Informe Forbes: ahora el mercado espera una nueva etapa de desinflación "más consistente"
La inflación de junio bajó a 1,9% y la medición núcleo alcanzó su menor nivel en casi un año, una señal que reforzó el optimismo de los bancos de inversión. Sin embargo, ciertos factores condicionan la posibilidad de consolidar la tendencia.

La inflación argentina volvió a ubicarse por debajo del 2% mensual y reavivó entre los bancos de inversión la expectativa de que el proceso de desaceleración de precios haya ingresado en una etapa más consistente. El dato de junio, sin embargo, también expuso los obstáculos que todavía deberá atravesar el Gobierno para sostener la tendencia: la persistencia de los servicios, los ajustes en precios regulados y una inercia difícil de quebrar sin un ancla monetaria plenamente creíble.

El Índice de Precios al Consumidor avanzó 1,9% en junio, frente al 2,1% registrado en mayo. Fue la primera variación inferior al 2% en diez meses y estuvo ligeramente por debajo del 2% previsto por el consenso del mercado y por el último relevamiento de expectativas del Banco Central. En términos interanuales, la inflación subió de 33,2% a 33,5%, debido principalmente a una base de comparación desfavorable, mientras que en la primera mitad de 2026 acumuló 16,8%.

Más allá del dato general, la principal señal positiva apareció en la inflación núcleo, que excluye los componentes estacionales y regulados. Esa medición se desaceleró de 1,9% en mayo a 1,6% en junio, su nivel más bajo desde julio del año pasado. Para J.P. Morgan, Morgan Stanley y Goldman Sachs, esa evolución ofrece una lectura más favorable que el índice general porque muestra una moderación en la tendencia subyacente de los precios y no solamente el efecto de factores transitorios.

El comportamiento de los alimentos resultó decisivo. El rubro aumentó 1,3%, muy por debajo del promedio mensual de los meses anteriores, mientras que el precio de la carne permaneció prácticamente sin cambios, con una suba de apenas 0,1%. El dato reforzó la idea de que uno de los shocks que había complicado la desinflación durante la primera parte del año comenzó a perder fuerza.

El comportamiento de precios en el rubro alimenticio fue clave para la baja de la inflación núcleo (Pexels)

Morgan Stanley sostuvo que el impacto reciente de la carne ya habría quedado atrás. El banco también observó que la moderación de los alimentos se produjo a pesar de aumentos significativos en algunos productos estacionales, como el tomate en el Gran Buenos Aires. Para la entidad, la menor presión de la carne y del petróleo debería contribuir a estabilizar los salarios reales y abrir la puerta a una recuperación gradual del consumo durante la segunda mitad del año.

El mapa inflacionario, de todos modos, está cambiando. Los bienes aumentaron 1,4% en junio, mientras que los servicios avanzaron 2,9%. La brecha muestra que las mayores presiones ya no están concentradas en los alimentos o en los productos de consumo masivo, sino en rubros más persistentes como alquileres, electricidad, salud, transporte y turismo.

Recreación y cultura encabezó las subas con un incremento de 4,2%, impulsado por los paquetes turísticos vinculados con el Mundial y las vacaciones de invierno. Vivienda y servicios básicos avanzó 3,3%, en medio de aumentos en electricidad y alquileres, mientras que salud trepó 2,9%. Los precios regulados, por su parte, aumentaron 2,3% y volvieron a ubicarse por encima del índice general.

Goldman Sachs destacó que, salvo en enero de este año, la inflación de los precios regulados se mantuvo sistemáticamente por encima de la inflación núcleo desde mayo de 2025. Desde la llegada de Javier Milei a la Presidencia, los regulados acumularon una suba cercana al 510%, frente a un incremento de alrededor de 305% en los precios núcleo, una diferencia que refleja la magnitud de la recomposición de tarifas y otros valores administrados.

