Salud mental e IA: la startup argentina que lleva medicina de precisión a los tratamientos psiquiátricos y desembarca en el mercado de EE.UU.
Cecilia Valleboni Subeditora
Cecilia Valleboni Subeditora
En el ecosistema de la salud mental, el abordaje tradicional de prueba y error para encontrar la medicación adecuada no solo desgasta al paciente: destruye la eficiencia del sistema. A diferencia de otras áreas de la medicina donde los biomarcadores son moneda corriente, la psiquiatría aún depende en gran medida de la intuición y la iteración farmacológica. Frente a este cuello de botella global, la startup argentina Neomente propone un Sistema de Soporte a la Decisión Clínica (CDSS, por sus siglas en inglés) que busca transformar la especialidad mediante la convergencia de inteligencia artificial, parámetros sanguíneos, antecedentes y datos genéticos.
Nacida hace tres años de la sinergia entre Ariel Yahia (cofundador y CEO) y la Dra. Gabriela Nielsen (cofundadora y CMO), la empresa se gestó con recursos propios para resolver una problemática que ambos conocían de cerca. "Decidimos invertir nuestros ahorros y los de nuestras familias, comenzando con aproximadamente US$ 50.000 para desarrollar el producto y realizar el primer estudio clínico", recuerda Yahia sobre los inicios de la compañía. "La salud mental necesita herramientas que integren la historia clínica, la biología del paciente y la evidencia farmacológica. Esa integración puede ayudar a reducir el tiempo hasta encontrar un tratamiento adecuado", complementa Nielsen sobre el propósito de la plataforma.

Lo que comenzó como una prueba de concepto hoy exhibe datos clínicos robustos. En un estudio recientemente completado en Buenos Aires sobre 72 pacientes con depresión mayor —evaluados a 12 semanas mediante la escala HAM-D17—, los pacientes tratados con el soporte de Neomente tuvieron casi seis veces más probabilidades de alcanzar la respuesta clínica (69,4% vs. 27,7%) y más de ocho veces más probabilidades de lograr la remisión de la enfermedad (58,3% vs. 13,8%) en comparación con el tratamiento habitual.
En el ecosistema local, la herramienta ya fue utilizada en más de un centenar de casos clínicos en población adulta, geriátrica y pediátrica (abarcando depresión mayor, ansiedad generalizada, trastorno bipolar y psicosis) en instituciones de referencia como INECO, Hospital Alemán, Hospital Universitario Fundación Favaloro y Hospital Borda.
Con esta validación, la startup articula un modelo de negocios B2B orientado a clínicas, laboratorios y organizaciones de salud. Mientras en la región opera como soporte al médico, su desembarco en Estados Unidos apunta directamente a los payers (aseguradoras y financiadores) e instituciones médicas en plena transición hacia modelos de value-based care (atención basada en valor), donde el pago se vincula a los resultados clínicos y la eficiencia económica.

El salto hacia Norteamérica dio un paso decisivo al presentar formalmente una Q-Submission ante la U.S. Food and Drug Administration (FDA), una instancia clave para recibir retroalimentación temprana de la agencia sobre el encuadre regulatorio, el alcance clínico y los criterios de evidencia necesarios para operar en ese mercado.
Paralelamente, la operación comercial en suelo estadounidense cobra tracción tras la incorporación de ejecutivos estratégicos: Douglas Albrecht se sumó como President & Chief Commercial Officer de Neomente Corp, mientras que Chris Dennis asumió como Chief Medical & Strategy Officer (U.S.). Fruto de esta gestión, Neomente selló su primer Business Associate Agreement (BAA) bajo la normativa HIPAA con una empresa de salud mental neoyorquina que atiende a unos 2.000 pacientes. "Este acuerdo constituye la base operativa de nuestro primer piloto en ese mercado", explica el CEO.
La tesis económica es clara: demostrar que una selección médica precisa y temprana reduce los costos de consultas recurrentes, internaciones y rotación de fármacos. "A partir de esa evidencia, proyectamos evolucionar hacia un esquema de shared savings o ahorros compartidos: la clínica, el financiador y Neomente comparten una parte de los ahorros generados respecto de los costos esperados. De esta manera, nuestros ingresos quedan alineados con el valor clínico y económico aportado", detalla Yahia.
Conseguir financiamiento para escalar una solución de deep tech desde América Latina representa uno de los mayores desafíos del trayecto. Hasta la fecha, la empresa se financió mediante capital ángel —con fuerte participación de médicos, psiquiatras y neurólogos—, aportes de los fundadores y programas públicos de Argentina y España. Actualmente, la firma estructura su primera ronda semilla con fondos de Venture Capital para financiar la adaptación tecnológica post-FDA, la ejecución del piloto neoyorquino y la protección de propiedad intelectual en EE.UU. y Europa.
Esta arquitectura se complementa con un ecosistema de alianzas estratégicas de alcance global. Por un lado, el acuerdo de co-marketing e integración tecnológica con Thermo Fisher Scientific facilita la incorporación de información genética y biomarcadores directamente en la plataforma. En materia de infraestructura, la alianza con Google Cloud —a través del programa Google for Startups— garantiza soporte en seguridad y escalabilidad bajo estrictas normativas HIPAA y GDPR. Finalmente, la integración con NVIDIA mediante sus programas Healthcare e Inception permite desplegar modelos avanzados de inteligencia artificial aplicados al desarrollo de nuevas capacidades diagnósticas.

En cuanto a la eficiencia operativa, Neomente opera con un equipo central de unas cinco personas, respaldado por consultores y partners tecnológicos especializados que, en varios casos, también han ingresado como inversores. "Tradicionalmente, la cantidad de empleados permitía estimar el tamaño o la madurez de una empresa. La inteligencia artificial está cambiando esa relación: un equipo pequeño puede alcanzar niveles de productividad que antes requerían estructuras mucho mayores", reflexiona Yahia.
Lejos de buscar la automatización ciega, la plataforma integra guías clínicas internacionales, comorbilidades, interacciones farmacológicas y variantes genéticas, entregando al profesional un informe personalizado, explicable y revisable. Esta arquitectura resulta crítica no solo para el especialista, sino para la atención primaria: en mercados como el estadounidense, una porción sustancial de los psicofármacos es indicada por médicos generales debido a la escasez global de psiquiatras.
De cara a los próximos años, los planes de Neomente incluyen el lanzamiento de un segundo módulo de seguimiento clínico asistido, la expansión hacia Europa y la consolidación de su red de payers en EE.UU.. "Nuestra aspiración es que Neomente deje de ser solamente una herramienta para casos individuales y se convierta en una infraestructura de salud mental de precisión, capaz de integrar información clínica, genética y de laboratorio dentro del flujo habitual de atención", concluye Yahia.