Australia o El Congo: ¿Cuál será el futuro de la minería argentina?
La compra de casas modulares chinas por parte de Vicuña reavivó el debate sobre proveedores locales y cómo hacer para que las inversiones mineras tengan un mayor efecto multiplicador en la economía.

Las importaciones chinas de Vicuña de esta semana apenas representan el 0,3% de los 18.000 millones de dólares que invertirá el mayor proyecto de cobre argentino. Pero, para muchos, es un llamado de atención sobre los problemas de competitividad de los proveedores locales y el rumbo que empieza a tomar el desarrollo minero que, si continúa de esta forma, se parecerá más a un enclave extractivo como sucede en El Congo que a un proceso virtuoso con efectos multiplicadores en toda la cadena de valor como en Australia o Suecia.

Como relató este medio, el país nórdico logró construir un clúster tecnológico de altísimo valor agregado industrial alrededor de su producción minera que hoy domina el 65% del mercado global de maquinaria subterránea. De esta forma, la cantidad de empleo de todo el ecosistema es seis veces mayor a los trabajos directos de la producción minera, el nivel de exportaciones de todo el clúster es ocho veces mayor a la exportación directa de minerales y su participación sobre el PBI más que se triplica, según datos de la cámara Svemin.

El caso de Australia también es revelador, con más del 50% del software de minería de todo el mundo proveniente de este país. Las empresas proveedoras de la minería contribuyen anualmente a la economía con un monto equivalente a los US$ 60.000 millones, generan exportaciones por US$ 11.000 millones y emplean cerca de 300.000 personas de manera directa, de acuerdo a la cámara sectorial Austmine.

“Australia estableció un requisito para que todas las inversiones en actividades extractivas que superen cierto monto tengan que presentar una participación de la industria nacional. Las operadoras tenían que decir qué tipo de estrategia seguir para favorecer la compra de insumos locales, además de una serie de mecanismos de apoyo a las empresas como créditos subsidiados e inversión en sistemas de ciencia y técnica”, explicó Carlos Freytes, investigador Principal sobre Recursos Naturales y Desarrollo en Fundar.

¿Dónde está parada Argentina?

Desde Vicuña pusieron paños fríos y enumeraron una serie de datos para demostrar que la compra de módulos habitacionales chinos para su campamento fue solamente una excepción.

“El 95% de los trabajadores del proyecto son argentinos, el 97% de las 264 empresas proveedoras con las que trabajamos son argentinas y el 60% son sanjuaninas. Solo se recurre al exterior para bienes o servicios especializados que no cuentan con oferta disponible o competitiva a nivel local”, sostuvieron.

En esa línea, otras fuentes del sector recordaron el caso del mega proyecto de oro y plata Pascua Lama que tuvo “un manejo de costos horribles que hizo multimillonarios a unos diez proveedores, mientras que proyecto fracasó completamente”. “Cuando Barrick lo anunció, iba a costar US$ 1.500 millones. Finalmente, gastaron US$ 5.000 millones y el proyecto no llevaba el 50% de avance cuando se paralizó. Nunca produjo una sola onza y terminó en una demanda de accionistas por fraude contra el directorio”. 

Sin embargo, otros actores del universo minero que conversaron con Forbes mostraron una posición mucho más crítica. El ministro de Producción de San Juan, Gustavo Fernández, fue uno de los más contundentes y de los pocos que aceptó evitar el anonimato. “Si había cuestiones de costos y tiempos de entrega, igualmente la empresa podría haber considerado pedir mayor integración local en el consorcio chino ganador. Creemos que no hay la suficiente comunicación y previsibilidad de los procesos de compra, lo que dificulta la preparación de proveedores locales”, cuestionó.

Como respuesta, desde la provincia cuyana lanzaron una ley para que el 80% de los trabajadores de cada proyecto sean residentes de San Juan y el 60% del monto anual de contrataciones esté orientado por empresas sanjuaninas.

Campamento Batidero del proyecto Vicuña.

“Las empresas mineras deberán publicar sus planes de demanda de bienes y servicios con cronogramas estimados de compras, de manera que los proveedores puedan saber con antelación qué va a necesitar la mina y prepararse para competir. Las empresas deberán justificar técnicamente cuando no exista oferta local competitiva y tendrán un premio al cumplimiento con un Certificado de Crédito Fiscal transferible, que podrá cederse a las pymes proveedoras mineras para cancelar impuestos provinciales”, subraya la normativa.

Si bien el proyecto tuvo el respaldo de la Cámara Minera sanjuanina, no sucedió lo mismo con las cámaras nacionales tanto de empresas como de proveedores, quienes sostienen que ese no es el camino y prefieren impulsar una mesa de diálogo entre todas las partes.

“No me gusta la ley de San juan, no tiene lógica ni equidad. Te pones una oficina con dirección en la provincia, un teléfono y una secretaria y ya tenés ventaja sobre otro competidor. No se puede pensar solamente en San Juan y dejar afuera a la metalurgia santafesina, cordobesa y bonaerense. La minería tiene que llegar a todos. Si cada uno juega su partido es imposible, tenemos que armar una mesa que integre a todas las partes”, afirmaron desde una importante cámara nacional.

Maquinaria sueca para la minería subterránea.

Del mismo modo, otra entidad empresaria calificó a las leyes de compre local provinciales como “inaplicables”. “No vas a poder abastecer nunca a los proyectos con bienes terminados de San Juan. Y en mano de obra solamente vas a poder llegar a cubrir ese porcentaje con operarios. En técnicos y profesionales no llegás ni al 40%”.

Para Roberto Cacciola, presidente de CAEM, “el problema de las importaciones lo podemos evitar si trabajamos en conjunto, si las provincias apoyan al reducir las cargas tributarias para proveedores y si seguimos con capacitaciones de personal". 

En una exposición en la Cámara de Diputados, afirmó que "lo que viene es impensado en términos de las oportunidades. El empleo va a superar las 120 mil personas. La inscripción en carreras universitarias de minería se multiplicó por 20 o por 30”.