J.P. Morgan calculó que los precios regulados, estacionales y de la carne explicaron en conjunto 7,7 puntos porcentuales de la inflación acumulada en el año, casi la mitad del total. Esa participación es considerablemente superior a la observada en el mismo período de 2025, cuando esos componentes representaban cerca de un tercio del aumento general de los precios.

El dato de junio, por lo tanto, parece confirmar que la desinflación retomó el camino descendente, pero no garantiza que la baja continúe de manera lineal. Los primeros relevamientos de julio analizados por J.P. Morgan mostraron una aceleración moderada en alimentos, particularmente en carne de pollo, frutas y verduras. El banco estima una inflación cercana al 2,2% para el mes, levemente por encima de su proyección original de 2,1%.

La presión del petróleo también aparece como una variable relevante (Créditos: Yoshi Canopus)

La presión del petróleo también aparece como una variable relevante. El aumento del crudo provocado por las tensiones en Medio Oriente postergó cualquier posible reducción de los combustibles en Argentina. Según J.P. Morgan, incluso si el precio internacional retomara una trayectoria descendente, sería poco probable observar una baja en los surtidores antes de septiembre, dado que los valores locales todavía deberían recuperar terreno frente a los costos acumulados.

Las previsiones para el cierre de 2026 muestran diferencias importantes entre los bancos. J.P. Morgan espera que la inflación mensual promedie 1,9% durante el tercer trimestre y se desacelere a 1,5% en el cuarto, con una tasa interanual de 30% en diciembre. Goldman Sachs proyecta 29%, aunque considera que los riesgos alrededor de esa estimación están moderadamente inclinados al alza.

Mariva presenta una visión más optimista en su escenario base. La entidad prevé que la inflación mensual promedie 1,3% durante los próximos tres meses, caiga por debajo del 1% hacia el cuarto trimestre y cierre el año en 23,8%. Sin embargo, también contempla una alternativa más desfavorable, en la que la inflación permanezca cerca de 2,3% mensual y termine 2026 en 35,7%.

Para Mariva, la restricción monetaria será fundamental. La base monetaria creció a un ritmo promedio de 1% mensual durante el primer semestre y el Banco Central mantuvo una presencia activa para reducir la volatilidad de las tasas de interés y del tipo de cambio. La firma considera que ese esquema es compatible con una inflación descendente, aunque identifica como principal amenaza la persistencia de las expectativas.

El BCRA tuvo éxito en su tarea de reducir la volatilidad de las tasas y el tipo de cambio (Banco Central Crédito: Casa Rosada).

Ese punto también aparece en el análisis de Morgan Stanley. El banco considera que la desinflación continuará siendo uno de los pilares de su visión constructiva sobre Argentina, pero advierte que romper la inercia sin un ancla monetaria clara y plenamente creíble seguirá siendo un desafío. Una política monetaria restrictiva puede reducir la inflación con el tiempo, aunque el costo será mayor si empresas y consumidores continúan formando precios sobre la base de expectativas elevadas.

La dificultad consiste en sostener el endurecimiento monetario sin profundizar la debilidad del consumo ni deteriorar el crédito. Mariva recordó que los ingresos reales de los hogares cayeron de manera considerable durante la primera mitad del año y que el Gobierno busca evitar tasas demasiado altas después del aumento de la morosidad y de la contracción de los préstamos a las familias.

El dato de junio representa así una mejora concreta, pero también marca el inicio de una fase posiblemente más compleja. Los shocks de carne, combustibles y tarifas que impulsaron la inflación a comienzos de 2026 comenzaron a disiparse. A partir de ahora, la prueba será reducir la inflación de los servicios, administrar las correcciones de precios regulados y convencer a los agentes económicos de que la desaceleración puede sostenerse.

Wall Street coincide en que el proceso volvió a avanzar en la dirección correcta. La discusión ya no pasa únicamente por perforar el 2% mensual, sino por determinar si la Argentina puede transformar esa baja en una tendencia estable, aproximarse al 1% hacia fin de año y evitar que la inercia vuelva a interrumpir el camino.