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Lukas Nicolino
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Quién es el artista argentino que vende criptoarte con fines solidarios

Laura Mafud

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Hace 21 años Lukas Nicolino tuvo un accidente que le dejó una discapacidad en la mano derecha. Aprendió a pintar con la zurda, hoy retrata a celebrities y apoya causas benéficas.

08 Agosto de 2021 10.52

Lukas Nicolino es licenciado en Relaciones Públicas e Institucionales por la Universidad de Belgrano y cuenta con un posgrado en Mercado de Capitales por la Universidad del Salvador. Trabajó para grandes empresas, como Citibank, BBVA y Puente Hnos Sociedad de Bolsa; vivió en España y Portugal y, a su regreso a la Argentina, aterrizó primero American Express y luego vendió propiedades en el exterior para una compañía estadounidense. Pero, hace poco más de un año, su vida dio un giro de 180 grados. Hoy, este criptoartista de 39 años retrata a celebrities y ayuda a causas benéficas.

"En mayo de 2020, durante la pandemia, agarré por primera vez un pincel con mi mano izquierda, dado que tengo una discapacidad en mi mano derecha, producto de un accidente que tuve en 2000 y, sin conocimientos previos sobre pintura, hice un mural en la pared de mi departamento (hoy devenido en estudio) y allí comenzó este viaje increíble", comparte Nicolino, quien cuenta que comenzó a pintar para escapar del dolor y del aburrimiento, producto de la pandemia, en diálogo con Forbes.

Pintar el mural le llevó ocho días. La felicidad que le dio hacerlo fue tal que, una vez terminado, no pudo parar. "Quería seguir pintando más paredes, pero preferí comprar bastidores y empecé a pintar para regalar. Luego comenzaron a llegar los pedidos. Después, empecé a retratar celebridades y llegó el primer caso de ayuda que fue Aarón, un niño que a los cuatro años se incendió por completo y perdió sus dos manos, a su mamá y quedó desfigurado. Eso fue un antes y un después, ahí comenzó mi camino de ayudar y no paré más", comenta.

El criptoarte es una nueva forma de arte vinculada a la tecnología blockchain. Básicamente, consiste en digitalizar las obras (pinturas, esculturas, fotos, canciones, entre otras) para luego ser comercializadas en el metaverso (universo virtual). "La gran ventaja que ofrecen las tecnologías descentralizadas es que permiten una alternativa digna para que el artista pueda vivir de su arte sin depender de una galería ni intermediarios, ya que se establece una relación directa con el coleccionista, manteniéndose un registro transparente, inalterable y público de quién es el autor de una obra y quienes han sido sus legítimos dueños", comparte.

La idea de incursionar en el criptoarte se la propuso hace varios meses Franco Gallo San Martín, su amigo y manager. "En su momento me habló de NFTs pero la realidad es que no le presté atención. Luego de un tiempo, una amiga me sugirió tokenizar (convertir en NFT) mis obras y en ese momento vi todo clarísimo, entendí que era por ahí el camino, el universo me estaba dando señales y decidí escucharlo y tomar acción".

Foco solidario

Nicolino venía pensando en cómo poder juntar fondos en dólares para las causas que apoyo y encontró en el criptoarte el medio para hacerlo.

"Dejé de pintar y me adentré de lleno en el mundo del criptoarte: fueron unos 15 o 20 días que investigué y estudié incansablemente y me convertí en el primer artista argentino en utilizar el criptoarte con fines solidarios", dice. Y agrega: "La información proporcionada por los colegas del colectivo NFTs Latinoamérica fue clave en mi proceso de aprendizaje".

Como parte de este recorrido, Nicolino creó el colectivo Criptoartistas Unidos con Fines Solidarios. "En un grupo de chat de Clubhouse en el que participaba escuché a Connie Ansaldi hacer un paralelismo entre lo que están haciendo actualmente los cantantes con los featurings (juntarse dos o más artistas para componer o cantar un tema) y lo bueno que sería hacer lo mismo con el arte. Ese fue otro momento de iluminación, dado que vi con mucha claridad la magnitud que podría tener aliarme con otros artistas para hacer obras y potenciarnos mutuamente", recuerda.

Como Nicolino pinta en acrílico sobre bastidor, se le ocurrió ofrecer a varios criptoartistas que intervinieran sus obras y así ayudarse mutuamente a difundir. "Dos de ellos, Joaquín Alfaro, de El Salvador, y Diego Sandler, de la Argentina, aceptaron, y así comencé, pero la idea del colectivo no había surgido aún", agrega.

El colectivo surgió un poco más adelante. Un día, la criptoartista mendocina Silvina Palmieri lo contactó y le propuso hacer un vivo de Instagram para hablar de criptoarte. Nicolino aceptó con gusto. 

"Al otro día me despierto y, mientras me estoy bañando, tengo otro momento de iluminación, así como estaba el colectivo de Criptoartistas Hispanohablantes, en el cual se ayudaban mutuamente para sacarse dudas sobre cómo adentrarse en este mundo, dije, tengo que armar un colectivo de Criptoartistas que quieran ayudar. Ni bien terminé de bañarme creé el colectivo de Criptoartistas Unidos con Fines Solidarios; éramos solo dos miembros, Silvina y yo, pero a los pocos días ya éramos más de 20".

Lukas Nicolino apoya causas solidarias.


La idea del colectivo es potenciarse, primero, y principalmente a través de la difusión. Cuando uno comunica, el resto sale a replicar en todas sus redes sociales, como Instagram y Twitter. "Por otro lado la idea es hacer obras en conjunto, pero eso lo dejamos para el mediano plazo, ya que material para comercializar tenemos de sobra", agrega.

Actualmente, el colectivo se encuentra enfocado dos casos que venía apoyando Nicolino. Por un lado, la ONG Dar es Dar, de la cual es embajador. Para eso, lanzó 1000 copias de su primer NFT llamado Reborn en el que resume en dos minutos y medio los últimos tres años de su vida. Por otro lado, están con varios NFT para recaudar fondos para Valentín Lemos, un niño de cinco años que necesita implantes auditivos que cuestan US$ 17.500. "Para esto estamos comercializando una obra que realicé de Diego Simeone autografiada por él y otra del cantante L-Gante", cuenta.

El colectivo ya está rindiendo frutos concretos, avalados por las 87 ventas de NFT que lleva hasta el momento. 

"Hace unos días tuve el honor de ser contactado por Juan Pablo Papaleo, cofundador del Museo de Arte Latinoamericano (MALa), el cual selecciona a los 100 criptoartistas más destacados de Latinoamérica y me invitaron a formar parte. Gracias a esta convocatoria surgió un nuevo proyecto dentro del MALa, al cual llamamos B.U.E.N.A (Brillante Unión Entre Nuestros Artistas), lo que es ni más ni menos que una colección de obras con fines benéficos, lo cual está completamentamente alineado con mis objetivos y los del colectivo de criptoartistas que lidero", añade.

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