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Forbes Argentina
Fundadora de StoryEQ - Kristina Flynn.
Negocios

10 historias de personas que estaban quebradas, sin casa o en crisis y aun así fundaron negocios millonarios

Jodie Cook

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Quedarse sin techo, sin ingresos o al borde del colapso no detuvo a estas personas. Frente a la desesperación, eligieron probar una idea, dar un paso o intentarlo una vez más. Hoy generan millones y marcan el rumbo en sus industrias.

4 Febrero de 2026 16.16

La idea de que hace falta dinero para ganar dinero deja a mucha gente talentosa afuera. Esperan una inversión, ahorros o ese momento financiero ideal que nunca llega. Roxanne Quimby creó Burt's Bees con US$ 200 en ferias de artesanías. Craig Newmark lanzó Craigslist como una simple lista de correos para amigos. Brian Chesky y Joe Gebbia pusieron en marcha Airbnb alquilando colchones inflables en su departamento para poder pagar el alquiler. No esperaron. Empezaron igual.

Tocar fondo tiene algo extraño: parece el final, pero muchos fundadores que crecieron de verdad lo ven como un punto de partida. Yo toqué fondo en la adolescencia, y esa experiencia marcó todo lo que vino después.

Arranqué mi primer negocio con menos de mil libras ( US$ 1.350 dólares estadounidenses) y lo vendí por una cifra de siete dígitos. La plata llegó después. Lo primero fue la decisión de empezar desde cero.

Estos diez emprendedores enfrentaron situaciones de desesperación económica que habrían justificado dejar todo: rechazos de tarjetas de crédito, negocios fundidos, falta de vivienda, internaciones psiquiátricas. Aun así, construyeron. Sus historias muestran que la lucha que estás atravesando podría ser justo lo que te lleve a tu mayor logro.

Cómo estos fundadores convirtieron una crisis financiera en ingresos de seis cifras

Le rechazaron la tarjeta al comprar medicamentos para su hijo enfermo

Hace dos años, Kristina Flynn sentía que su emprendimiento ya estaba encaminado. Pero todo cambió: perdió decenas de miles de dólares, otro negocio se fundió y su esposa le dijo que no podía seguir así. El momento más duro llegó en el estacionamiento de una farmacia, cuando le rechazaron la tarjeta de crédito al intentar comprar medicamentos para su hijo de cinco años, que estaba enfermo. Se quebró. Entendió que había estado esperando que alguien viniera a salvarla. "No me faltaban habilidades", dice Flynn. "Me faltaba confianza en mí misma", sostiene.

Se miró al espejo con atención y creó StoryEQ. Con el tiempo, la empresa empezó a facturar US$ 30.000 mensuales en ingresos recurrentes. Hoy su trabajo apunta a personas que tienden a pensar de más, para ayudarlas a ver y comunicar su propio valor.

Profile photo of kristina flynn

Sin hogar a los 20, referente tecnológico global a los 40

A los 20 años, Matthew Simon no tenía hogar. Dormía en el sillón de conocidos, sin un rumbo claro. Consiguió un trabajo en telemarketing y logró duplicar la cuota que le exigían. Cuando murió su padre, heredó una pequeña suma y decidió invertirla en trabajar para una startup. Armó un equipo en Ucrania y luego lo trasladó a Barcelona. "Siempre busqué transformar las desventajas en ventajas", dice Simon. Desde entonces, formó equipos en siete países, participó en los programas Mastermind y University Challenge, recorrió 52 países y actualmente cursa un doctorado en inteligencia artificial.

Profile photo of Matthew Wolff Simon

Lágrimas en la almohada antes de crear sistemas escalables

En 2018, Lucy Lewin era dueña de una guardería, pero no podía pagarle al personal. Estaba fundida, destruida y sin energías. Tenía un gran equipo y buena reputación, aunque no entendía cómo manejar el negocio. "Llegué a un acuerdo conmigo misma, entre sollozos en la almohada, de que haría lo que fuera necesario para convertirme en la persona que necesitaba ser", cuenta Lewin. Descargó una descripción del puesto de directora ejecutiva, buscó en Google la mayoría de los términos, y empezó de nuevo desde lo más básico. Hoy lanza un software para ayudar a otros líderes del sector de la primera infancia a salir de esa misma trampa. Sus consejos sobre educación se hicieron virales en LinkedIn.

Profile photo of Lucy Lewin

Cuando todo se derrumba en el mismo mes

Tracey-Jane Hughes firmó el alquiler de un local comercial justo cuando estalló la crisis crediticia de 2008 y volvió el cáncer de su madre. Las ventas se redujeron a la mitad de inmediato. Nueve meses después, su madre murió mientras el negocio se venía abajo. "Todo se desmoronaba y no podía hacer nada para detenerlo", cuenta Hughes. El miedo y la culpa la dejaron paralizada, hasta que descubrió que escucharse a sí misma le daba claridad para cada paso. Reconstruyó un negocio con ingresos de seis cifras y hoy ayuda a otras personas a hacer lo mismo.

