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Forbes Argentina
El ministro Luis Caputo con el titular del Banco Mundial, Ajai Banga (World Bank
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Nueva fase para el plan económico: con reservas netas positivas, el Gobierno garantiza la refinanciación de deuda y apunta a recuperar actividad

Virginia Porcella

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Los avales anunciados por el Banco Mundial descomprimen la presión sobre el Banco Central y también sobre el ajuste del Tesoro. Las medidas para impulsar la reactivación.

17 Abril de 2026 07.05

El equipo económico parece avanzar en una nueva fase del plan económico, en el que ya no sólo bajar la inflación es prioridad sino también acumular reservas y, sobre todo, reactivar la economía. Con reservas netas positivas por primera vez en dos años, que según los cálculos del economista Federico Machado ascienden a unos US$ 600 millones, el ministro de Economía, Luis Caputo, logró ayer despejar una de las principales dificultades para seguir acumulando divisas y cumplir la meta de US$ 8.000 millones que impone el FMI para fin de año. Según anunció el funcionario y confirmó luego el Banco Mundial, el Gobierno negocia avales del organismo multilateral por US$ 2.000 millones -otros US$ 1.000 provendrían del BID y la CAF- para refinanciar la mayor parte del próximo vencimiento de julio, por unos US$ 4.300 millones con acreedores extranjeros. Técnicamente, esas garantías se aplicarían a respaldar un crédito a 7 años de plazo que se negocia con un pool de bancos a una tasa muy inferior a la del mercado, entre 5,5% y 6,5% anual. El Banco Central evita así venderle al Tesoro los dólares necesarios para afrontar el pago de la deuda a la vez que se relajará la presión sobre las cuentas públicas ya que no habrá que cubrir, al menos en su mayor parte, el vencimiento con recursos corrientes.  Es decir que ell Banco Central ya no necesitará usar reservas internacionales para cubrir esos pagos y podrá aumentar el nivel de acumulación proveniente de la compra de divisas, lo que además ayudará a sostener la estabilidad cambiaria. Por otro lado, el Tesoro no tendrdá que destinar  ingresos fiscales al pago de capital, porque los vencimientos se cubren con nuevos desembolsos. En otras palabras, cede la presión sobre el ajuste fiscal lo que, a su vez, contribuiría a promover una reactivación económica, el nuevo desvelo del Gobierno.

En esa linea, el Central dispuso una reducción de los encajes bancarios de cinco puntos porcentuales a partir del 1° de abril de 2026, acompañada por una flexibilización en las normas de integración diaria. Hasta ahora, las entidades debían mantener el 95% de los encajes en forma inmediata, pero con la nueva normativa ese porcentaje baja al 65%, lo que otorga mayor margen de maniobra a los bancos para administrar su liquidez. Además, se eliminaron las restricciones de plazos para los bonos que pueden utilizarse como parte de las reservas, ampliando las alternativas de integración. La medida, que fue oficializada mediante la Comunicación A 8423, revierte el endurecimiento aplicado en 2025, cuando los encajes habían alcanzado su nivel más alto en tres décadas.

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El ministro Luis Caputo y su vice, José Luis Daza, con funcionarios del Banco Mundial

La decisión del BCRA apunta a abrir una ventana de oportunidad para reactivar la actividad a través de una mayor fluide del crédito,, pero el impacto real dependerá de la capacidad de los bancos de trasladar esa liquidez a la economía real y de la evolución de las variables macroeconómicas en los próximos meses

El objetivo declarado es liberar liquidez para dinamizar el financiamiento en pesos, abaratar las tasas y estimular la inversión y el consumo en un contexto de desaceleración económica. Con más fondos disponibles, los bancos podrían ofrecer préstamos a menores costos, lo que beneficiaría tanto a empresas como a familias. 

Sin embargo, algunos analistas advierten que un exceso de liquidez puede presionar sobre la inflación, por lo que el Banco Central deberá equilibrar cuidadosamente la expansión del crédito con la estabilidad de precios.Fausto Spotorno, director del Centro de Estudios Económicos de Orlando Ferreres. Spotorno señaló que la medida efectivamente libera liquidez y puede ayudar a dinamizar el crédito, pero advirtió que “si no hay confianza en la estabilidad macroeconómica, los bancos difícilmente canalicen esos fondos hacia préstamos productivos”. En su análisis, el riesgo principal es que la liquidez termine presionando sobre el tipo de cambio y los precios, en lugar de traducirse en inversión.

También Marina Dal Poggetto, directora de la consultora EcoGo, opinó que la baja de encajes es una herramienta útil para dar oxígeno al sistema financiero, aunque subrayó que su impacto será limitado si no se acompaña de un programa económico consistente. Según Dal Poggetto, la medida puede mejorar la capacidad de los bancos de prestar, pero “sin un marco de previsibilidad, la liquidez adicional puede volverse un factor de inestabilidad”.

En cualquier caso, la medida es bienvenida por los sectores productivos que venían reclamando un alivio para el financiamiento de capital de trabajo mientras que, de concretarse una baja de tasas, también la mora en los créditos a las familias podría empezar a normalizarse. 

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