Cómo son y cuánto cuestan los rooftops más exclusivos de Buenos Aires
Belén Fernández Subeditora
Belén Fernández Subeditora
En el mercado inmobiliario premium, la búsqueda de espacios exteriores ganó protagonismo después de la pandemia. Pero ahora esa demanda empieza a tomar una nueva forma: terrazas privadas en altura, independientes de los departamentos y concebidas como una extensión de las áreas sociales de las viviendas.
El concepto ya tiene una primera expresión en Buenos Aires de la mano de Quantum Bellini, un complejo residencial de dos torres de 34 y 44 pisos que incorporó cuatro niveles completos de amenities y un producto poco habitual para el mercado local: rooftops privados ubicados a partir del piso 30.
Se trata de espacios de entre 70 y 110 metros cuadrados, con un área cubierta de estar y pileta o jacuzzi propio, además de vistas abiertas hacia el río o la ciudad. En total, el proyecto cuenta con apenas 12 de estas unidades y, según Martín Pinus, fundador y director de Martín Pinus Real Estate, la respuesta del mercado fue contundente.
"La demanda de estos espacios en las alturas y a cielo abierto, que son un complemento del área social de los departamentos, y un producto único, novedoso y escaso, resultó altísima", explica Pinus.
De las 12 cabanas previstas originalmente, solo quedan dos disponibles. El dato, según el empresario inmobiliario, muestra cómo cambió la demanda dentro del segmento de mayor poder adquisitivo, con compradores que buscan no solo metros cubiertos sino también espacios exteriores privados y vistas abiertas.

El precio de estos rooftops se ubica entre US$ 200.000 y US$ 250.000, dependiendo de sus características.
Son superficies de entre 70 y 110 m2 que se adquieren como unidad complementaria de un departamento, es decir, están destinadas exclusivamente a propietarios del edificio. De esta manera, el comprador puede sumar el rooftop a su patrimonio y utilizarlo como un espacio privado adicional.
Uno de los atractivos del producto es justamente la relación entre superficie y precio. El valor por metro cuadrado resulta inferior al de las unidades residenciales de las torres, aun cuando se trata de espacios ubicados en los pisos superiores y equipados con amenities propios.
"Es un complemento que redefine el estilo de vida urbano, ampliando la experiencia de los propietarios a un espacio social con privacidad absoluta en las alturas", señala Pinus.
La idea es que el rooftop funcione como una suerte de extensión del departamento: un lugar para trabajar, descansar, recibir invitados o pasar tiempo al aire libre sin resignar privacidad.

Aunque el concepto todavía es poco frecuente en Buenos Aires, no es nuevo en los grandes mercados inmobiliarios internacionales. El modelo toma como referencia especialmente a Nueva York y otras ciudades globales del segmento de lujo, donde los rooftops privados y los penthouses con espacios exteriores son parte de la oferta premium.
La diferencia con una terraza convencional de un último piso es justamente la posibilidad de acceder a un espacio privado independientemente de dónde esté ubicada la vivienda dentro de la torre.
"Sin importar en qué piso vivas, podés tener tu terraza con vistas imponentes y tu pileta propia", resume Pinus.
En esos mercados, la altura se convirtió en un activo inmobiliario en sí mismo. La lógica es llevar a los pisos superiores servicios y espacios que tradicionalmente estaban asociados a una casa: áreas sociales, espacios verdes, piletas y privacidad, pero con una diferencia fundamental: la vista sobre la ciudad.

Para Pinus, los rooftops todavía representan un mercado de nicho, pero con potencial de expansión dentro del segmento prime. La explicación está vinculada a una transformación más amplia en las preferencias de quienes compran propiedades de alta gama.
"Desde el fin de la pandemia hubo un cambio profundo en la forma en que la gente y las familias quieren habitar en las ciudades", plantea.
En ese escenario, los espacios exteriores, las vistas abiertas y la posibilidad de contar con áreas sociales privadas ganaron peso en la decisión de compra. En el caso de los rooftops, a eso se suma un componente de escasez: son pocas unidades, no todos los edificios pueden ofrecerlas y su disponibilidad está limitada desde el inicio.
El resultado es un producto que busca combinar altura, privacidad y espacios exteriores en una categoría todavía incipiente para el mercado residencial porteño.