Diseño argentino de exportación: la pyme de textiles artesanales que llega a Estados Unidos y Europa
Laura Mafud Editora
Laura Mafud Editora
Antes de dedicarse al diseño, Glenda Saintotte trabajó casi una década como tripulante de cabina para una línea aérea. Esa etapa la llevó, vuelo tras vuelo, a recorrer pueblos de Salta, Jujuy y Santiago del Estero, donde empezó a conectarse con artesanas que tejían debajo de los árboles. “Empecé a conocer a estas artesanas tejiendo y me empezó a generar mucha admiración. Veía esos textiles como obras de arte y empecé a pensar cómo podía llevar eso a la ciudad”, recuerda en el marco de una entrevista concedida a Forbes Argentina.
En paralelo, Saintotte cursó la carrera de diseño de interiores. Al recibirse, decidió convertir esa admiración en un proyecto formal: así nació, en 2020, Maki Warmi ("manos de mujer" en quechua, en homenaje a las tejedoras del norte).

El emprendimiento arrancó, en palabras de la propia fundadora, "muy chiquito y muy a pulmón". Los primeros clientes llegaban por la recomendación boca en boca y compartían fotos de los productos ubicados en sus hogares para que la marca pudiera publicarlas en redes sociales. El confinamiento por la pandemia terminó siendo un impulso inesperado: con las personas enfocadas en remodelar y equipar sus hogares, la demanda por piezas de decoración creció sensiblemente.
A medida que el volumen de alfombras y textiles aumentaba, la vivienda familiar dejó de alcanzar. Saintotte adquirió entonces un galpón en San Isidro, donde montó su primer showroom.
Un hito clave en la consolidación del proyecto llegó en 2022, cuando Maki Warmi fue distinguida en el programa de apoyo a pymes de FedEx. Con los recursos obtenidos construyó un centro de trabajo y acopio de lana en Santiago del Estero, protegiendo la producción de las inclemencias del clima local. "Fue un espacio digno para que las artesanas pudieran trabajar, ganar tiempos de producción y proyectarnos hacia el mercado internacional", explica la emprendedora.

Hoy la red de Maki Warmi articula el trabajo de siete familias directas en Buenos Aires y unas 35 familias indirectas —alrededor de 50 núcleos artesanos en total— distribuidas en Santiago del Estero, Salta, Jujuy, Catamarca y Tucumán, preservando las técnicas tradicionales de cada provincia.
Cada pieza de Maki Warmi se elabora de forma manual, desde la esquila de la oveja hasta el teñido con tintes naturales: los tonos verdes provienen de la yerba mate, los grises del jume y los mostazas de raíces autóctonas. El proceso completo demanda entre cuatro y ocho semanas, y las alfombras terminadas cuentan con una vida útil estimada en 50 años.
"Existe un valor agregado muy grande en todo lo que hay detrás. Muchas veces analizamos el espacio del cliente y diseñamos junto a él una alfombra personalizada", señala Saintotte, quien trabaja bajo esquemas de comercio justo que permiten a las familias permanecer en sus territorios sin necesidad de migrar.

El 20% de los ingresos de Maki Warmi proviene del mercado internacional. Entre 2022 y 2025, la empresa mantuvo una tasa de crecimiento constante de entre el 15% y el 20% anual. Actualmente comercializa en Estados Unidos (con presencia en Nueva York, Miami y California), Alemania y España (Palma de Mallorca), mientras avanza en la apertura de canales comerciales en Australia y Chile.
Ese alcance global se apoya en la alianza logística con FedEx, que le dio a la marca acceso a una red de distribución en más de 220 países y territorios. "Nos permitió diversificar el negocio y demostrar que estos textiles que salen del medio del monte argentino pueden llegar a cualquier lugar del mundo", cuenta Saintotte y recuerda como hito el primer envío consolidado hacia una tienda en Nueva York.

Con una producción que supera las 300 piezas anuales, la pyme se encuentra ejecutando una inversión de $ 150 millones para la apertura de un nuevo espacio a pocas cuadras de su showroom actual en San Isidro. El proyecto está concebido como una experiencia inmersiva estilo galería de arte, donde las alfombras se exhibirán como piezas de colección y se dictarán talleres para revalorizar el diseño artesanal argentino.