Las acciones argentinas volvieron a captar la atención de los inversores luego de varios meses de comportamiento lateral. La combinación de una macroeconomía más estable, la caída del riesgo país, el fortalecimiento de las reservas internacionales y un escenario financiero más previsible comenzó a reflejarse en un renovado interés por la renta variable local, especialmente en los sectores bancario y energético.
Si bien el índice Merval medido en dólares aún permanece por debajo de sus máximos históricos, distintos analistas consideran que el mercado accionario argentino está dejando atrás el período de estancamiento y podría ingresar en una nueva etapa de recuperación.
Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones en Mills Capital, destacó que el principal cambio proviene del frente macroeconómico. El mercado comenzó a descontar un escenario de menor riesgo sistémico gracias al fuerte ingreso de divisas que recibirá la economía durante este año.
“En 2026, los sectores agroindustrial, energético y minero se prevé que liquidarán cerca de US$ 57.200 millones, superando el máximo histórico de 2022. La consolidación de Vaca Muerta y la minería aporta un flujo más previsible, disminuyendo la estacionalidad típica del agro”, detalló.
“A esto se suma el programa financiero presentado recientemente por el ministro de Economía, que asegura la cobertura de vencimientos en moneda extranjera del Tesoro para lo que resta de 2026 y 2027, una señal que el mercado recibió con optimismo. El resultado: reservas más sólidas y menor percepción de riesgo cambiario”, añadió el especialista.
Argentina exhibe actualmente una balanza comercial con superávit récord, un proceso sostenido de desinflación, equilibrio fiscal acompañado por una menor dominancia monetaria, estabilidad en las tasas de interés y un producto bruto interno que acumula ocho trimestres consecutivos de crecimiento.
En este marco, Guido Valli, líder de Operaciones de Inversión en FDI Gerenciadora de Patrimonios, considera que el factor más importante detrás del mejor desempeño de las acciones argentinas es justamente la fuerte reducción del riesgo soberano observada durante los últimos meses.
Las tres principales agencias internacionales elevaron recientemente la nota soberana hasta B-, mientras que el riesgo país descendió hasta los 400 puntos básicos, el nivel más bajo desde el inicio de la gestión de Javier Milei y 160 puntos menos que al cierre de 2025.
"Bajo nuestro punto de vista, el mayor driver positivo de las acciones argentinas y del Merval en general es básicamente la caída del riesgo país", explicó.

Para el ejecutivo, este movimiento no solo refleja la mayor estabilidad de la economía argentina, sino también que los bonos soberanos ya recorrieron gran parte de su proceso de normalización.
"Cada vez queda menos margen para la normalización de los bonos y la suba de sus precios. Por eso muchos de los flujos que buscan aprovechar la mejora de la economía argentina deberían dirigirse necesariamente hacia el Merval y las acciones", sostuvo.
A pesar de la mejora del contexto, las valuaciones aún muestran cierto rezago. El Merval medido en dólares contado con liquidación acumula una suba de apenas 6,6% en lo que va del año, una recuperación moderada si se compara con el máximo alcanzado en enero de 2025, cuando llegó a 2.343 puntos.
Esta diferencia alimenta la expectativa de que todavía exista margen para nuevas subas si continúan mejorando las variables macroeconómicas y financieras.
Para el analista técnico de mercados financieros Rubén Ullúa, si el mercado rompe la zona de consolidación en la que se encuentra actualmente, podría liberarse la tendencia alcista de fondo.
“Hay que ver si lo rompe con volumen o no. Yo preferiría esperar la validación, es decir, recién el quiebre de los máximos de 2.200/2.270 puntos, que son los máximos que vimos hace un par de semanas”, relató.
En este escenario, Mills Capital identifica dos sectores con mayor potencial para capturar el próximo tramo alcista: energía y bancos. El complejo energético continúa beneficiándose por la expansión de Vaca Muerta, el incremento de las exportaciones de petróleo y gas y la llegada de nuevas inversiones.
Sin embargo, el sector financiero aparece como uno de los grandes candidatos para liderar el próximo ciclo bursátil. Según la firma, los bancos podrían mostrar una recuperación significativa de su rentabilidad (ROE) hacia 2027 en un contexto de tasas reales positivas y una economía que recupere gradualmente el crédito al sector privado.
Valli coincide con esta visión y señala que justamente las entidades financieras fueron las más castigadas durante el último año y medio.
Por esa razón, acciones como Grupo Financiero Galicia, Banco Macro y BBVA Argentina reaccionaron con especial fuerza tras las recientes mejoras en la calificación crediticia otorgadas por Moody's.
"La reacción fue mucho más positiva por el lado de las acciones que por el lado de los bonos porque hoy los bonos tienen un precio bastante alto y menor potencial de suba frente a las acciones", explicó.