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Negocios

A los 26 años fundaron un restó de street food asiático y abrieron locales durante la pandemia

Laura Mafud

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Inspirados en un viaje que hicieron a Chicago y tras invertir US$ 80.000, cuatro amigos fundaron Koi en 2016. Hoy tienen cuatro puntos de venta y ya planean el desarrollo de franquicias.

29 Agosto de 2021 12.42

En 2016, Juan Manuel López, Sebastián Leandro Guido, Delfina Paz Fernández Spadavecchia, Nicolás Flavio Visentin tenían 26 años y, tras una inversión inicial US$ 80.000, fundaron Koi, una empresa gastronómica, con una propuesta de platos de origen de Asia del Este reversionados en fusión con los sabores e ingredientes argentinos.

Dos de los socios son cocineros profesionales, con experiencia trabajando en restaurantes y hoteles. López tenía una empresa constructora y Guido era estudiante de Agronomía, con una pequeña empresa de alojamiento para estudiantes extranjeros, además de ser bartenders profesionales.

"Los cuatro, amigos de muchos años, fuimos siempre amantes de la gastronomía y, viendo que empezaba el boom de la cerveza artesanal, identificamos un nicho disponible en el rubro, por la falta de propuestas gastronómicas que acompañaran esos modelos, por fuera del clásico de la hamburguesa con papas fritas", comparte López en diálogo con Forbes.

El ramen, un plato típico de la cocina asiática.

La recepción por parte del mercado fue positiva. "Esto nos permitió poder seguir mejorando y desarrollando la propuesta sin necesidad de mayor inversión de parte de los socios. Es decir, la empresa creció con el propio capital que fue capaz de generar. Apostamos a la imagen y la comunicación como pilares de nuestro emprendimiento y el resultado fue de superar la capacidad máxima de despacho y producción al cabo de 18 meses, lo que nos impulsó a abrir un segundo local", recuerda.

La pandemia de Covid-19 los encontró con dos locales en pleno funcionamiento y un tercero listo para inaugurar (este último, dentro del Mercat Villa Crespo, que debió esperar a abril de 2021 para su efectiva apertura), además de tener otra marca lista, con producto y local propios, que terminaron incluyendo dentro de la marca Koi.

"En primera instancia, con anterioridad a que se dictamine la cuarentena estricta, tomamos la decisión de cerrar las puertas en pos de cuidar a nuestro equipo, nuestros comensales, y aportar al proyecto de 'salir de esto entre todos' lo más rápido y con el menor costo humano posible. Por supuesto, fue difícil afrontar los pagos a proveedores y de salarios en ese momento, pero tuvimos la suerte de contar con el apoyo de proveedores y de locadores", sostiene López, cofundador de Koi.

Dumplings de hongos al vapor.

Así fue que, pasados los 20 días de tomar la decisión de cerrar, y ya concluido el primer bloque de 15 días de cuarentena, entendieron que las restricciones iban a durar más de lo previsto inicialmente y entonces volvieron a abrir las puertas mediante el servicio de delivery y takeaway. "Nuestro concepto en ese momento fue cómo encontrar la manera de llevar la experiencia Koi del restaurante a la puerta de cada uno de nuestros clientes. Desarrollamos un sistema de packing que no solo mantuviera la fuerza de la estética que nos identifica, sino que también pudiera mantener el producto en óptimas condiciones. Trabajamos con Rappi, mientras en paralelo desarrollamos un sistema de delivery propio en el que el cliente tiene la capacidad de realizar su pedido de forma fácil, pagar con cualquier medio de pago y contratamos una logística tercerizada para los envíos", comenta.

En esta circunstancia, los socios recuerdan que redirigieron los esfuerzos en cuanto a comunicación para enfocarlos en esta nueva modalidad de venta. "El primer día que reabrimos (esperábamos un tráfico de a lo sumo 50 pedidos) recibimos más de 200 pedidos. En el plazo de dos meses ya habíamos abierto otro local, en el barrio de Belgrano, dedicado exclusivamente al delivery y takeaway. Esto nos permitió poder acceder con nuestra propuesta a casi toda CABA y una parte de Zona Norte", agrega López.

Un viaje de inspiración

La idea para crear Koi surgió a partir de un viaje que hicieron a Chicago, Estados Unidos. Allí no solo conocieron el producto, sino que, además, vieron de primera mano cómo en cuestión de minutos, al hacerse las 12 del mediodía, uno de los locales que vendía estas preparaciones se llenaba. "Lo interesante y novedoso de los platos para Buenos Aires, la versatilidad de poder jugar con los ingredientes y la alta demanda que tenían estos locales que vimos, con público de todas las edades, nos convenció de que este era el ingrediente clave para poder hacer un buen negocio en la Argentina. Volvimos de ese viaje seguros, 'es por acá'”, recuerda López.

Koi tiene cuatro puntos de venta y prepara su modelo de franquicias para seguir expandiéndose.

Hoy, la firma opera a través de cuatro puntos de venta (dos en Palermo, uno en Belgrano y otro en Villa Crespo) y también a través de Rappi y LovEat. Sus socios comienzan a analizar la posibilidad de cruzar fronteras. "Pero recién lo pensamos para dentro de dos años, ya que ahora estamos concentrados y trabajando en la venta de productos para retail y la expansión de la marca mediante el sistema de franquicias", adelanta.

De hecho, para lo que queda de 2021, las fichas seguirán puestas en invertir en el desarrollo de un centro de producción de alimentos, ubicado en el barrio de Paternal, donde concentrarán la producción para abastecer los cuatro locales, las futuras franquicias (de las cuales una, en el DoHo, el corredor creado entre las calles Donado y Holmberg, en Villa Urquiza, ya está vendida) y la venta de productos para retail.

"Apuntamos a decuplicar, en el plazo de un año, nuestra capacidad de producción, permitiéndonos poder encarar los proyectos de expansión mencionados anteriormente. Proyectamos poder abastecer, en plazo de cuatro años, una red de al menos 20 franquicias a nivel nacional, además de posicionarnos en las góndolas de las empresas de retail", sostienen los socios al frente de Koi, que al cierre de julio empleaba a 54 personas. "Continuamos incorporando personal para acompañar el crecimiento de la demanda con la liberación progresiva de las restricciones de la pandemia", agrega.

Koi reversiona platos del street food asiático adaptándolos al paladar argentino para lograr un producto 100% de elaboración propia. La carta, que tiene como grandes protagonistas al ramen y al dumpling, se completa con baos y buns como principales; de entradas posee opciones que van desde los harumaki, unos arrolladitos de masa filo, hasta los ebi furai, el clásico langostino rebozado en panko y escamas de coco. El menú dulce se completa con dumplings de chocolate, taikayis y crokayis, y de bebidas, ice tea y limonadas.

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