¿La revancha de la "vieja economía"? La acción de Walmart toca máximos mientras Amazón se desploma: qué hay detrás del derrumbe de las tech
Los montos colosales en desarrollo de inteligencia artificial y otras tecnologías de vanguardia potenció dudas sobre la rentabilidad futura de las compañías y sus valuaciones.

El 2026 arrancó con un cambio de dinámica en los mercados financieros de Estados Unidos. Mientras las grandes corporaciones tecnológicas que marcaron récords durante los años anteriores comenzaron a caer, las empresas “de la vieja economía” empezaron a resurgir.

El índice tecnológico Nasdaq llegó a caer más del 2% en las últimas dos semanas y acumula una baja del 5% desde el máximo de noviembre. En comparación, el Dow Jones Industrial Average mostró menor volatilidad e incluso avances modestos. El declive de las tecnológicas fue el principal lastre del S&P 500, con el sector retrocediendo cerca de un 2,7%.

Este movimiento se produce en medio de una rotación de los inversores desde activos de crecimiento puro hacia sectores con flujos de caja más estables. Un informe reciente de Bank of America Global Research reveló que los flujos de capital hacia acciones de consumo básico alcanzaron niveles récord, superando incluso lo observado en todo el año 2025, mientras las inversiones en empresas tecnológicas se retraían.

Ese aluvión de dinero hacia sectores considerados defensivos fue tan intenso que algunos analistas lo comparan con patrones vistos en épocas de máximos de mercado previos a grandes correcciones, como en la burbuja puntocom de los 2000.

La lógica detrás de este fenómeno es relativamente clara. Los gigantes tecnológicos estuvieron invirtiendo montos colosales en desarrollo de inteligencia artificial (IA) y otras tecnologías de vanguardia (se estima que el gasto agregado en IA de las principales empresas supera los US$ 600.000 millones en 2026), lo que elevó dudas sobre la rentabilidad futura de esas inversiones y sobre si las valoraciones actuales reflejan adecuadamente los retornos esperados.

Por este motivo, el ETF que sigue al grupo conocido como las Siete Magníficas (compuesto por Apple, Microsoft, Amazon, Alphabet, Meta, Nvidia y Tesla) retrocedió casi 11% desde octubre de 2025, con varias de estas acciones entrando en territorio de corrección o incluso de mercado bajista.

Las caídas se extendieron más allá de las mayores capitalizaciones. Compañías de software y hardware relacionadas con la nube, subscripciones y servicios digitales sufrieron de ventas intensas, lo cual arrastró aún más al propio Nasdaq e incrementó la volatilidad general del mercado.

Por ejemplo, empresas como AppLovin y Cisco Systems registraron descensos de dos dígitos en sesiones recientes, en parte por preocupaciones sobre margen y competitividad en un contexto de automatización acelerada.

Y en el mercado local, la más castigada fue Globant. El unicornio se desplomó un 18% en las últimas tres ruedas y ya acumula una pérdida de valor del 86% desde noviembre de 2021. De todas formas, en este caso puntual, también influyeron factores propios de la empresa.

En contraste con estas tendencias, empresas y sectores considerados parte de la vieja economía mostraron mayor resistencia y, en algunos casos, crecimiento claro. El caso de Walmart es emblemático, dado que sus acciones subieron un 13% en lo que va de febrero y un 20% desde principios de 2026. Ese salto llevó a Rob Walton en las últimas semanas a compartir con Jeff Bezos el ranking de las 10 personas más ricas del mundo.  @@FIGURE@@

A su vez, Procter & Gamble saltó un 14% en el periodo y se convirtió en una de las compañías más vistas por los gestores de Wall Street por contar fundamentos sólidos para entornos inciertos, gracias a su cartera de marcas bien establecidas y su historial de desempeño incluso en períodos de contracción económica.

Del otro lado, los papeles de Amazon  atravesaron una de sus peores semanas en años. En apenas siete días, retrocedieron 16% y borraron del mercado cerca de US$ 416.000 millones en capitalización. Como consecuencia, el valor bursátil de la compañía quedó en torno a US$ 2,2 billones, mientras que el rendimiento acumulado en lo que va del año cayó a -10%. El dato contrasta con el avance de 1,4% que registró el S&P 500 en el mismo período. Eso tras un anuncio de inversión que sembró dudas entre los inversores.

Según el Financial Times, los flujos hacia fondos fuera de tecnología superaron los US$ 60.000 millones en apenas unas semanas, un monto que ya excede lo que se había invertido en todo el año anterior, y sectores tradicionalmente considerados “inmune a la IA”, como servicios públicos, alimentos, minería y construcción, se destacaron como destino natural de ese capital en búsqueda de menor riesgo.

Los analistas señalan varias razones detrás de esta dinámica. Por un lado, el temor a una sobrevaloración en tecnología, particularmente en segmentos altamente especulativos de la industria, ocasionó que las valoraciones actuales se perciban como exageradas si se comparan con los beneficios previstos, generando ventas técnicas y manuales por parte de gestores institucionales.

Una encuesta global de gestores de fondos elaborada por Bank of America y publicada el martes mostró que el 45% de los inversores consultados identificó este fenómeno como la mayor amenaza para la estabilidad financiera.

Además, la mayoría manifestó preocupación por la sobreinversión empresarial, algo que no se observaba con esta intensidad desde 2005. Según el banco, el foco está puesto en la “magnitud y la financiación” del boom de la IA, es decir, en cuánto capital se está destinando y cómo se están cubriendo esos desembolsos.

En línea con ese diagnóstico, el 53% de los encuestados considera que las acciones de IA ya se encuentran en una burbuja, apenas por debajo del máximo histórico del 54% registrado en octubre. 

Por otro lado, la ausencia de recortes de tasas de interés tan esperados como en años anteriores redujo el atractivo financiero de las acciones con ganancias esperadas muy a futuro, como ocurre con muchas tecnológicas.

De acuerdo con CME FedWatch, la probabilidad de que la Reserva Federal reduzca las tasas en 25 puntos básicos en diciembre se ubica en torno al 50%, una caída significativa frente al 90% que se estimaba en octubre.

El cambio en las apuestas refleja el tono más prudente adoptado por las autoridades monetarias. El vicepresidente del organismo, Philip Jefferson, señaló esta semana que el banco central probablemente “procedería con cautela” a la hora de avanzar con nuevos recortes. 

Los expertos consideran que, a corto plazo, esta rotación puede continuar ampliando las brechas entre sectores. Algunos indicadores técnicos muestran que más del 90% de las acciones en áreas como energía y materiales cotizan por encima de sus medias móviles clave, mientras que muchas tecnológicas luchan por mantener niveles de soporte, lo que refuerza la narrativa de un cambio de liderazgo en los mercados.