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Rebote en Wall Street y mercados globales, fuerte corrección del petróleo y el Bitcoin sube mientras la guerra ¿se enfría?

Juan Romero

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Trump dice que negocia y pospone por cinco días los ataques a Irán. Fuerte impulso a las bolsas globales, derrumbó el precio del petróleo y abrió una frágil ventana de negociación en plena guerra por el control de Ormuz.

23 Marzo de 2026 17.20

La volatilidad que dominó a los mercados desde el inicio de la guerra con Irán encontró este lunes un inesperado punto de inflexión político: el presidente Donald Trump anunció que Estados Unidos postergará por cinco días los ataques contra la infraestructura energética iraní y aseguró que Washington y Teherán “están en conversaciones” para un posible acuerdo que ponga fin al conflicto. El giro fue suficiente para revertir el ánimo de los inversores: el petróleo se desplomó a doble dígito y las acciones globales borraron en horas buena parte de las pérdidas acumuladas en las últimas ruedas.

El cambio de tono contrasta con el ultimátum del fin de semana, cuando Trump había fijado como plazo este lunes por la noche para que Irán reabriera el Estrecho de Ormuz bajo la amenaza de “obliterar” sus centrales eléctricas si no cedía. Ahora, según la nueva señal de la Casa Blanca, los golpes sobre la infraestructura energética quedarán en suspenso durante cinco días mientras avanzan los contactos diplomáticos.

La reacción más inmediata se vio en el mercado de crudo. Los futuros de Brent cayeron con fuerza y perforaron por primera vez en días el umbral de los 100 dólares, reflejando la expectativa de que los flujos de energía a través del Golfo Pérsico puedan normalizarse gradualmente. Al cierre de la sesión de futuros, el Brent se desplomó 11% y terminó en 99,94 dólares por barril. El WTI, referencia en Estados Unidos, también retrocedió con fuerza, en línea con el alivio de las primas de riesgo geopolítico que se habían inflado ante el riesgo de ataques cruzados contra infraestructura petrolera y eléctrica en la región.

Las acciones aprovecharon la ventana de respiro. Los tres principales índices de Wall Street cerraron en terreno positivo, con el Dow Jones Industrial Average ganando 631 puntos, equivalentes a un avance del 1,4%. Los 11 sectores del S&P 500 terminaron en verde, pero el impulso fue particularmente fuerte en consumo y turismo, dos segmentos muy sensibles al costo del combustible. United Airlines y American Airlines subieron más de 3,5% cada una, mientras que Norwegian Cruise Line se disparó 6,2%, reflejando el alivio inmediato que aporta un petróleo más barato sobre sus costos operativos.

El apetito por riesgo también se trasladó a los segmentos más volátiles del mercado. El Russell 2000, índice que agrupa a compañías de menor capitalización y suele leerse como termómetro de la confianza en el ciclo económico estadounidense, repuntó 2,7% tras haber caído a territorio de corrección el viernes. En Europa, el Stoxx 600 —que había llegado a ceder más de 1,5% en la rueda— dio la vuelta y terminó con una ganancia del 0,6%, acompañando el giro de sentimiento tras el mensaje de Trump sobre las conversaciones con Irán.

El movimiento no se limitó a acciones y petróleo. El oro, que había funcionado como refugio durante las jornadas más tensas, recortó parte de sus pérdidas iniciales después de que el presidente estadounidense extendiera de facto su propio plazo, aunque terminó el día todavía 3,6% abajo. El metal precioso venía de cerrar la semana previa con un fuerte retroceso, presionado por el temor de que el conflicto en Medio Oriente mantenga las tasas de interés en niveles elevados por más tiempo.​

En la curva de deuda soberana de Estados Unidos también se observó una corrección. El rendimiento del Treasury a 10 años, que más temprano había superado el 4,4% ante el temor a una escalada militar y a más presión inflacionaria vía energía, retrocedió tras conocerse las señales de diálogo y terminó el día en 4,334%. Menos temor a un shock de oferta inmediata en el crudo se tradujo en compras de bonos y, por lo tanto, en tasas algo más bajas.​

Incluso los criptoactivos se subieron al rebote de riesgo. Bitcoin saltó alrededor de 4%, en sintonía con la mejora del tono general del mercado y el repunte de otras criptomonedas, que suelen amplificar en ambos sentidos el humor de los inversores globales.​

Más allá del rally intradiario, la señal de fondo es que los mercados continúan hipersensibles a cada gesto político vinculado al conflicto en Irán y al control del Estrecho de Ormuz, arteria por la que fluye cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo. La decisión de Trump de ganar tiempo abre una ventana de cinco días en la que se jugará no solo el desenlace militar inmediato, sino también la trayectoria de corto plazo de la inflación energética y, por extensión, de las expectativas de tasas de interés en Estados Unidos y Europa.

Para América Latina —importadora neta o exportadora marginal de energía según el caso—, el movimiento tiene una doble lectura: un Brent por debajo de los 100 dólares alivia presiones fiscales y cambiarias en economías dependientes de combustibles importados, pero al mismo tiempo ratifica que la región seguirá operando bajo un régimen de precios volátil, condicionado más por decisiones geopolíticas en Washington y Teherán que por fundamentos de oferta y demanda. En ese contexto, el lunes dejó una lección clara para los inversores: en el nuevo tablero de la energía, un solo post presidencial puede borrar en horas una semana de pérdidas… o sumar nuevos riesgos a un mercado que ya venía caminando sobre hielo delgado.

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