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Petróleo, litio y tierras raras: por qué Brasil puede convertirse en una pieza clave de Trump en su disputa con China

Fernando HerediaEditor

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El triunfo de Bolsonaro abriría una nueva etapa en la disputa por el control de las cadenas de suministro de energía y minerales críticos.

6 Octubre de 2026 07.12

El resultado de las elecciones en Brasil le allana el camino a Donald Trump para sumar un aliado clave en su disputa con China por recursos naturales estratégicos para la revolución de la inteligencia artificial.

De confirmarse el triunfo de Flavio Bolsonaro en el balotaje, como anticipa la mayoría de los analistas, la política exterior de la economía más importante de América Latina pasaría a estar mucho más alineada a Washington, en un cambio de 180 grados respecto al gobierno de Lula que se mostraba mucho más cercano a Beijing y Moscú.

En plena crisis energética global, Brasil emerge como uno de los claros ganadores con un aumento de producción petrolera del 18% interanual que le permitió saltar al quinto lugar del ranking mundial con 4,6 millones de barriles día.

Al mismo tiempo, está dentro de los países con mejores recursos eólicos y solares del planeta, es el segundo productor mundial de hierro, es el sexto productor global de litio y tiene las segundas mayores reservas de tierras raras del planeta.

Este último punto está en el centro de las tensiones geopolíticas a nivel mundial por el cuello de botella que existe para abastecer la fabricación de imanes para robótica avanzada, discos de almacenamiento de servidores de IA, lásers, catalizadores, radares, misiles guiados, satélites, vehículos eléctricos, baterías y fibra óptica. En otras palabras, actividades estratégicas para la seguridad energética, el desarrollo tecnológico y la modernización de los sistemas de defensa.

"Lula estaba muy volcado hacia China y ahora seguramente va a haber una mayor actuación de empresas americanas en estos sectores. Lo que está ocurriendo a nivel global es una guerra energética, por los minerales, las baterías de almacenamiento, paneles solares y turbinas eólicas. Una situación que China domina totalmente y Estados Unidos quiere empezar a revertir con este nuevo reposicionamiento en América Latina", indicó Alvaro Ríos Rocca, director de Gas Energy Latin America.

En ese marco, Washington lanzó varias iniciativas como la Cumbre de Minerales Críticos, la propuesta Pax Silica sobre la cadena de suministro de la IA y la red de financiamiento de proyectos estratégicos del Exim Bank, con el que Argentina recibiría unos US$ 7.000 millones de dólares.

Por el momento, jugadas que fueron prácticamente ignoradas por Lula da Silva, quien se mostró en contra de convertirse en un exportador de tierras raras, con la idea de desarrollar tecnología dentro del país.

"No vemos cambios significativos a nivel volumen, pero sí en roles. Esperamos mas inversión privada y menos participación relativa del Estado en el sector energático. Y seguramente llegará más inversión de los Estados Unidos y menos de China", coincidió Sebastián Borgarello, VP & Global Head of Energy Consulting de S&P Global.

El plan energético y la reacción de los mercados

El salto del 10% en las acciones de Petrobras en la jornada del lunes no fue casual. Brasil fue uno de los países que más intervino en el precio de los combustibles durante la crisis de Medio Oriente con un gasto de US$ 9.400 millones de dólares en subsidios y una promesa de comprar una distribuidora para "que no suban los precios".

Bolsonaro, en cambio, propone volver al sendero de desregulación del mercado de gas que impulsó su padre y permitir la exploración de gas no convencional al estilo de Vaca Muerta.

"El problema de Brasil está en el gas natural que es extremadamente caro. Ese tema sin duda va a tener mayor apertura para que el gas argentino llegue a Brasil a un mejor costo y poder abastecer las plantas petroquímicas ociosas", agregó Ríos Rocca.

Por su parte, el consultor brasileño Bruno Epiro, destacó a Forbes que no prevé grandes cambios. "Petrobras seguirá siendo estatal al menos durante un buen tiempo, se continuará invirtiendo en energías renovables, como así también en el margen ecuatorial y la desembocadura del Amazonas, tal como lo ha estado haciendo Lula. Creen que la diferencia radicaría en replantear el modelo de reparto de la producción y que algunos activos, como refinerías y pozos más pequeños y maduros, se venderían para financiar inversiones más rentables, especialmente si el proyecto del margen ecuatorial tiene éxito".

La relación con China es otro de los puntos que genera debates dentro de Brasil. Más allá del vínculo entre la familia Bolsonaro y Trump, no se prevé una ruptura con el gigante asiático simplemente por el hecho de constituirse como el principal socio comercial.

"Bolsonaro no se va a ir de los Brics, ni va a romper con China. Las inversiones chinas son muy importantes en Brasil. No va a haber un proceso de desinversión, pero sí una ralentización. La política exterior brasilera es independientemente del partido que gobierna, con algunos matices", señaló el analista internacional Miguel Ponce.

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