal diferencial -dicen los socios- fue empezar a posicionar el soporte en todos los canales de distribución en Chile, principalmente en grandes cadenas de supermercados. “Allá, por ejemplo, dentro de los Jumbo hay una cafetería y la gente suele sentarse a tomar un café. Las grandes superficies son una oportunidad enorme”, añade. 

En paralelo, tomaron la distribución de los tocadiscos de la marca Crosley. “Los primeros pasos, para probar el mercado, los hicimos importando vinilos a través de nuestra licencia con Warner Music, que tiene fábricas en Europa, y entramos directamente al canal supermercado. Tenemos más de 400 puntos en Chile con una presencia muy fuerte, y eso empezó a posicionar el vinilo como un buen regalo. La gente se empezó a interesar”, detalla Urueña. En este sentido, Rodríguez añade: “A la gente le gusta volver a las raíces, tener la relación con el objeto físico, apoyarlo en el tocadisco, con la púa, verlo girar? Es disfrutar del arte de un vinilo y del sonido”.

Tras su experiencia en el mercado chileno, la incursión en Argentina se dio principalmente con la fábrica de producción. En 2017 inauguraron su planta en el barrio porteño de Mataderos, donde producen 2,5 millones de discos de vinilos anuales, gracias a su licencia con Warner Music -es una de las seis empresas en el mundo que fabrican el catálogo de la discográfica- y a la fabricación para otros grandes players de la industria discográfica. “Sumar la fabricación en el país fue clave. 

Tuvimos que reacondicionar una fábrica de CD, importar equipos desde Alemania, y también rastreamos máquinas que había arrumbadas en plantas cerradas y estudios de grabación”, cuenta Rodríguez, que exporta vinilos a todo el continente y a Estados Unido.

Los emprendedores tenían algo en claro: debían apostar a un producto accesible, con la mira puesta en ampliar el mercado de compradores. Además de la fabricación, su estrategia se basa en el desarrollo de canales de venta. “Estamos convencidos de que, si uno masifica el acceso, el vinilo es un producto altamente atractivo porque tiene un valor percibido muy alto. Si uno llega a un cumpleaños con un CD de regalo, te lo tiran por la cabeza; en cambio, si caés con un vinilo, quedás muy cool”, explica Rodríguez, que destaca como diferencial para ganar mercado la venta de coleccionables con medios locales, como lo hace con su asociación con La Nación. “Esto fue muy importante porque nos permite llegar al mercado a un precio de $ 2.500”, asegura. 

Por qué han vuelto los discos de vinilo? | El Correo

Con respecto al mercado local, Rodríguez destaca que se encuentra en pleno crecimiento, con precios que van de $ 4.000 a $ 5.000. “Tuvimos un boom de ventas en la pandemia: empezamos a vender mucho por disquerías que venden online o Mercado Libre”, cuenta el emprendedor. De hecho, se encuentran en plena expansión de la fábrica.

“En el mundo hay más demanda que oferta. Es una oportunidad de crecimiento enorme”, dice Urueña. El foco es el desarrollo de grandes superficies -en puntos como Yenny o Musimundo-, el canal online y a través de kioscos de diarios. “Además hay cada vez más disquerías. Todos los días abre una nueva y es un canal muy importante de venta”, asegura Rodríguez. 

Para 2022, tiene proyectada una inversión de US$ 1,5 millones en nueva maquinaria para ampliar la fábrica y la oferta de productos. “Para 2023 estamos analizando seriamente mudarnos a un parque industrial, algo como lo que tenemos en Chile”, se entusiasma. 

Pero la producción de vinilos no es lo único. La firma se expandió hacia la generación de contenidos con un sello discográfico, Plaza Independencia, que cuenta con artistas como La 25, Bahiano, Pier, Don Osvaldo y Antonio Ríos, entre otros. “Nos metimos porque es un negocio muy atractivo”, asegura.

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