El consumo no repunta: las ventas por el Día del Padre cayeron por cuarto año consecutivo
A pesar del despliegue de ofertas y promociones del retail, el informe de CAME confirmó un retroceso del 0,3% interanual este año. Los consumidores priorizaron el presupuesto familiar.

Por cuarto año consecutivo, las ventas minoristas del Día del Padre cerraron en terreno negativo. La contracción fue del 0,3% en términos reales respecto a igual fecha del año anterior —según el relevamiento nacional de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que monitoreó 189 establecimientos comerciales entre el viernes 19 y el sábado 20 de junio—, y se suma a retrocesos previos del 1,7% en 2025 y del 10,2% en 2024. El resultado consolida una racha que, lejos de revertirse, se estabiliza en negativo.

Lo que vuelve al dato especialmente significativo no es solo su signo, sino el contexto en que se produjo: más del 80% de los comercios relevados activó promociones especiales para la fecha. Financiación con tarjetas de crédito, descuentos por pago en efectivo, reintegros bancarios, combos, envíos gratis, rebajas de hasta el 70% en modalidad outlet. El arsenal promocional estuvo desplegado. Y aun así, el consumidor no respondió con la intensidad esperada.

El ticket promedio se ubicó en $ 78.986, un número que habla por sí solo sobre el perfil de las operaciones: concentradas en los artículos más económicos de cada sector y en mercadería en oferta. La prioridad, en la gran mayoría de los casos, fue resguardar el presupuesto del hogar antes que celebrar.

La percepción de los propios comerciantes refuerza la lectura agregada. Según el relevamiento de CAME, el 38,1% de los consultados consideró que la festividad tuvo un alcance moderado sobre sus ventas. Un 36,5% evaluó que la fecha aportó algo de movimiento, aunque insuficiente para modificar el escenario de fondo. En el extremo más pesimista, el 18% sentenció que la celebración no generó ningún tipo de estímulo en su facturación. Solo el 7,4% catalogó la jornada como un factor determinante para traccionar la actividad.

Fuente: CAME

El cuadro describe un comercio que sale a buscar al cliente con todo lo que tiene —precio, cuota, beneficio bancario— y encuentra del otro lado a un consumidor que mira, compara, dilata la decisión y, cuando compra, elige lo más barato. "Mucho movimiento, pero pocas compras", sintetizaron desde el sector de calzado y marroquinería, en una frase que bien podría aplicarse al conjunto.

Ganadores y perdedores

Dentro de la heterogeneidad del resultado, cuatro de las seis categorías relevadas lograron cerrar en positivo, repitiendo el patrón de 2025. Los rubros de Librería e Indumentaria encabezaron las subas con un avance del 2,1% interanual cada uno. Los siguieron Electrodomésticos, artefactos del hogar y equipos de audio y video (0,8%) y Calzado y marroquinería (0,4%).

En indumentaria, el repunte frente a un mayo recesivo fue bienvenido, aunque los comerciantes no ocultaron el costo: las ventas se concentraron fuertemente en las últimas horas —entre el viernes por la tarde y el sábado— y se sostuvieron bajo el ala del crédito, con cuotas largas que sacrificaron rentabilidad. Lo más vendido: remeras, riñoneras y gorras premium. En librerías, el comprador mostró mayor interés por los descuentos directos que por la financiación, y orientó su demanda hacia libros de negocios, finanzas, economía e historia.

Fuente: CAME

En el otro extremo, el segmento de Equipos periféricos, accesorios y celulares registró la caída más pronunciada: 6,1% interanual. Le siguió Cosméticos y perfumería, con un retroceso del 3,8%. En este último rubro, los comerciantes describieron una dinámica que trasciende la coyuntura: el cliente usa la perfumería física como espacio de prueba, pero migra al canal digital para concretar la compra, atraído por mejores precios y la comodidad del comercio electrónico. A eso se suma la presión de productos de origen chino que ingresan por plataformas digitales, profundizando lo que los propios comerciantes denominaron “competencia desleal”.

El esfuerzo sin recompensa

En electrodomésticos y tecnología, el patrón fue similar: el cliente especuló hasta último momento, esperando las ofertas de la fecha exacta para tomar la decisión. Algunos locales lograron agotar stock en artículos de conectividad —auriculares y parlantes Bluetooth— gracias a descuentos agresivos. Otros reportaron poco movimiento de gente. El común denominador fue la dificultad de competir contra el financiamiento en muchas cuotas que ofrecen las grandes cadenas, una asimetría estructural que condiciona al comercio minorista independientemente de la fecha.

El Día del Padre 2026 no fue una catástrofe comercial —la caída del 0,3% es técnicamente marginal—, pero tampoco fue el alivio que el sector necesitaba. Cuatro años de retrocesos consecutivos en una de las fechas más importantes del calendario comercial configuran una señal que va más allá de la festividad: el consumo minorista sigue buscando un piso que todavía no apareció.