La fuerte corrección que viene registrando el precio del oro en los últimos meses comenzó a sentirse con claridad en las cuentas externas de la Argentina.
Tras haber alcanzado valores récord a comienzos de 2026, con cotizaciones que llegaron a ubicarse entre los US$ 5.400 y los US$ 5.500 por onza, el metal precioso inició una fase bajista que ya acumula caídas cercanas al 15% desde esos máximos, revirtiendo buena parte del rally previo y afectando directamente la valuación de las reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
El oro es uno de los activos que integran las reservas internacionales del BCRA, que posee aproximadamente 2 millones de onzas en su cartera. Esto implica que cada movimiento en su precio se traduce en ganancias o pérdidas contables para la autoridad monetaria.
Durante el auge del metal en 2025 y comienzos de 2026, el oro funcionó como un “viento de cola” que ayudó a recomponer el nivel de reservas en un contexto de fuerte demanda de cobertura global.
Sin embargo, el escenario cambió abruptamente. La volatilidad internacional, marcada por tensiones geopolíticas y cambios en las expectativas sobre la política monetaria de Estados Unidos, provocó una liquidación masiva en los metales preciosos. En ese marco, el oro no solo corrigió, sino que llegó a borrar casi todas las ganancias acumuladas en lo que iba del año.
“La reciente baja del precio del oro está impactando negativamente en el valor total de las reservas del BCRA, algo esperable. Del mismo modo que el fuerte rally del oro el año pasado había impulsado positivamente las reservas”, comentó Pedro Moreyra, director de Guardian Capital.

Puntualmente, por este motivo, se observaron caídas significativas en las reservas. Por ejemplo, este martes, hubo una baja de US$ 70 millones dado el retroceso del 1% de la materia prima.
No obstante, el panorama no es completamente negativo. A diferencia de otros períodos, el BCRA viene sosteniendo una dinámica sólida en la acumulación de divisas a través del mercado oficial de cambios (MLC).
En lo que va de 2026, la entidad acumuló adquisiciones por más de US$ 6.600 millones, con un ritmo que se aceleró en abril, mes en el que sumó unos US$ 2.299 millones.
“Lo relevante no es esta volatilidad puntual, sino que el BCRA continúe comprando divisas en el MLC. La acumulación sostenida de dólares fortalece la solvencia externa, mejora el perfil macroeconómico, es un driver para la compresión del riesgo país y permite cumplir con las metas acordadas con el FMI”, indicó Moreyra.
Además, algunos especialistas consideran que la reciente corrección del oro no necesariamente implica un cambio estructural en su tendencia de largo plazo. De hecho, el metal continúa siendo percibido como un activo de cobertura frente a la inflación, los conflictos geopolíticos y la incertidumbre financiera global.
En ese sentido, no se descarta que pueda retomar una senda alcista en los próximos meses, lo que eventualmente volvería a beneficiar la valuación de las reservas.
“En la medida que los precios se sostengan por encima de la zona de soporte US$ 4.450/4.100, podremos estar expectantes de una reanudación alcista directa en los precios, buscando superar máximos previos de US$ 5.600, para luego escalar hacia objetivos alcistas más ambiciosos en la zona de US$ 6.800/7.000 y más tarde hacia objetivos más ambiciosos en los US$ 8.000/8.200”, señaló Rubén Ullúa, analista técnico de mercados financieros.