Profile photo of Tracey-Jane Hughes FRSA

Perdió US$ 4 millones haciendo todo “bien”

Tina Singh siguió todas las reglas. Construyó negocios con gente calificada, trabajó con grandes marcas y dedicó un esfuerzo incansable. Aun así, perdió US$ 4 millones. "La parte para la que nadie te prepara no es la pérdida en sí", dice Singh. "Es el momento en que te das cuenta de que seguiste todas las reglas y aun así te estrellaste contra la pared porque no pudiste ver qué estaba fallando", agrega. Sin embargo, hubo algo que siempre tuvo claro. "Todos los éxitos y los contratiempos se redujeron a la visibilidad: saber qué estaba sucediendo en ventas, cumplimiento e inversiones en tiempo real", concluye. Reconstruyó su proyecto sobre esa base y hoy asesora a oficinas familiares para desarrollar sistemas de inteligencia privada.

Profile photo of Tina Singh

US$ 200 al mes y una pierna en un balde con hielo

En 2010, Gabe Marusca era un ejecutivo rumano que ganaba US$ 200 mensuales. Se sentaba a trabajar con la pierna metida en un balde con hielo para adormecer una lesión y poder seguir frente al escritorio. Logró salir de esa trampa, pero creó otra: dormía solo cuatro horas por noche mientras se exigía al máximo en el mundo de los negocios. Todo se vino abajo cuando un cambio en el algoritmo de Google le hizo perder el 90% de sus ingresos. "Cambié la jaula corporativa por una digital", cuenta Marusca. Volvió a empezar. Se reinventó como nómada y hoy lidera Authority in the Wild, un proyecto que ayuda a emprendedores a alcanzar libertad sin dejar la salud ni las relaciones en el camino.

Cinco rechazos de visa, cinco meses de atención psiquiátrica y luego 1,3 millones de seguidores

La educación era la vía que Toyyib Adelodun veía para salir de la pobreza. Consiguió su primera beca a los cinco años, dejó la escuela dos veces por problemas económicos, obtuvo una beca para Estados Unidos y le rechazaron la visa en cinco oportunidades. Llegó al Reino Unido en 2008, pero en medio de sus estudios sufrió una crisis de salud mental y pasó cinco meses en atención psiquiátrica. "Sin dinero. Sin trabajo. Sin vivienda estable", dice Adelodun. Se alojó en casas de otras personas, trabajó como obrero de la construcción y volvió a la universidad a los 30 años, como uno de los alumnos de mayor edad de su curso. Hoy, su historia de resiliencia dio lugar a una comunidad de 1,3 millones de personas.

Profile photo of Gabe Marusca

De huérfano y vendedor callejero a recibir honores de primera clase

Anetor Otaigbe perdió a sus padres una década antes de recibirse y empezó a vender en la calle desde muy chico para sobrevivir. Reprobó el secundario dos veces, pero no se rindió. "Pasé de ser huérfano a graduarme como uno de los mejores estudiantes de mi departamento", cuenta Otaigbe, que obtuvo matrícula de honor en ingeniería mecánica gracias a becas conseguidas por su perseverancia. Hoy avanza en su carrera profesional y colabora como voluntario en organizaciones que trabajan con chicos huérfanos cuando no está trabajando.

Profile photo of Anetor Otaigbe

LinkedIn era la única sala sin puerta cerrada

Nikolett Jaksa tenía 20 años, era estudiante universitaria en Serbia y no contaba con contactos, capital ni credibilidad. Necesitaba generar ingresos online y no tenía acceso a los círculos de negocios tradicionales. "LinkedIn era la única plataforma a la que podía acceder sin permiso", dice Jaksa. Probó estrategias de visibilidad pública, transformó la red en un negocio en su primer año, construyó una marca personal sólida y hoy trabaja con fundadores y directores ejecutivos en B2B, SaaS y SEO. Sin anuncios, sin grupos cerrados, sin tácticas virales. Solo presencia constante en el lugar donde se toman decisiones.

Profile photo of Nikolett Jaksa

Vendió su departamento para demostrar que los gigantes corporativos se equivocaban

Heather Rhodes fundó Harrow School Online, una propuesta educativa para adolescentes ambiciosos que buscaban obtener los mejores resultados académicos desde casa. Todo iba bien hasta que Pearson, la empresa dueña de la escuela, decidió cerrarla tras un cambio de CEO y de estrategia. Rhodes no estuvo de acuerdo con la decisión, vendió su departamento para financiarse y creó su propia versión: Highgrove Education. "Ya somos tres veces más grandes que Harrow School Online y estamos creciendo rápido", afirma Rhodes. Nunca había dirigido una empresa antes de 2023. Hoy, tiene estudiantes desde las Islas Caimán hasta Australia que obtienen resultados destacados.

Tu lucha actual podría ser la trampa

Diez fundadores. Sin casa, internaciones psiquiátricas, negocios quebrados, tarjetas de crédito al límite. Todos habrían tenido motivos para rendirse. Ninguno lo hizo. Tu punto más bajo no define tu futuro. Es el escenario donde puede empezar tu mayor historia de éxito. Empezá a construir.

 Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com

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