En el medio del impacto político por el escándalo de los audios por presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad sobre el filo del cierre de la campaña electoral, el Banco Central endureció las condiciones de liquidez en el sistema financiero en el marco del "apretón monetario" que ajusta cada vez más. Esa política empieza a encender algunas luces de alerta. El último informe especial de la consultora 1816, titulado irónicamente "Encajes endógenos", advierte sobre la creciente fragilidad del sistema financiero argentino en un contexto de tasas récord, exigencias crecientes al sector bancario y volatilidad cambiaria. El análisis llega en un momento de alta tensión política y económica, marcado por la incertidumbre electoral y la fuga de capitales hacia el dólar.
Encajes y presión sobre los bancos
El reporte detalla que las exigencias de encajes —los fondos que los bancos deben inmovilizar en el Banco Central— alcanzaron niveles críticos. Para forzar un "rollover" del 100% de la deuda bancaria sin inyección de pesos adicionales, las entidades se ven obligadas a sostener un nivel de encaje cercano al máximo histórico. Esto, advierte el estudio, restringe la liquidez disponible para crédito y profundiza la contracción de la actividad económica.
En paralelo, el informe subraya que la integración de encajes mediante títulos públicos creció en forma acelerada en los últimos años. A junio de 2025, casi la totalidad de las exigencias se cumplía con bonos del Tesoro, lo que incrementa la exposición del sistema financiero a la volatilidad de la deuda soberana.
Otro de los puntos críticos señalados es la dinámica de las tasas de interés a un día. Tras la eliminación de instrumentos como las LEFI y la desaparición de techos de liquidez, los pases entre bancos y con el Banco Central no encuentran niveles estables. El resultado es un mercado interbancario extremadamente volátil, con picos de hasta 120% y 150% anual, que dificultan la planificación financiera y amenazan con contagiar al crédito comercial.
Los autores comparan la situación con episodios de estrés financiero de 2019 y 2023, destacando que los rescates de fondos de money market en agosto de este año se asemejaron al "trágico agosto de 2019", cuando la salida de capitales desencadenó una corrida cambiaria.
La dolarización de carteras es otro de los efectos inmediatos. El tipo de cambio contado con liquidación (CCL) se mueve dentro de bandas cada vez más amplias y el mercado descuenta una fuerte corrección después de las elecciones legislativas. La desconfianza también se refleja en el riesgo país, con un EMBI Argentina que sigue entre los más altos del mundo emergente.
Más allá del frente financiero, el informe remarca que las medidas de corto plazo para sostener el sistema implican un costo fiscal creciente. El Tesoro depende cada vez más de la capacidad de los bancos de absorber deuda, al tiempo que las restricciones de liquidez y las tasas elevadas hacen inviable una recuperación de la economía real.
En este contexto, el Banco Central lanzó este viernes una serie de medidas por las cuales intenta ponerle un techo a la capacidad de los bancos para operar en dólares. Esta nueva regulación se sumó a las últimas medidas para impedir que queden libres pesos en el sistema financiero que puedan impactar en el tipo de cambio.
En esta oportunidad, la Comunicación A 8311 del BCRA fija nuevas normas sobre la Posición Global Neta de Moneda Extranjera, que son los dólares que pueden tener los bancos. Básicamente, les ordena que no pueden comprar dólares en el mercado de contado si el descalce supera el 30% de su patrimonio neto.
La decisión le fija un límite a la cantidad de dólares que los bancos pueden comprar a fin de mes. Cabe recordar los movimientos que se producen sobre las reservas que caen fuerte el último día hábil y luego se recuperan al día siguiente.
Estas oscilaciones se deben gran parte a los cambios en las posiciones de los bancos. La norma señala que la Posición de contado diaria de moneda extranjera "no podrá aumentar el último día hábil del mes respecto del saldo registrado el día precedente". Por ende, los bancos desde ahora el último día hábil de cada mes no podrán tener más dólares que el día anterior. De esta forma, se le quita presión al tipo de cambio sobre el final de cada mes. La medida tomó por sopresa a los bancos y profundizó el malestar del sector con las últimas deciones de la autoridad moentaria.
En este escenario, las elecciones legislativas de octubre aparecen como un punto de inflexión. La combinación de presión política, debilidad institucional y tensión financiera podría definir no solo el rumbo económico, sino también la estabilidad del modelo impulsado por el gobierno de Javier Milei.