El algoritmo de la autenticidad: por qué los líderes invisibles en LinkedIn están perdiendo la carrera por el talento y los negocios
Cecilia Valleboni Forbes Staff
Cecilia Valleboni Forbes Staff
El panorama corporativo en LinkedIn cambió drásticamente. La era de los contenidos corporativos acartonados y los textos genéricos automatizados está encontrando su propio límite frente a un algoritmo cada vez más sofisticado que penaliza la falta de originalidad. En un entorno saturado por la inteligencia artificial —donde más de la mitad de las publicaciones repiten las mismas estructuras—, los directivos se enfrentan al desafío de construir una marca personal genuina. Ya no se trata solo de acumular reacciones en las primeras horas, sino de generar un valor real y duradero que despierte el interés de inversores, clientes y, fundamentalmente, del talento.

Para Guillermo González Pimiento, especialista internacional en networking y estrategia en LinkedIn, el mayor riesgo para un alto ejecutivo hoy no es la sobreexposición, sino la invisibilidad. En Hispanoamérica, apenas el 20% de los CEOs de empresas con más de 11 empleados genera contenido activamente. Este silencio digital no es neutral: impacta de forma directa en la reputación corporativa de la compañía y en su capacidad de atracción de talento. “Los profesionales más calificados dedican horas a investigar a los líderes de una organización antes de aceptar una oferta; encontrarse con un perfil desactualizado o inexistente se traduce, de inmediato, en una pérdida de confianza y de oportunidades de negocio críticas”, asegura González Pimiento.
La clave del éxito actual radica en comprender la transición hacia un modelo de "venta silenciosa", donde la autoridad digital se construye desde la generosidad y el intercambio de conocimiento, alejándose del spam comercial directo. A través de dinámicas que el experto compara con plataformas como YouTube, LinkedIn está transformando el contenido en evergreen: las publicaciones valiosas no mueren en un feed cronológico, sino que resurgen años después ante búsquedas estratégicas. Así, el perfil de un líder se convierte en una vidriera dinámica que humaniza a la organización bajo su mando.
Lograr este posicionamiento exige un delicado equilibrio entre la estrategia institucional y la esencia personal, derribando el prejuicio de que tener voz digital implica convertirse en un "influencer". González Pimiento, autor bestseller, conferencista internacional y fundador del Human to Human Hub, validó su enfoque en 67 países combinando estrategia con conexión humana. En la víspera de su llegada a Buenos Aires para participar en Symposia, donde dictará el workshop "LinkedIn, autoridad y venta silenciosa", el experto dialogó sobre los errores más comunes de la alta gerencia, el funcionamiento del nuevo algoritmo Blue 360 y el impacto de mostrarse vulnerable en una red tradicionalmente habitada por la infalibilidad.

Mencionabas un cambio importante en LinkedIn respecto a la autenticidad. ¿Cómo funciona el nuevo algoritmo y de qué manera afecta a lo que publicamos?
Ha habido un cambio este año bastante importante en el sentido en que LinkedIn está premiando aún más la autenticidad. Nos dimos cuenta de que se está generando mucho contenido con inteligencia artificial básica; contenido que, si le tapas el nombre a la persona que lo publicó, lo hubiera podido publicar cualquiera. He analizado 100 posts en LinkedIn y el 52% han sido escritos con IA básica. Entran a ChatGPT, piden un post de liderazgo y sale el post que muchos conocemos. Entonces, LinkedIn empieza a ajustar su algoritmo para buscar autenticidad y personas que efectivamente aporten a la comunidad. Crearon uno nuevo llamado BREW 360, una red neuronal entrenada con 150 billones de parámetros. En términos sencillos, cuando una persona publica, LinkedIn mira sus contenidos anteriores y su perfil para encontrar consecuencia en lo que estás publicando versus lo que dice tu perfil. Allí te dice: "Esta persona sabe de lo que habla", y empieza a mostrar el contenido a personas interesadas. Lo que cambia es que antes se buscaba un engagement temprano (likes, comentarios, compartidos en las dos primeras horas) para lograr alcance. Ahora eso no sucede. Entran dos tipos de reacciones diferentes que están premiando: los guardados y los compartidos por mensaje directo (DM).
¿Dónde está el límite para un CEO o ejecutivo de alto nivel entre construir su marca personal atractiva y generar sobreexposición o terminar siendo un personaje?
Hay que tener mucho cuidado porque hay una línea muy delgada. La sobreexposición puede jugar en contra porque los stakeholders dirán: "Este no trabaja, se la pasa en LinkedIn". Mi sugerencia es entre uno y dos posts a la semana, buscando hablarle a los stakeholders para atraer talento, inversores o hacer negocios, mostrándolo desde su marca personal porque finalmente las personas compramos a personas. Debe haber autenticidad y no ser un "copiar y pegar" del comunicado de prensa, algo que veo mucho en líderes y no genera cercanía. Si bien es una marca personal, la sombrilla detrás es la empresa a la cual representa, por lo que ambos ganan.
En esto de ser autoridad en la plataforma, ¿cuál es el error más común que ves en directores, CEOs o fundadores al gestionar sus perfiles?
Los masajeos del ego. Es el error más común. Se sigue creyendo que el gran título los respalda y se ponen en un entorno por encima de sus audiencias, cuando nos debemos a nuestros clientes y audiencias. No somos personajes lejanos e inalcanzables. Pero ese error no es tan grande como el de no aparecer, el estar callado. Solo el 20% de los CEOs en Hispanoamérica genera contenido. Muchos tienen perfiles de LinkedIn con el cargo de hace 15 años o son perfiles silenciosos que no interactúan. Es un error grandísimo porque cuando vas a hacer un negocio o hablar con un medio, van a mirar tu perfil. Si yo tuviera un perfil inactivo, quizás cancelarías la entrevista pensando que no tengo nada que decir. Además, un talento se toma en promedio 6 horas estudiando a la empresa antes de decidir si se postula o acepta un proceso. Si no encuentra en sus directivos información que le dé confianza, perdiste ese talento.

Existe el prejuicio entre los directivos de no querer convertirse en un "creador de contenido" o "influencer". ¿Cómo se trabaja eso desde la alta gerencia?
Sí. Manejamos perfiles de grandes CEOs de multinacionales y lo primero que me dicen es: "Yo no quiero ser influencer, no quiero que cuando llegue al club me digan que llegó el youtuber o el linkediano". Ellos quieren tener una voz y, sobre todo, dejar un legado. Lo esencial es trabajar desde su autenticidad e ir guiándolos para que logren posicionarse sin dejar de ser ellos mismos: compartiendo qué libros lee, dónde estuvo o felicitando a su equipo.
Explicame conceptualmente cómo definirías la "venta silenciosa" a través del networking.
Mucha gente comete el error de intentar venderle de inmediato a un contacto y queman la oportunidad. La venta silenciosa busca: tener un perfil tipo landing page (vitrina de tu marca), generar contenido auténtico, aplicar el storytelling mostrando vulnerabilidad (no ser perfecto), hacer comentarios de valor en perfiles estratégicos y abrir espacios de networking (en vivos, eventos, ayudar a otros). Así las oportunidades de negocio llegan solas; me ha pasado con diversos contratos. Si uno ayuda, recibe.