La calificadora elevó la nota de la petrolera a “B-” con perspectiva estable, impulsada por la mejora soberana, el avance de Vaca Muerta y mejores indicadores financieros. Sin embargo, advirtió que el riesgo argentino todavía condiciona futuras subas.
Según el informe, la consolidación en la categoría “B” ampliaría la base de inversores, favorecería una compresión de spreads y daría nuevo impulso a los bonos, especialmente en el tramo largo de la curva.
La calificadora valoró el ajuste fiscal, la recuperación de reservas y el fortalecimiento del frente externo, aunque advirtió que la inflación, los vencimientos de deuda y la sensibilidad política siguen marcando un escenario de alta fragilidad.
Tras el ajuste fiscal y la desaceleración de los precios, la agencia ve posibilidades de subir la nota si el BCRA suma dólares y vuelve el crédito voluntario; la fragilidad externa sigue siendo el talón de Aquiles.
La suba responde a la implementación de un nuevo programa con el FMI, la apertura del mercado cambiario y un fuerte ajuste fiscal que permitió recomponer reservas y contener la inflación. Moody´s seguiría el mismo camino